-Tú. ¿Cómo has podido ser tan hijo de puta?.-había reconocido su voz. No necesitaba verle la cara para saber que era Siru.
-Vaya, has tardado bastante en reconocerme.-clavó con más fuerza el filo en mi cuello y lo deslizó, provocando que tuviera que reprimir un gemido de dolor.-Eso no me gusta, ¿tan poco aprecio me tienes?
-Eres un cabrón despreciable.-golpeé su rodilla para intentar escapar. Pero él fue más rápido y me tiró al suelo. Poniendome de rodillas.
-No, no, Santo, deja los juegos.-me agarró del pelo y tiró de él hacia atrás. Su voz sonaba desagradable en mis oídos.
-Para ya. Déjalo tranquilo.-era Anikomory la que hablaba. Usa un tono triste, pese a que estaba en esta situación por su culpa.
-¿Ahora te preocupas por él?.- Siru escupió en mi mejilla y yo tuve que reprimir el impulso de partirle la cara.- No es más que un estúpido. Su existencia solo entorpece nuestros planes.
-No voy a permitir que le hagas daño.-se acercó a mi y limpió mi mejilla.- No hace falta matarle.-me miró con ternura, aunque mis únicos deseos hacia ella era destrozarle esa estúpida sonrisa.
-¿Qué coño propones entonces? ¿Dejarle libre?- yo observaba la escena, intentando aprovechar cualquier oportunidad para escapar, pero sabía que cualquier acto por mi parte solo seria una pérdida de tiempo.
-Encerrarlo.-sacó unos grilletes y me los puso.- Quizás incluso podamos convencerle para que se una a nosotros.-me ayudó a incorporarme, a lo cual no puse ninguna resistencia.-Por favor no me culpes por esto, yo de verdad te quiero.-era la primera vez en todo el rato que se dirigía a mi. Sujetandome por un brazo me iba llevando a donde quiera que me iban a tener encerrado.
Durante todo el camino fue contándome cosas estúpidas y que sinceramente me importaban bien poco. !Se estaba declarando y exponiendo sus sentimientos! Esta niña es tonta, pero ¿qué esperaba que hiciera? ¿Qué le correspondiera? ¿Qué le dijese que yo también la quería? Pero si hace un momento casi me rebanan el cuello por su culpa. Sin duda este proyecto de mujer estaba mal de la cabeza.
-Es aquí.-se detuvo a lo que me pareció la entrada a una cueva. Que penoso me parece todo esto.-Lo siento, pero no te puedo dejar que veas nada más, o podrías intentar escaparte.-cogió un pañuelo de su bolsillo y se acercó a mi. Le dediqué una última mirada de odio antes de que vendara mis ojos.- Espero que no te moleste mucho.- antes de retirarse de mi, dejó un suave beso en mis labios. La segunda vez en la noche. ¿Pero esta cría quien se había creído que era para tocar mis labios cuando le pareciera bien?
Me fue empujado, durante unos minutos, en la total oscuridad. De vez en cuando nos deteniamos. Ella tecleaba o giraba algo y seguíamos andando. Al cabo de andar durante aproximadamente un minuto por un largo pasillo. Nos detubimos. Abrió una puerta y me introdujo dentro.
-Portate bien, no tardaremos mucho en volver.- fue lo último que escuché de sus mentirosos labios antes de cerrar la puerta y desaparecer por donde había venido.
-Bueno, aquí estoy, en la total oscuridad, y completamente solo.-dije para mi mismo.
-No tan solo como crees.-esa voz hizo que diera un salto. No me esperaba tener compañía en lo que parecía el culo del mundo.
-¿Q-quien eres?.-mierda, he sonado más asustado de lo que debería.
-Vaya, que lástima.-parecía triste- Ya te has olvidado de mi.
-¿Quién eres?- cada vez estaba más nervioso. Una cosa es estar con un desconocido, y otra no saber ni quien era.
-Adivina.-soltó una risita divertida que me resultó tremendamente conocida.
-N-no sé. Dime al menos dos palabras que me ayuden.-había decidido seguirle el juego.
-Mmmm....Vale.- hizo una pequeña pausa.-Te amo.
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Secreto de clanes.
FantasyEs una historia que crea un mundo donde más de uno quisiéramos vivir. Deja volar la imaginación y conviértete en uno de los personajes. Con ellos podrás sentir el poder del amor, la amistad y la traición.
