Diez

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Día 31 de julio del 2011, tu papá se encontraba trabajando, y yo... yo te juro hijo que no me olvido más... estaba cocinando y te apareciste delante de mí con una remera puesta, pero eso no era todo, tenía otra carita, una totalmente diferente a lo que acostumbrabas todos los días, te miré y te dije:

-Pero otra vez lo mismo, sacate esa remera, Manuel.

-No, soy una nena.

-No.. vos sos un nene y te llamas Manuel.

-Que no mami... soy una nena y me llamo Luana.

-Pero que...

-Si, mi nombre es Luana, y si no me decís así, no te voy a hacer caso.

Me sorprendí, no tuve palabras, no aguanté el llanto y te pedí que te fueras a tu habitación. Llamé a tu papá al trabajo y le dije:

-Ya está, no hay vuelta atrás, se eligió un nombre... uno de mujer.

La sensación de no saber qué hacer frente a semejante postura, tenías solo cuatro añitos recién cumplidos y te elegiste un nombre, andá a saber cuánto hacía que lo estabas elaborando o cuánto tiempo hacía que lo habías pensado, estaba en tu cabecita todo el tiempo, pero sin animarte a decírmelo. Aparte... ¿ De dónde lo sacaste? , No conocíamos a ninguna Luana, era obvio que lo escuchaste en el jardín...
Te recuerdo diferente, si bien, con ojitos de miedo, pero totalmente decidido; por eso mismo fuiste con una remera mía... ahora lo entiendo; fuiste con valor y poder de decisión hijo, que claro tenías todo... esa seguridad, con tal seguridad te paraste ante mí.
Al día siguiente te dejé en el jardín. A la salida me preguntaste por tu muñeca rosa. No la había comprado, comenzaste a llorar diciéndome:

-Vos me prometiste, quiero mi muñeca rosa -gritabas delante de todas las madres presentes, tus compañeros no entendían, que pasaba, que le pasaba a "Manuel" que a gritos pedía una muñeca rosa. Te levanté como pude y nos fuimos a casa-
Hablé con tu padre y le comenté eso mismo que me dijiste...

-No sabes como se puso en el jardín, gritaba que quería una muñeca, todos se pararon a mirarlo, ¿Qué vamos a hacer?

Papá me dijo que él iba a hablarte. Te llamó a vos solito y te preguntó porque habías llorado tanto, que qué había pasado...

-Nada -le dijiste.

-No me mientas, mamá me contó que lloraste a gritos, ¿Qué pasó, que querías?

Te diste vuelta y me miraste como reclamando porque le había contado, dudaste, no querías responderle. Tenías miedo.

-Qué pasó, Manuel? -repitió papá- Qué querías? Decime.

-Un auto rojo.

-De nuevo... no me mientas, vos no querías un auto, decime...  ¿Qué querías?

Retorcías de nervios tus manitos tan chiquitas, estabas por largarte a llorar, se te quebraba la voz.

-Dale, no te voy a retar, solo quiero saber por qué lloraste tanto.

-Porque quiero una muñeca rosa.

-Por qué querés una muñeca?

-Porque... porque yo soy una nena y me llamo Luana.

Papá al escuchar eso no supo que decirte y te mandó a tu habitación. Se fue un rato solo al fondo de la casa; cuando volvió a entrar, me miró a los ojos y dijo:

-Me lo contó... se eligió su propio nombre, eligió el nombre mas lindo del mundo.

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Fuerte, no? Espero que les haya gustado y consigo atrapado. Gracias por leer.      

Yo nena, Yo princesa.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora