7. Rusos y gasolina

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Jimin estaba casi seguro de que hacia un momento estaba en el aeropuerto, pero no, comprobó con amargura que estaba atado a una silla de madera, junto con sus "queridos" camaradas.

— Hoseok, o te calmas, o te pateo los huevos, tú elige. —soltó por tercera vez.

No es que estar atado de manos no le molestara, es solo que estaba acostumbrado a estas situaciones. Al igual que NamJoon, ambos se mantenían tranquilos, solo estaban irritados por la situación.

Hobi, en cambio, si estaba impotente, insistía en que había que soltarse, y daba un que otro tirón a sus mordazas. Jimin recordó vagamente que Suga le tenía miedo a la oscuridad y que, estando en su situación, ya hubiera incendiado el lugar entero.

— A ver, mente maestra, para qué carajo nos vamos a soltar si ellos nos quieren atados? — se exasperó NamJoon.

— Por esa misma razón! —exclamó Hobi. — Tu simplemente no vas y te metes dentro de la boca del lobo!

— Claro, el prefiere meterse en los pantalones de...

— Jimin! —lo callaron los dos.

— Sólo decía. —se encogió de hombros.— Pero Joon tiene razón, Hobi, es mejor si te calmas.

— Porqué no mejor te vas a la mierda, Jimin? —soltó tironeando de sus ataduras.

— Bueno, eso estuvo de mas. —soltó RM como si fuera una madre.

— Tu cara de mono está de mas. —suelta Jimin.

— Ahora los dos están en mi contra?!—dijo indignado.

— Saben? En un par de años toda edta situación nos parecerá graciosa, pero deberán pasar muchos años.—comento el pelirosa.

— Pueden callarse ustedes dos?! Qué no se dan cuenta?! Estamos atados, en medio de la oscuridad, y quien sabe si... Lmgfhjk...! — los dos se quedaron callados al oír eso.

— Hoseok? —soltó NamJoon, ambos oían el sonido de sus forcejeos, y luego se oyeron gotas de agua. Jimin oyó como NamJoon comenzaba a tirar de sus ataduras. — Hoseok!

De repente, alguien empujó la silla de Jimin al suelo, este cayó de costado y sintió como sus costillas se hacían mierda, mas aprovechó la oportunidad para soltarse de la silla; con un movimiento rápido pasó sus manos atadas por debajo de sus piernas y se incorporó.

— Hobi, me cago en todo, dónde carajo estas?! —gritó tanteando la oscuridad, entonces, las luces se prendieron.

Jimin captó primero una cosa, a NamJoon tirando de sus ataduras hasta romperlas, y levantándose de la silla a gran velocidad, y luego, a dos hombres sobre un Hoseok aún atado, tirándole agua por sobre un pañuelo que cubría su rostro.

— Oigan! —soltó Jimin sin saber muy bien qué hacer, luego el olor nauseabundo y familiar de la gasolina le llegó a la nariz, y supo que lo que le estaba vaciando encima no era agua.

— Ya déjenlo. — dijo alguien en un acento tosco, los dos tipos obedecieron al instante, dejando a Hoseok medio ahogado aún atado en su silla.

NamJoon se apuró a soltarlo, y Hobi comenzó a toser con ganas.

— Supongo que se pregunataran porqué los traje aquí. — al oír eso, Jimin se volteó a ver a un hombre de unos sesenta años de edad, con los brazos cruzados detras de la espalda.

— Intuyo que nos quiere matar. — soltó Hoseok.

— Si, quiero, pero lamentablemente, no estoy autorizado para usar fuerzas letales, aunque si me hicieran el favor de matarse solitos... —comentó mirando alrededor.

— Nos va a decir o tenemos que responder a una adivinanza primero?

— Muy valiente, considerando que podría mandarte a ahogar un rato mas. — sonrió el hombre.

Entonces Hoseok, de inmaduro, orgulloso y bravucón que era, caminó hasta pararse frente al hombre y le dió una cachetada llena de gasolina.

Al instante, se vió reducido a la misma situación de hace segundos, NamJoon negó, esta vez no se molestó en ayudarlo.

— Usted ha de ser el jefe de las Fuerzas Especiales, o me equivoco? —probó suerte.

— No te equivocas.

— Y estamos aquí para hacer su trabajo, verdad? —soltó Jimin mirando incómodo cómo Hoseok se desvivía intentando liberarse y respirar.

— Algo así. —el hombre balanceó su cabeza de un lado al otro. Hoseok logró manotear el pauñelo lleno de gasolina de su cara, cuando se lo iban a volver a moner, el ruso negó.

Los dos hombres se alejaron.

— Eso es! Aléjense si saben lo que les conviene! —gritó entre toses Hobi, mientras se acercaba a sus compañeros. — Manga de gorilas entrenados...

— Vengan por aquí, los llevaré a mi oficina. —dijo apuntando a la puerta.

NamJoon y Jimin lo siguieron, Hoseok intentó quitarse un poco de la gasolina con el trapo, mas le fue imposible. Se lo lanzó a uno de los soldados con rabia antes de escurrirse rápidamente por la puerta.

La oficina era... Bastante profesional, quitando un patito de hule que había en el escritorio. El hombre se sentó dejándolos parados en el centro del lugar.

— Señor Jung, abstengase de entrar, no quiero que mi oficina huela a gasolina otra vez. —dijo cuando Hobi se disponía a dar un paso dentro.

El pelinegro gruñó irritado y se quedó afuera, entonces Jimin, que era una perra, le cerró la puerta en la cara.

— Por el amor de dios! —exclamó ofendido.

Mas nadie le respondió, miró a su alrededor, era un pasillo vacío, sonrió.

— Bueno, si la vida te da limones... —murmuró antes de comenzar a caminar hacia la derecha.

Dobló a la izquierda y se topó con unas escaleras hacia abajo.

Ya hora es cuando hay que preguntarse, qué haría Jesús?

Jesús probablemente jamás estuvo en esta situación.

Buen punto. Y comenzó a bajar la escalera.

Llegó a un nivel mas bajo, curiosamente vacío, con un holor extraño, parecido a el de una biblioteca o un almacén.

— Dijo que no dirá nada. — una voz lo puso alerta, se inclinó para espiar a un hombre que hablaba por teléfono.— Ya no, dijo que abandona el puesto.

Vestía un traje, Hoseok identificó rápidamente quien era; el jefe del Escuadrón Especial, se había cruzado varias veces con sus soldados.

— No, no la contactes, sería peor, déjala en su puesto, puede que la hagamos cambiar de opinión.—dijo antes de cortar y dejar un folio en su escritorio de mala gana.

Hobi se escondió detrás de unas cajas cuando el hombre salió al pasillo, y se metió a la oficina cuando este desapareció. Tomó el folio sin pensarlo.

— Veamos... Marcella MClean. —murmuró abriendo el expediente.

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