Capitulo 8

12 0 0
                                    

¿Terminamos?

Miraba horrorizada la escena.

Los quejidos de Daniel iban al tono mientras el enojo de Sam aumentaba más y más a tal grado de llegar a trasforma aquellas relajadas y finas facciones, en toscas y tensionadas, dándole un aire de chico malo, que logro realmente asustarme.

"Te lo dije Juli, pero tú nunca me haces caso."

Cállate, no es el momento.

— Suéltame hijo de...

— Sin malas palabras Dani, Jaime trae a Frank y a J.P. — Y si él no hubiese pronunciado el nombre del joven no me hubiese percatado que él estaba a mi lado, bueno, que realmente todos miran para acá, horrorizados por lo que estaba ocurriendo.

Mi mente de inmediato colapsa, mis lágrimas se empiezan a desbordarse y sin otra opción visible decido salir de allí.

Tomo mi pequeño bolso que se encontraba en la mesa, en la esquina de la derecha para ser más específicos y mientras todos estaban concentrados en como Sam le rompía el brazo a Daniel, camino a paso veloz hacia la puerta, lista para salir de allí.

Cuando por fin el aire frio golpea mi rostro, más lágrimas comienza a salir, mi corazón se arruga y mi cabeza da mil y un vueltas, me siento destruida, ¿Por qué él tiene que ser así?

Sorbo mi nariz con fuerza, para luego echarle un último vistazo a la facha de aquella edificación, para luego, sin más comenzar a caminar lejos de aquella situación de locos, con la idea de poder llegar sana y salva al departamento. Pero como todo en esta noche estaba en contra de mí, mi suerte de llegar sin ningún tipo de rasguño, no se da, puesto que antes de que pudiera doblar la esquina, el maldito tacón derecho se rompe, haciéndome caer de bruces contra el piso.

Mis manos son las primeras en recibir raspones y magulladuras para proseguir con mis rodillas, por suerte mi cabeza no sufrió daño, al menos eso lo agradezco.

Giro sobre mi eje, quedando boca arriba para así poderme levantar, pero antes de que pudiera poner un pie en el pavimento para continuar mi trayecto, un dolor insoportable me recorre desde el tobillo derecho hasta mi cadera, haciendo que me regrese al piso.

Carajo, esta semana no puede ir peor, primero Daniel provoca que mi cabeza se abriera como una banana al estrellarme contra la mesada de la cocina, luego me intenta golpear y ahora esto, ¿este es el gran y dramático principio que tanto anhelaba? Por qué si es este, ya no lo quiero, estoy sufriendo más que cuando estaba en California.

Esto debe ser una broma de mal gusto, nada me ha salido bien desde que llegue a esta ciudad.

— Muy bien Jul, respira, no es hora de pensar negativamente, algo bueno debe pasar, algo...

Pero antes de que pudiera continuar con mi positivismo, pequeñas gotas de agua comienzan a caer sobre mi cara.

Sintiéndome a punto de explotar, miro hacia el cielo y lo que no quería que pasara, estaba a punto de pasar. Una nube negra y espesa surcaba los cielos de New York, lista para descargarse. Genial... genial, ¿Qué más dios? Que más me has de enviar para que esta noche oficialmente sea la peor de toda mi vida.

Suspiro frustrada, y sin saber que más que hacer decido llamar a Sam (porque a Daniel en estos momentos lo odio) para ver si me podía rescatar, aunque si lo pienso desde otra perspectiva, si no me hubiese ido del bar esto no me hubiese pasado, pero si me hubiese quedado la gente me comería viva con la mirada... Mmm si prefiero estar aquí tirada, que en ese bar, al menos no estoy pasando pena.

Amor En La Gran ManzanaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora