–Primero de todo, perdona por haberte pegado. Quería asustar a los menores y a Osomatsu. –se disculpó, algo arrepentido de su comportamiento violento, pero excusándose.
–Ni lo he notado. –dijo, fingiendo que no le dolía la mejilla golpeada, y el de verde le miró seriamente.
–Tienes toda la cara roja, es imposible que no lo hayas notado. –dijo, suspirando al ver lo idiota que podía llegar a ser el azul, que solo sonreía al menor.
–No importa.
–Atsushi-san me ha contado lo de tu contrato. –pasó directo al tema, pillando por sorpresa al mayor de los dos, que ahora parecía tomarse al situación mucho más en serio que antaño. Miró a su hermano algo nervioso.
–Lo sabes, entonces. –comentó, esperando a su respuesta, aunque quizás se había anticipado a los hechos. Pero lo confirmó cuando la mirada del verde se llenó de tristeza.
–Lo sé. –afirmó. –¿Hace cuánto que tu lo sabes? –preguntó, aún algo molesto por el hecho de haberlo ocultado a todos.
–Esta mañana. La verdad, es que me ha pillado por completa sorpresa. –aclaró, y de nuevo el verde suspiró agotado. Demasiados acontecimientos habían ocurrido aquella semana.
–Debiste contárnoslo de inmediato.
–Perdona. Quería hacerlo, pero... Si lo hacía... Rompería una promesa. –recordó. Y aunque sonara estúpido, realmente era importante. Aunque Choromatsu no lo entendiera.
–¿Una promesa? –cuestionó, confuso por no saber a que se refería. Y mientras, Karamatsu recordaba aquel momento. La calidez del mayor, su tono de voz que expresaba el miedo que sentía.
No me dejes nunca...
No te dejaré nunca, Osomatsu.
–Le prometí a Osomatsu que no le dejaría. Y ahora... Debo marcharme a Tokio. –dijo, bajando la mirada apenado. Apretó los puños con frustración. Ahora él era un mentiroso sin compasión. Un mentiroso que no solo dejaría a Osomatsu, sino a todos sus hermanos. Pero debía hacerlo.
–Entiendo.
–Y dejar a todos mis hermanos... Es doloroso. –añadió, y Choromatsu esbozó una suave sonrisa a su hermano.
–También lo entiendo.
–Así que, por favor... No se lo digas a Osomatsu. –suplicó, y no parecía muy seguro de cumplir con lo que el azul pedía. Pero qué menos podía hacer.
–Está bien. Aunque no me parece justo para él.
–Es algo egoísta, pero sé que si veo su rostro despidiéndose...
–No tienes que explicármelo, tranquilo. –lo calmó, tocando su hombro suavemente. Karamatsu sonrió agradecido al verde y una puerta abriéndose interrumpió.
–¿Todo bien por aquí? –cuestionó el rojo, preocupado, pues aquel golpe había sonado muy fuerte. Pero vió que ninguno de los dos parecía herido, cosa que le confundió pero decidió ignorar.
–Oh, sí. Osomatsu nii-san, ¿podrías ir a comprar para la cena? –preguntó cambiando de tema, y el mayor le miró perezoso.
–¿Lo dices en serio?
–Sí, en serio. Karamatsu nii-san te acompañará, ¿verdad?
–¿Eh? C-Claro.
–Entonces acepto. –miró al azul con una alegre sonrisa. –Vamos, Karamachu. Cuanto antes vayamos, antes volveremos.
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Sakura No Ame. | OsoKara
FanfictionPasado, algo que nos ata a lo que somos como cadenas en una condena. Presente, en el cual simplemente nos dejamos llevar pensando en lo que venga después, a veces, atrapados en el pasado. Futuro, aquel tiempo el cual o queremos alcanzar o queremos e...
