Capitulo 12

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Calle accedió a aquella petición que le hice.

Calle me empezó a besar lentamente sobre mi cuello. Sus manos rozaban con mi cintura haciéndome unas cuantas cosquillas.

Paso a mis clavículas lentamente y mis bubis estaban erectos calle se las quedó viendo mientras yo me ponía  roja, a calle no le importo y opto por jugar con ellas y besarlas.

La mano experta  que me encanta de calle fue bajando lentamente hacia esa parte intima.

Ella no se detuvo, ni yo se lo pedí.

Con su dedo índice corrió un tanto mi braza y su lengua tocó en mi mente.

Apreté mis ojos al sentir su Lengua tibia en mi

Su lengua hizo pequeños movimientos pequeños mientras yo apretaba la sabana con fuerza sintiendo como la Lengua de Calle se movía al rededor de mi clitoris. No tarde en sentir como el dedo de calle entraba en mi con lentitud. Reclamándome como suya.

Y era si, soy suya.

Siguió con sus embestidas y poco a poco fue incluyendo más de sus dedos hasta llegar a los tres. Mis gritos eran amortiguados por la paredes de nuestro cuartos de Hotel, mis gemidos retumbaban en mis odios y mis manos cada vez apretaban más la sabana.

Calle metió otro dedo y me hizo llegar al punto máximo; El clímax.


Abrí mis ojos con pesadez, estaba cansada y con muchos sueño. Recordé rápidamente lo que había ocurrido la noche anterior.

Calle había sacado ese lado positivo, que justamente en ese momento no me molesto ni mucho menos me asuste. Lo disfrute, disfrute siento suya y de nadie más.

Me sentía segura en sus brazos, me sentía amada caba vez que sus manos tocaban mi cuerpo desnudo como si se tratase de la menor obra de arte y lo que más amaba era sentir sus labios sobre los míos, su sabor y su suavidad.
 

El Amor No Es Un CrimenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora