Hoy fue un día muy agotador, tenemos muchas clases y prácticas, apenas tengo cabeza para los problemas en que me metió Gonzalo.
O talvez que yo misma los busqué .
—Hey! —apareció Gonzalo detrás mío, abrazandome.
Reí.
—¿Que vas hacer ahora? —preguntó.
—Pues ir a casa y estudiar un poco. —le dije.
—¿Que te parece si.... Vamos a mi casa? —preguntó.
Giré para mirarlo a los ojos.
—¿Enserio? —pregunté.
—Sí! No hay nadie, así que tenemos todo para nosotros.
Reí, es obvio que no hay nadie, vive sólo.
—No lose...
—Por favor... Quiero estar contigo —me dio un beso— ¿Y tus amigos?
—Ismael y Charlie están en entrenamiento, Anne se quedó a verlos y Connor supongo que viendo a las porristas.
Sonrió.
—¿Ves? Ellos estan disfrutando... Ven conmigo y hagamos lo mismo.
Lo pensé por unos segundos, es cierto, ellos se divierten mientras yo iría a casa para estudiar.
Merezco un respiro ¿no?
—Ya esta bien, pero déjame avisar a mamá.
—Ok —sonrió feliz.
Marque el número de mamá mientras íbamos a su auto.
—Compramos comida en el camino. —me dijo.
—Esta bien.
Mamá respondió y aceptó gustosa que este con Gonzalo, no lo entiendo.
¿Porque le cae tan bien si apenas lo conoce?
Es ilógico su buena onda con él.
—Oye! No me contaste que conocías a Ismael. —le dije.
Llegamos a su casa y nos sentamos en el suelo a comer.
Era más divertido.
—Tuvimos un par de encuentros en el fútbol, no le gusta perder. —dijo.
Tiene razón.
—Bueno sí
—Creo que no le gustó que le ganará, por eso me tiene un poco de rencor.
—Dios mío, hombres... —me quejé.
—No digas nada señorita celosa, que no parabas de mirar mal a Kelly. —sentenció.
—Eso fue porque ella ilusionaba en vano a Charlie, sabiendo que andaba detrás tuyo.
—Si, si seguro. —río.
—Oye! —me quej, él volvió a reír.
Dejé la comida a un lado y me lancé sobre él.
Él cayó de espaldas sobre la alfombra quedando debajo de mí.
Él seguía riendo.
—Que haces Williams. —me dijo.
—Intento cerrarte la boca para que dejes de decir patrañas. —le dije riendo.
—Pues solo me callaría con un beso. —dijo.
—Entonces que te lo de Kelly. —le dije.
Me levanté y él también.
Se acercó ferozmente a mí y me besó fuerte.
Apenas unos segundos de sus labios en los míos.
Me quedé con ganas de más.
—¿Estas jugando conmigo? —pregunté cuando se alejó.
—No, para nada cariño.
Entonces ahora fui yo la que lo beso y lentamente él me dejaba caer a la alfombra.
Ahora yo estaba debajo de él.
—Así no me besaría Kelly. —dijo y mordió mi labio inferior.
—¿La besaste? —pregunté.
Él negó con la cabeza.
—¿Entonces porque dices eso...?
Él suspiro.
—Cállate y vuélveme a besar así como lo estas haciendo.
Reí y cogí su cuello para agacharlo hasta mis labios.
Poco a poco empiezo a sentir algo que se hace más fuerte, por Gonzalo.
Y tengo miedo de enamorarme de él.
No de cualquiera, especialmente de él.
Por ser una persona misteriosa, sumisa ante el mundo, despreocupado y pretencioso.—Llegamos... —me dijo una vez que llegamos a mi casa.
—¿Nos vemos mañana? —pregunté.
—Si, tenemos una clase juntos. —me dijo cogiendo mi mano.
—Tenemos examen. —dije.
—Y no estudiamos nada. —dijo.
—Yo si lo hice. —dije riendo.
—Bueno... Entonces mañana me ayudarás. —dijo acercándose a mis labios.
—En tus sueños.
—Ya pues... —me pidió.
Sonreí y lo besé.
—Ve con cuidado. —me dijo cuando nos alejamos.
—Te quiero Gonzalo. —le dije.
Él sonrió y me dio un beso en la frente.
No esperaba una respuesta de su parte, sé que siente lo mismo, y no es necesario que me lo diga con palabras, por que cada día me lo demuestra, siempre se preocupa por mí.
Bajé del auto y entré a casa, me sirvió de mucho estar con él. Me siento menos estresada.—Hola mamá! —entré a casa.
No hubo respuesta de nadie.
—¿Mamá? —pregunté.
Entre a su habitación y no había nadie.
Marque su teléfono y no respondía.
¿A dónde pudo irse?
Subí a mi habitación a ordenarlo un poco, aproveche también en darme una ducha, sin saber que sería la última que tomaría en mi habitación.
—¿Blake? —preguntaron desde abajo.
Baje rápidamente a verla. Es la voz de mamá.
—Hola mamá, ¿a donde fuiste? —pregunté.
—Salí hacer unas compras —dijo evitando mi mirada.
No me miraba a los ojos.
—¿Estas bien? —pregunté bajando un poco más las escaleras.
—Si...
—Mamá... —la hice mirarme a los ojos.
Estaban llenos de lágrimas.
—¿Que pasó? —pregunté.
Ella solo me abrazó y lloraba en mi hombro.
Algo anda mal aquí.
¿Que pudo haber pasado?
—Iré a darme una ducha, vuelvo para hacer la cena. —dijo y se fue.
Suspire.
No entiendo nada.
Y probablemente esto no me dejará dormir.
Subí a mi habitación nuevamente y llamé a Gonzalo.
—Hola amor —sonaba algo agitado— ¿que paso?
—Ahmm... ¿Estas bien? —pregunté.
—Si, solo estaba persiguiendo al novato... Que pasa. Dime.
—¿Paso algo?
—Larga historia, después te cuento, ¿tú estas bien?
—¿Vienes a mi habitación más tarde? Necesito hablar contigo.
—Esta bien, llegare antes de media noche.
—Está bien.
—Te quiero. —mi piel se eriso al oír eso.
—También yo.
Colgué.
Solté un suspiro.
Tengo un mal presentimiento de toda esta situación.
Escuché un ruido extraño en la habitación de mamá.
Bajé a ver que sucedía.
—Blake! ¿Estás ahí? —preguntó.
—Sip.
—Me pasas mi acondicionador por favor, esta en mi cajón.
—Esta bien...
Fui a su cómoda y busqué entre sus cosas.
—Mamá no esta! —me quejé frustrada.
Seguí husmeando entre su ropa.
Hasta que encontré una carta.
Giré a ver el remitente, pero nada.
"Para mi hija"
Giré para abrirlo.
—Esta por el primer cajón. —me dijo.
Volví a buscarlo y lo encontré, se lo di y volví con la carta.
Mi curiosidad es mucho más.
"pequeña... Sé que corro muchos riesgos al tenerte, al traerte al mundo... Pero no me importa amor, porque valdrá la pena conocer tu hermosa sonrisa, tu rostro tan hermoso... Aún no te conozco, pero ya te amo pequeña.
Desde el día en que me dijeron que estabas dentro de mi, fui la persona más feliz del mundo, aun que a tu padre no le haya gustado mucho la noticia... Yo era la mujer más feliz del mundo... Y quisiera que tú también lo seas, el mundo está lleno de alegrías...
Amor, si estas leyendo esta carta es porque ya no estoy en este mundo tan maravilloso... "
—¿Sigues aquí? —preguntó mamá saliendo del baño.
Escondí rápidamente la carta.
—Si... Solo me quedé mirando las fotos.
Mentí.
—Me voy a cambiar. —dijo.
Asentí.
Doble la carta y lo guarde en mi bolsillo trasero.
Salí rápidamente de su habitación hacia la mía.
Tenía que terminar de leer esa carta.
Abrí nuevamente para leerla.
"... Justamente por los riesgos que te mencioné al inicio, y sé que en parte es mi culpa, pero no podía evitar que te pierdas conocer el mundo, ¿te cuento un secreto? Ayer hablé con el médico que me atenderá el día de tu nacimiento, por suerte es mujer y me entendió, le pedí que salve tu vida sin dudar por la mía, yo ya viví, ahora te toca a ti, con ello... Lamento haberte quitado mi compañía, pero la verdad no serviría de mucho, sé que tu serás tan fuerte como tu abuela, y tan gentil como yo.
Tendrás carácter amor, lo siento, por algo estas en mi vientre :).
Te amo cariño, no lo olvides, cuida a tu padre... Él aún no sabe vivir sin mi, pero seguro que contigo cambiará.
Tu hermano y tu padre te cuidarán, y no olvides al abuelo Henry, es como mi padre.Te ama tu madre por siempre, R"
Una lagrima cayó por mi mejilla, dios mio, quien sea que haya escrito esta carta, realmente sus palabras me llegaron al corazón.
¿Pero quien será su hija?
—Cariño a cenar! —me llamó mamá desde la sala.Toda la cena fue en silencio, apenas se oía el programa de TV que siempre ponemos durante la cena.
Ni bien termine me despedí de mamá diciendo que iré a dormir, pero en realidad era a volver a leer esa carta.
Tengo tantas preguntas sobre esto, y lo peor de todo es que no puedo preguntárselo a nadie.
Escuché un ruido en mi ventana.
Abrí rápidamente para que entrará Gonzalo.
—Si viniste. —le dije abrazándolo.
—Si te lo dije.
Me aleje y le di un beso.
—¿Estabas llorando? —preguntó.
Fui a mi cama para darle la carta.
—Léelo.
Lo recibió, camine de un lado a otro hasta que terminase de leer.
¿Porque esto está volviéndome loca?
Algo anda mal aquí, y odio que nadie me lo diga.
—Es muy deprimente —dijo— ¿de quien es?
—No lose, lo encontré en el cajón de mamá.
—Que raro... —dijo buscando el remitente— Talvez es de tu abuela que se lo dejo a ella.
—No creo, mi abuela sigue viva.
—¿Porque no se lo preguntas? —preguntó.
—Gonzalo, tengo un mal presentimiento.
Él se levantó de la cama.
—Tranquila, todo va estar bien.
—Cuando llegué no había nadie en casa, mamá nunca sale sin avisarme y cuando llegó se puso a llorar y no me dijo el porque.
—Talvez esta sensible.
Negué con la cabeza.
—Es mejor no sacar conclusiones si no sabemos lo que pasó.
Asentí.
Él me da una calma tan hermosa.
—¿Que paso con el novato? —pregunté.
—Escapó. —dijo.
—Lamento haber interrumpido...
—No importa, igual estaba lejos...
Sonreí de lado, siempre tan lindo.
—Tuve que informarle al jefe, y no le gustó nada. Hoy se quedará a dormir allá por eso vine.
—¿Entonces te quedas a dormir conmigo? —pregunté.
—¿Se puede? —preguntó riendo.
—Claro que sí tonto.
Nos dimos un beso y nos metimos a mi cama.
Aún no salía de mí cabeza esa carta, pero pronto lo averiguare.
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Soñando Despierta
Science FictionJamás imagine encontrar a alguien totalmente opuesto a mí, literal. Somos muy diferentes, como el agua y el aceite que nunca pueden combinarse, y si lo hiciera no podrían adherirse. Él llegó así nada más, a alterar mis emociones, a desestabilizar mi...