Capitulo 7

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La presentación

De nuevo aquella alarma hace de las suyas y me trae de la inconciencia a la conciencia, fastidiada me remuevo entre las sabanas y con flojera saco mi mano derecha para apagar el molesto aparato y así acomodarme nuevamente entre las sabanas para tratar de volver a conciliar el sueño.

"Juli te debes levantar, llegaras tarde."

Ni despertándome te quedas en el oscuro abismo de mi mente... ¡Has! Ya que, igual tienes razón, si no me levanto ya, perderé el bus y por ende llegare tarde.

Sin más, me levanto de aquella cama, sosteniendo la fina tela que cubría mis virtudes y sin hacer ruido para no despertar a un Dani muy dormido, camino de puntillas hasta salir de la habitación, cierro con cuidado la puerta y luego me adentro en el cuarto de baño.

Adentro dejo caer la fina tela, para proseguir a quitar la molesta venda de mi cabeza, listo, camino hacia la regadera, donde abro el agua caliente y así introducirme en esta.

El agua de inmediato comienza a recorrer cada rincón de mi cuerpo, relajando cada musculo tensionado de este.

Ya cuando el agua termino de inundar mi piel tomo el jabón olor a lavanda (mi favorito) y lavo con calma todo mi cuerpo, lo siguiente es tomar mi champo de olor a canela, espaciándolo con un especial cuidado alrededor de mi larga cabellera, ya que allí, en mi nuca, aún permanece aquella herida, que todavía debo pensar como ocultarla de la curiosidad de mi hermana o de mi madre.

Sé que si se llegan a enterar de lo que paso aquella noche, no dudaran en venir para acá y castrar a Daniel, y no estoy exagerando.

"Juli..."

Bueno tal vez un poco, pero lo que si aseguro es que tomen el primer vuelo a New York para así arrastrarme nuevamente hacia California, eso es seguro.

Y al instante que aquello pasa por mi cabeza un escalofrió hace que mi cuerpo convulsione ligeramente y que lágrimas se aglomeren al borde mis ojos.

"Eso no pasara, eso no pasara."

Me repito una y otra vez, convenciéndome de que no perderé lo que he logrado.

Lista en la ducha, salgo de allí y me tomo un momento para volver a curar y vendar mi cabeza, ya finalizado aquella tarea salgo del cuarto de baño y regreso a la habitación, donde me encamino a mi armario, tomando así una camisa de mangas corta con un lindo dibujo de gato rosa en el centro de la prenda y unos vaqueros ajustados, esto acorde con mis cómodas zapatillas.

Cuando termino de colocarme lo escogido, le doy la última mirada a él hombre que me hace feliz y sin más me retiro del cuarto vía a la cocina, necesito café.

Ya en el lugar deseado, comienzo sacar todo lo necesario para luego colocarlo en la cafetera, prosiguiendo a dar comienzo al ciclo que aproximadamente son unos quince o veinte minutos.

Mientras espero decido llamar a mi mamá, por lo que tomo mi celular que se hallaba en la mesada y marco el número, hay mismo toma la llamada.

— Mi niña, buenos días ¿Cómo amaneces? — me pregunta feliz, lo cual me relaja, tiene la guardia baja.

— Bien mami, ¿y tú?

— Estupendo mi niña, como estuvo tu velada de anoche y si ya Meli me lo conto todo. — Te mato Meli, te mato, ese no era el plan, no lo era, puesto que así tendré que hablarle de Sam y entonces sabrá que hay problemas porque ella conoce el carácter tan peculiar de Dani. Esto fue un complot, si... un complot para sacarme información pero... — ¿Mi niña sigues allí? — La voz de mi madre me saca de mi estado pensativo.

Amor En La Gran ManzanaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora