El mayor había salido, tal y como Ichimatsu había afirmado a los otros dos. Ambos, Choromatsu y Osomatsu, se habían decidido por salir de casa para su búsqueda de trabajo. El de verde se sorprendió al ver como el de rojo accedió en lugar de huir de sus responsabilidades como de costumbre. Parecía cambiado, como si realmente estuviera dispuesto a renunciar a aquella vida dependiente para empezar a hacer las cosas como debían ser a su edad.
Caminaban, uno al lado del otro, en completo silencio, pues para sorpresa del verde, el rojo no había abierto la boca para decir nada. Ni tan sólo una de aquellas bromas o comentarios que solía usar para romper el hielo. En esa situación, parecía un iceberg. Y a pesar de no tener experiencia en entablar conversaciones, tomó aire y se dispuso a hablar con él.
–Dime, Osomatsu nii-san... –empezó, llamando la atención del mayor, que ahora le miraba con cierta curiosidad por querer saber lo que diría. –¿Has pensado en algún puesto específico para trabajar? Qué te interese. –acabó la frase, y para el de rojo la respuesta no podía ser más sencilla.
–No, la verdad es que nada me interesa. –admitió sin problemas ni tapujos, encogiéndose de hombros con una notable despreocupación en su gesto. El de verde parpadeó un par de veces, perplejo por su tan rápida y a la par sincera respuesta.
–Debe haber algo, ¿no? –cuestionó, insistiendo en ello, pues a todo el mundo le apasionaba algo. Pero Osomatsu no daba indicios de aquello, como si realmente nada le interesase en ese aspecto. Lo único que le apasionaba era vivir del cuento en casa de sus padres, sin hacer nada y junto a sus hermanos haciendo locuras y tonterías. Nada fuera de aquello era de su gusto.
–Nada. Mi vida ya estaba bien como estaba. –dijo, suspirando pesadamente ante el pensamiento de dejar todo aquello atrás. Era algo duro qué, a la vez, era inevitable. El de verde frunció el ceño al ver su actitud pasota y se decidió a responder.
–¿Y por qué no te negaste? ¿Por qué accediste a esto? –preguntó el tercero, molesto por su negatividad. Osomatsu giró de nuevo la cabeza para mirarle fijamente, con serenidad y sin dudar.
–Lo hice por todos. Por papá y mamá, por vosotros... Por Karamatsu. –confesó, apretando con cierta fuerza sus puños a causa de la frustración. Quería hacerlo por ellos, pero al mismo tiempo, sentía que sería imposible vivir sin ellos.
–¿A qué te refieres? –Choromatsu, algo perplejo por aquella respuesta inesperada. Era de lo que menos se imaginaba de todo.
–No puedo seguir atado a vosotros, chicos. –su tono denotaba tristeza y nostalgia en sus palabras. –Debo dejaros ir, por mucho que duela. Supongo que también os habréis dado cuenta, ¿verdad? –cuestionó, y el de verde se sorprendió ante aquel razonamiento tan obvio pero tan evitado por todos.
–Yo... –empezó, y apretó los puños lleno de frustración al saber que tenía razón. Agachó la mirada, arrugando el ceño antes de decir nada. –Sí.
–Es por eso que debo renunciar a nuestra anterior vida. Para avanzar. Como vosotros.
–¿Nosotros?
–Vosotros siempre habéis avanzado. Habéis cambiado vuestras personalidades para hacer una única, os habéis esforzado y habéis formado quien sois ahora. Yo, en cambio... No he cambiado nada de cuando era un niño. –explicó, y Choromatsu no puedo evitar sonreír de forma irónica.
–Es curioso que digas eso.
–¿Por qué lo dices?
–¿Te has oído? Suenas mucho más maduro y consciente de tus palabras. Ya no eres ese egoísta y caprichoso niño que conocía. Estás dispuesto a cambiar por tu familia. Es curioso porqué, al fin y al cabo, tú eres el que más ha cambiado.
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Sakura No Ame. | OsoKara
Fiksi PenggemarPasado, algo que nos ata a lo que somos como cadenas en una condena. Presente, en el cual simplemente nos dejamos llevar pensando en lo que venga después, a veces, atrapados en el pasado. Futuro, aquel tiempo el cual o queremos alcanzar o queremos e...
