NamJoon condujo en un silencio irritante hasta la dichosa estación de servicio, ya desde lejos distinguía la silueta de Suga, encorvado en su postura natural mientras escondía su rostro debajo de la visera de su gorra.
Detuvo el auto frente a él y bajó la ventanilla del conductor. Suga estaba jugando con un encendedor barato entre sus manos. Era verde y el mayor notó que dentro de este había algo.
Se lo pasó sin alzar la vista, NamJoon lo tomó con bastante desconcierto y una pizca de desconfianza.
— Hazle llegar esto a los rusos. —dijo en voz baja. NamJoon asintió. — Y no te fíes de SeokJin o Confirmación.
Quiso preguntar, pero sabía que en esa estación de servicio no era seguro, se limitó a asentir.
— El conejo está bien, está seguro. —Suga asintió.
— Adiós. —le dijo, entonces NamJoon volvió a asentir y pisó el acelerador, volviendo a meterse en la ruta.
Miró el encendedor entre sus manos, para después guardarlo en el bolsillo de su pantalón de vestir y volver la vista a la ruta.
En la estación, Suga soltó todo el aire que retenía y se dió media vuelta para volverse caminando hasta el hotel. Bien, una cosa menos, ahora sólo faltaba...
De repente frente a el sólo se encontraba la superficie horizontal de la acera, y su mejilla estaba teniendo una hermosísima conversación con el cemento de la calle. Se quedó en silencio petrificado hasta que asimiló la situación.
Me acaban de atropellar?
Soltó un gemido lastimero mientras se volvía de costado. La luz de las lámparas a los costados le dificultaban la vista.
— Mierda... —se quejó cuando el hombro comenzó a punzarle. Se incorporó lentamente.
— Joder! Lo siento, hermano, estas bien?—un hombre se le acercó, Suga se volteó a verlo y distinguió un auto negro con los focos del tamaño de una pelota de basquet ball.
Miró al hombre, y carajo, la suerte no podía ser tan perra. Era el extranjero del hotel.
— Yo... Si. ES DECIR! NO! LLÉVAME A UN HOSPITAL! —gritó de la nada tomándose el hombro.
El tipo asintió, deshaciéndose en miles de disculpas mientras lo ayudaba a montarse al auto. Miró a su alrededor intentando despejarse del dolor.
Sentía como si su hombro fuera de vidrio y se le estuviera cristalizando con cada exhalación. Parpadeó mirando al hombre por el retrovisor, dificilmente tenía cuarenta años, por suerte no le había reconocido.
— Lo siento, viejo, en serio, yo solo estoy de paso aquí y...
— Está bien, fue sólo un golpe. —lo cortó cerrando los ojos.
Tenía que atraparlo de alguna manera.
— De dónde vienes?
— Estoy por trabajo, es una empresa privada y...
— Claro, entiendo. —asintió, el tipo le dedicó un vistazo antes de volver a la ruta. Suga coló sus pies por los asientos delanteros en busca de algo que le sirviera para amenazarlo.
El incendiario estaba en su día de suerte, puesto que la punta de su zapatilla golpeó contra una bolsa de nailon. Suga tosio intentando disimular el sonido de la bolsa cuando la quitó de ahí.
— Sucede algo? —le preguntó el hombre.
— Ugh, creo que me haz roto una costilla. —gimió con falso dolor.
ESTÁS LEYENDO
New Plan
FanfictionCreyeron que su vida en la delincuencia había terminado, pero ahora, los ocho mas buscados criminales tendrán que tomar partido para lograr algo mas grande que todos ellos; acabar con la guerra fría. _________________________________________
