Celos, Miedo y Música
Suspiro pesado y tardo más de lo que debí para darme la vuelta. Ya cuando mis ojos conectan con el azul de sus orbes, me percato que su ira superaba records, su cara estaba roja y si no fuera porque somos seres humanos, este estaría echando humo por las orejas, como las comiquitas al enojarse.
Pero aquello no le doy importancia, ¿por qué se la debería dar? No estoy haciendo nada malo, solo estoy conociendo a mi vecino con un grandioso talento para la música, si él tiene problemas con ello, entonces se puede regresar, porque la verdad que en estos momentos lo que necesito es tranquilidad no problemas.
Sin más, vuelvo a girar y esta vez mi mirada fue a parar al joven que aún seguía con aquella sonrisa y de inmediato una idea me atraviesa la cabeza, vamos a ver si puedo aligerar el ambiente.
"No busques problemas Juli, no es buena idea."
Reprocha mi subconsciente casi de inmediato, pero como ya es mi costumbre, la ignoro y prosigo con mi idea.
— Mira Sam, te presento a mi novio Daniel — le digo sin importarme lo muy enojado que puede estar el sujeto a mi espalda y si lo sé, estoy jugando con fuego, pero ¿no sería descortés no presentarle al hombre de mi vida? Yo creo que sí.
— Hola Dani, un placer en conocerte — le dice y de inmediato giro mi cabeza para ver su reacción.
Frío como un tempano de hielo.
Esa era su reacción y expresión, todo en uno, creo que metí la pata... No, no la he metido, deja de pensar estupideces Juli, pero pese a que intento convencerme de que fue una buena idea, cuando veo que Sam va a continuar, mi idea de que no metí la pata se va esfumando de apoco.
— Por cierto Dani, tienes mucha suerte de tener en tu vida a una joven tan hermosa, te felicito. — Y si metí la pata, hay esta, damas y caballero lo que no debía decir, y por eso me pregunto el por qué los hombres deben meter la pata de esta manera.
Fue un error tratar de aligerar el ambiente, un terrible error.
"Te lo dije."
Cállate, tú no dijiste nada.
— ¿Dis...?
— Bueno Sam ya debo irme, espero volverte a verte. — Le sonrió, debo meter a este toro antes de que mate al sujeto que me mira como si estuviese loca, ¿estoy loca? Podría ser.
— Yo también Jul, cuídate — y dicho esto deposita un beso en mi mejilla, que hace que estas se pusieran rojas como un tomate nuevamente. ¡Carajos!, si antes Dani lo quería moler ahora le va hacer una tumba, ¿por qué me tiene que pasar esto?
"Ok Juli concéntrate."
Suspiro y de inmediato giro, para así caminar hacia el hombre que me mira como si quisiera asesinar al pobre vecino, para así tomarlo por un brazo y meterlo al depa, rezando para que no explote, olvide esto y comencemos a cocinar.
¡Ooo! cocinar, tengo hambre y con todo esto, se me había olvidado ese detalle, pero ahora que las cosas se calmaron (pienso yo) debería ponerme manos a la obra con eso, no quiero desmayarme o morir por falta de alimentos. Ok... Estoy exagerando (nuevamente), pero yo me entiendo.
— Bien, ¡Mmm!... yo pico las verduras y tu pones hacer la pasta — digo con una sonrisa, mientras lo liberaba y luego me encaminaba hacia la cocina, pero al no sentir su presencia detrás de mí, giro en su dirección y me percato que aún sigue enojado, las cosas no se han calmado, como me lo imagine —. ¿Qué te sucede? — le pregunto despreocupada, pero al recordar cómo se puso la última vez que le pregunte aquello, mi tranquilidad se esfuma.
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Amor En La Gran Manzana
Romance- Hay oraciones o palabras que debemos pensar antes de decirlas, ya que se los podrías estar diciendo a la persona menos indicada. Julieth Franco