Sentía su respiración pesada, si, el era experto en venenos y supo exactamente qué sucedía, cuando comenzó a tener calor en el baño de ese casino.
Jimin apoyó su frente en el baño al tiempo que se quitaba la camisa y chaqueta, y se quedaba en musculosa.
Gas alucinógeno. No era la primera vez que se enfrentaba a él, pero si la primera en que lo tomaba desapercibido.
No lo respires.
Jimin se tiró al suelo, con la esperanza de que ese gas fuera mas liviano que el aire en ese lugar, pero parecía no tener efecto.
Mierda, mierda, mierda. Pensaba mientras corría a todo lo que daba por el angosto pasillo —qué no era mas ancho antes?
Se detuvo a mirar atrás, no podía huir del aire, necesitaba otra alternativa.
Qué consume el aire, qué consume el aire?
Detuvo su andar, alzó la vista.
— El fuego, rubio estúpido. —oyó la voz de el único idiota que no quería ver ahí.
— Dime que esto es una alucinación. —murmuró mirando a su novio.
— Claro que lo és, crees que yo, Min Yoongi, el tipo mas dejado del mundo se molestaría en venir a buscarte? —le soltó él apoyándose.
Jimin bufo.
— Bien, entonces, vete.— mascullo volviendo a centrarse. Fuego, fuego.
— Eres tonto o qué? Mi encendedor, pedazo de imbécil. —volvió a decir Suga.
— Eso es! —gritó sacando el pequeño objeto de su bolsillo.
Siempre llevaba uno encima, a Suga le calmaban, era como llevar una caja de pañuelos.
Bien, bien, ahora hay que...
Bum, en cuanto prendió el encendedor, todo el gas se prendió fuego. Jimin se lanzó al suelo para evitar quemarse.
— Mierda carajo! —gritó palmeandose la punta del pantalón.
El gas es flamable, bien, ahora, hay que buscar a NamJoon. Se levantó respirando el aire con olor a humo, al menos ahora no había gas.
Tenía poco tiempo antes de que volviera a aparecer. Corrió de vuelta con NamJoon.
—Hay que irse, hay que irse, hay que irse! —exclamó acercándose al cuerpo de Jungkook.
— Qué? Porqué?
— Gas alucinógeno. —soltó, luego volvió a olerlo. — Abajo!
Prendió el encendedor, y otra vez una ráfaga de fuego consumió el gas en un segundo, NamJoon soltó un gritito al tiempo que apagaba las llamas de su chaqueta.
— Hubieras avisado! —exclamó levantándose con rapidez, tomando a Jungkook como una bolsa de papas.
— Dije abajo. —se encogió de hombros tomando todas las cosas que pudieran dejar huellas.
— Prende fuego la mesa, y la silla. —soltó NamJoon. — Y la cristalería, y esa alfombra, y...
— Mejor, incendio la habitación. —dijo tomando una botella de whisky y lanzandola al suelo. — Boom.
NamJoon miró consternado como el pelirosa miraba con una sonrisa la habitación que se incendiaba poco a poco.
— Por estas cosas no me junto con tu novio. —soltó. Jimin hizo una mueca.
— Suga tiene efectos secundarios. —combinó. — Hay que irse, andando.
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Marcella MClean miró con el seño fruncido el casino que ardía en llamas.
— Qué se supone que es esto? —soltó con rabia, mirando a los tres sujetos frente a ella.
— Una... Uh... Operación encubierta?
SeokJin miró de mala manera a Suga, el chico se encogió de hombros.
— Ustedes... Redujeron a cenizas un casino entero. UN CASINO! —estalló cubriéndose la cara.
— No fuimos nosotros. —soltó Ímogen.
— Claro, porque tu amigo no es un incendiario. —dijo sarcástica.
— No fui yo, lo digo en serio. —dijo Suga bajando la vista, clavandola en sus botas.— No miento.
Marcella se acercó a él, mirándolo sin creerle del todo.
— No mientes? —Suga asintió. — NO MIENTES?!
Y con toda su ira, lo tomó del cabello y lo tiró al suelo. Suga no tuvo tiempo de recomponerse antes de perder el equilibrio e irse de cabeza. Marcella lo pateó con ganas.
— IMBÉCIL BUENO PARA NADA! NO SIRVES NI PARA HACER UN SIMPLE TRABAJO! —exclamó escupiendole.
Suga suspiró, bien, esto era lo único que faltaba. La coronela amenazó con volver a golpearlo, entonces SeokJin la tomó de la muñeca.
— Porfavor, basta. —dijo con educación y autoridad. Marcella se soltó de él de mala manera.
— Al menos entregaron las memorias?—dijo con dureza. Suga se incorporó a toda máquina.
— Si. —soltó limpiandose la sangre de la nariz.
Jin e Ímogen lo miraron en silencio, luego parecieron llegar a un acuerdo mutuo de seguirle la corriente.
— Ah, si? A quién?
Suga ya había pensado esa respuesta, la había manoseado entre sus manos como a una plastilina mientras conducían hacia el hotel. La había estirado y examinado, en busca de peores y mejores alternativas, y al final, le había dado forma.
— A Kim NamJoon. —soltó con firmeza.
Casi oyó como SeokJin dejaba de respirar. Bien, esto era mala idea. El celular de Marcella sonó.
— Qué? —dijo llevándose el móvil al oído.
Al oír lo que el informante le decía, la coronel dió un giro de veinte grados para clavar su vista en la Confirmación.
— Qué... Inoportuno. —murmuró. — Bien, envíamelo, yo sabré que hacer.
Cortó la llamada, del otro lado de la línea, y a miles de kilómetros de distancia, TaeHyung estalló en llanto.
Miró de vuelta el video, era su hyung, era NamJoon, sacudiendo el cadáver de Jungkook y mirando a la cámara.
— Se le perdió el conejo, MClean.
No, no, no. No.
Tae bloqueó la pantalla y hundió su rostro en sus manos.
Lo mató.
NamJoon mató a JungKook.
— Amor? —Hobi abrió la puerta y al verlo así, se apuró a acercarse a él.— Tae, qué pasa? Estás bien? Te lastimaste?
El menor negó, seguía llorando, y seguía negando. Y Hoseok se lo volvió a preguntar una docena de veces, pero TaeHyung no soltó palabra.
Al final, el mayor se rindió y lo abrazó como al niño que era. Lo arrolló pasando sus manos por su cabello, pero Tae no dejó de llorar, y no dejó de sentirse mal.
— Tae, sabes que puedes decírmelo.—murmuró Hobi acariciando sus mejillas mojadas. Se habían acostado en la cama abrazados.
Tae negó, ahora lloraba en silencio. Cerró los ojos tomando aire.
— Son... S-son cosas... Del trabajo... —logró balbucear antes de hundirse en su pecho.
Hoseok tardó unos minutos en decidir qué era lo que quería decirle a su bebé.
— Estoy aquí para tí, aunque no sepa, puedes contar conmigo, amor.
TaeHyung simplemente asintió, sabiendo que en el fondo, eso era una bonita y delicada mentira.
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New Plan
FanficCreyeron que su vida en la delincuencia había terminado, pero ahora, los ocho mas buscados criminales tendrán que tomar partido para lograr algo mas grande que todos ellos; acabar con la guerra fría. _________________________________________
