Estaba algo molesto con Baek, desde que nos enteramos que tendríamos una niña, él se había emocionado haciendo compras sobrepasando un poco lo que acordamos gastar, así que me decidí a poner un alto a las compras compulsivas de Baek. Estire la mano hacia él y dije de manera calma.
-Entregamela.
-No te la daré.
El sabia de que hablaba, asi como yo sabía que él pondría resistencia, así que volví a decir más firme.
-Baek dame la tarjeta.
-Aún no he comprado lo que falta.
Eso me molesto un poco y frunci el entrecejo ya tenemos todo lo que necesitaba, incluso ya había comprado la pintura de la habitación, aunque me equivoque de tono y traje un rosa más claro. Vi como se aferraba a su tarjeta.
-Baekhyun ya has comprado todo lo que necesitamos, dame la tarjeta.
-No es justo Chanyeol aún no he compra…
-¡Baekhyun dame la maldita tarjeta ahora!
Me enfade y le grite, no deje que terminara de hablar, la casa se quedó en silencio, me arrepentí de inmediato al ver sus ojitos llenarse de lágrimas.
-Me gritaste.
-Baek yo no quise, no llores amor.
Trate de acercarme pero él siempre se alejo y subió corriendo a la habitación, fui tras él y antes de cerrar la puerta con seguro me gritó.
-¡Te odio!
Suspire exasperado en verdad a veces sí que era idiota, deje que se calmara, pero cuando pasó una hora y el no salía fui y toque.
-Baek abre la puerta.
No recibí respuesta alguna. Volví a intentar y nada, apoyé la oreja contra la puerta y escuche suaves sollozos, sabía que debía cuidar de Baek y evitar las emociones fuertes.
-Lo siento no debí alzarte la voz
Escuche más sollozos me partía el corazón escucharlo asi, queria tenerlo entre mis brazos y consolarle. Entonces se me ocurrió una idea.
Corrí escaleras abajo y busque mi guitarra, a Baekhyun le encantaba que tocara la guitarra para el, me sente en la sala y empecé a tocar una suave melodía. Al poco tiempo escuche como se abría la puerta de la habitación y unos suaves pasos bajando las escaleras, en cuanto termine alce mi mirada en dirección de los suaves sollozos de mi amado esposo, quien estaba sentado en las escaleras en pijama abrazando una almohada.
-Toca otra.
Se dibujó una sonrisa en mi rostro y toque una canción que había hecho recientemente para mi hija, sentía la atenta mirada de Baek sobre mi. Cuando me di cuenta Baek ya estaba sentado en el sofá hecho bolita. Puse la guitarra a un lado y me senté en el suelo junto a él mientras acariciaba su cabello.
-Lo siento por ser el esposo mas idiota del mundo.
-No lo eres, perdoname tu a mi, me exedi en las compras.
-¿Quien eres y qué le hiciste a mi esposo? El jamas llena de compras.
Una sonrisa se dibujó en su rostro, el se acomodo y me dio un rápido beso, me puse de pie, lo cargue cual princesa y tomé rumbo a las escaleras.
-Antes de subir no se te antoja nada.
-No, y puedo caminar por mi cuenta
-Y yo te puedo cargar.
Dicho eso apague la luz y lo lleve a la habitación donde lo recoste en la cama con el mayor cuidado que tuve, me fui a cambiar y me metí a la cama, ambos nos veíamos en silencio, de repente se volteo y tomo la tarjeta de credito y me la dio, yo la tome y la guarde en la mesa de noche de mi lado
-Guárdala por mi, no quiero hacerte molestar otra vez.
-Oh no Baek tu jamas me molestarias
Para ser francos no me molestaba tanto que mi Baekkie gastara tanto, si no que estaba comprando tanto sin siquiera saber si nuestra pequeña en verdad se quedaría con nosotros, eso era lo que me molestaba, que Baek estuviera tan ilusionado. Note rápidamente como sus ojitos se llenaban de lágrimas y lo envolví entre mis brazos mientras él ocultaba su rostro en mi pecho.
-¿Qué pasa cariño?
-Lamento ser tan inútil.
-Claro que no.
-Por supuesto que sí Chanyeol, casi pierdo a tu hija.
-Baek escuchaste al Dr. Son cosas que pasan, no es culpa tuya okey y a la próxima vez que digas eso me encargare personalmente de darte pepino en todas tus comidas.
-No, pepino no.
Tras un rato Baek se calmó pero aún no se dormía, yo aun estaba acariciando su espalda, tenia mis ojos cerrados y trataba de conciliar el sueño ya que tenía que ir a trabajar dentro de 8 horas, entonces escuche la dulce voz de mi niño.
-Chanyeol quiero pepino.
No pude evitar reírme, le di un beso en la frente y me levanté de la cama.
-Ya vuelvo, no te muevas.
-Claro que no, pero vuelve pronto y ponle Chile.
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Pequeños detalles
FanfictionUna serie de pequeños mal entendidos, traiciones y secretos que definiran el rumbo de la vida de 12 personas
