Mire una vez más la cajita con forma de R2-D2 donde ya hacia aquel lindo anillo que había comprado especialmente para Junmyeon, estaba seguro que había perdido el suyo como los otros dos anteriores, lo guarde con cuidado en mi bolsillo de mi chaqueta antes de bajar del taxi y encaminarme a la entrada de la casa.
Respire hondo antes de tocar a la puerta estaba algo nervioso pero no tanto como las otras veces, espere unos minutos y en cuanto se abrió me reveló a un adorable Suho con su abultado vientre de casi 9 meses, vestía una camiseta blanca y sobre esta usaba una camisa de cuadros blanco con negro sin cerrar y unos pantalones negros. Mi corazón latió fuerte en un intento de escaparse de mi pecho. El solo me miró con sorpresa, antes de fruncir el ceño. Lo comprendía estaba en todo su derecho de estar molesto conmigo.
-Hola Jun, podemos hablar.
Dije lo suficientemente alto como para que me escuchara, el solo hizo una mueca y se lo pensó unos minutos antes de hacerse a un lado y dejarme pasar de mala gana. No pude pasar por alto que traía en las manos su teléfono y las llaves de su coche, y por lo que pude notar en la sala, se había estado tratando de poner los tenis, no pude evitar sonreír al imaginar esa escena, pero aún estaba presente aquel sentimiento de culpa, si yo tan solo hubiera hecho las cosas bien las cosas serían diferentes.
-¿Ibas de salida?
-Si, pero puedo esperar, así que habla rápido.
-No quieres que te lleve.
Ofrecí amablemente todo sea por intentar una vez más que mi precioso Junmyeon me acepte de regreso a su lado, pero había dañado tanto toda su existencia que no me sorprendió que se negara.
-Si quisiera que me lleven llamaría a...
-Yixing.
-Iba a decir Sehun.
-Bueno al menos déjame ayudarte a ponerte los zapatos.
-Puedo hacerlo solo ahora dime a qué vienes.
El si que estaba molesto, era realmente extraño verlo en esta faceta, es como ver un conejo rabioso. Ambos permanecimos de pie durante todo momento. Tras estar en ese incómodo silencio bajo la atenta mirada de Suho. Solo pude decir.
-Junmyeon yo lamento en serio lo que te hice, te lo compensare todo, solo dame otra oportunidad.
-¿Darte otra oportunidad? no te bastaron todas las que te di.
-Se que podemos solucionar nuestros problemas.
-¡No hay nada más que solucionar Yi Fan! se acabó.
Sentí la ira recorrer mi cuerpo cuando me levanto la voz, pero me controle no podía hacer otra estupidez, no tenía permitido cometer otro error. Así que con toda la calma del mundo le dije.
-Suho, acabo de dejarlo todo, solo para estar contigo.
-Pues es muy tarde, creo que tuviste que pensar en eso antes.
Y así era, estoy tan desesperado, que haría cualquier cosa con tal de recuperarlo, la única manera con la que podría recuperar la empresa y mi herencia era casándome con Jessica, estaba renunciando a todo eso solo por él y nuestro hijo.
-Por favor solo dame otra oportunidad.
-Si esto es por nuestro hijo, ya te dije que no te impediré verlo.
-Te prometo que si me das otra oportunidad cambiare.
-Me prometiste eso antes y nunca lo hiciste.
-Tu no entiendes, no quiero que nadie más sea el padre de mi hijo. Jun, perdóname, fui un completo idiota no debí alejarme de ti.
-Déjame decirte que es bueno saber que ya sabes que eres un idiota, ahora que vas a hacer pedirme matrimonio por tercera vez para vol...
-Eso haré conejito, pero esta vez lo haré bien sin trucos ni trampas, te lo prometo.
El se quedo en silencio cuando me vio hincarme frente a él, saqué el estuche de mi bolsillo para mostrarle aquel anillo de compromiso que no podía compararse a su belleza. Ya antes había cometido la maldita estupidez de plantarlo 2 veces en el altar, dicen que la tercera es la vencida.
-Kim Junmyeon, ¿quisieras casarte conmigo?.
Note como sus ojos se pusieron acuosos y se mordió el labio, me quede hay como estúpido esperando hasta que me respondió de aquella manera tan dolida, que hizo que en tan solo en unos minutos mi corazón se partiera en miles de fragmento, como si se rompiera una copa de vidrio.
-No.
-Pero...
-No Yi Fan fue suficiente, no me casaré ni contigo, ni con Yixing, ni con nadie, mi prioridad es mi hijo y eso es todo lo que me importa ahora, ya me canse de que los dos me traten a mi como si fuera un trofeo.
A pesar de que sus lágrimas estaban escapando de sus ojos consiguió decirme todo eso sin titubear o sollozar en ningún momento. Me sentía el hombre mas imbécil del mundo al venir a proponerle matrimonio.
-Junmye....
-No te lo puedo negar Yi Fan te sigo amando, pero ya no quiero tener algo contigo.
-Las cosas no tienen que terminar así.
Dije de manera tranquila en un intento inútil de tratar de reconfortarlo, me puse de pie y en cuanto acerque mi mano a su rostro para limpiar sus lágrimas, el solo dio un paso atrás alejándose de mi tacto.
-Por favor, te lo suplico solo vete. Podrás verlo cuando quieras con la confianza de que jamas le diré nada malo acerca de ti. Pero por favor no me lo quites yo me moriría si eso pasa.
Yo también sentía como si las lágrimas se me fuera a escapar en cualquier momento, no me había dado cuenta de la nueva imagen que Junmyeon tenía de mí, a sus ojos yo solo soy el monstruo que vino a robarle el corazón y lo hizo pedazos, y como si fuera poco, ahora cree que soy capaz de arrebatarle un hijo a su madre.
Me dolía verlo así, no me gustaba verlo llorar y menos en su estado actual, yo solo asentí y salí de la casa de Junmyeon sin decir nada más.
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Pequeños detalles
Fiksi PenggemarUna serie de pequeños mal entendidos, traiciones y secretos que definiran el rumbo de la vida de 12 personas
