DEJALA SER

140 6 3
                                    

Obviamente empezamos a hablarnos cada vez menos hasta que me retiró por completo el saludo; no perdimos nada. Lo único que lamento es que le prohibía a su hijo jugar y acercarse a vos. Y, con el tiempo, el nene empezó a molestarte. Siempre llegabas del jardín diciéndome que ese nene te molestaba y no quería ser tu amigo.
En cambio, Carolina, para la fiesta de de fin de año en la que tuviste que actuar de mono cuando deseabas ser bailarina, te regaló una muñeca de trapo patas largas color rosa, una bailarina con pelito de lana, y te la regaló por ser tan valiente. Ella siguió siendo nuestra amiga y trayendo a su hijo para jugar con vos y con Federico. Incluso, el nene llegó a verte con vestido y hebillas, te miró y siguieron jugando como si nada pasara; Carolina, le había explicado de una manera simple que eras una nena y el te aceptó. Lamentablemente se tuvieron que mudar lejos y tú amigo se cambió de jardín, pero es hasta el día de hoy que lo vemos debés en cuando. Con esa muñeca, jugaste hasta gastarla y un día la llevaste hasta la puerta del jardín.

Yo nena, Yo princesa.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora