Capítulo 33

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Llevaban ya un buen rato caminando, tanto que comenzaban a pensar que se habían perdido allí dentro. Pero ninguno se atrevió a decir nada por miedo a que Sayu, quien encabezaba la marcha, se enfadase y en el mejor de los casos, simplemente dejara de indicarles el camino. Pero en un instante se dieron cuenta que el camino que llevaban comenzaba a hacerse más visible. Estaban cerca de la entrada lo cual, por primera vez, se planteaban si era bueno o malo. En cuanto salieran de allí tendrían que ir a luchar. Pero en su bando había gente que les quería matar, y el otro todo el mundo les quería matar. Tendrían que dar muchas explicaciones, y la mayoría de ellas no las iban a creer. Pero se tenían que arriesgar a decir la verdad, y dejar que ellos juzgaran por su cuenta. Los que podían leer la mente seguro que les creían y su apoyo será de gran ayuda a la hora de convencer, pero... a cuantos les convencerían solo unas palabras. De encontrarse Mingrem en el grupo, de seguro que por mucho que le dijeran que todo es mentira y que quienes les habían estado engañando y jugando con ellos, eran, con total seguridad Siru y Anikomory. Pero era poco problable que los más fieles a ambos ahora se pusieran en su contra. A fin de cuentas, Santo solo era el "nuevo", y no sería tan difícil de creer que les haya dado la espalda. Lo extraño es que creyeran que Mireia también las había estado engañando, a fin de cuentas ella llevaba incluso más años que el propio Siru en el clan. Pero no se podía olvidar que el hombre tenía poder sobre la mente, si esta estaba desprevenida. De seguro ese había sido el "truco" que ha utilizado para usar a Mireia. Pero algo no encajaba. Santo no le había preguntado a la chica sobre su supuesta relación con Ismer, el jefe de los Cobra, pero era algo que le rondaba la cabeza desde hace tiempo. Sin embargo no quería comentarlo, a fin de cuentas ellos solo eran amigos. Amigos que se besaban, se daban cariño y se quería como locos. Pero no tenían nada serio, y por lo tanto, si la chica quería estar con otra gente, él no podía decirle nada. Aunque esa otra persona fuese un asesino que deseara verle a él muerto. 

En unos escasos minutos llegaron el final de la cueva. Rears y Nany esperaban ver un alto precipicio por donde tendrían que bajar escalando, sin embargo se encontraron con un paisaje muy diferente al imaginado. Estaban al pie de la montaña, la entrada (o salida en este caso) daba a un lago, y la gruta por donde ahora estaban saliendo, quedaba cubierta por unos altos robles que la hacían imposible de ver en la distancia. 

-¿Qué hacemos ahora?-preguntó Rears, que se había sentado en una roca y miraba desanimado al agua cristalina del lago. 

-Tendríamos que ir a pelear, ¿no te parece?-intentó una  sonrisa fingida, pero su amigo no alzó la cabeza para mirarle.

-Nos matarán nada más vernos.-Mireia también parecía desanimada, aunque quizás solo fuese cansancio. 

-Pero bueno, ¿qué son esas caras tan largas? Nuestros amigos han sido brutalmente engañados, ¿vais a permitir que los asesinen de la misma forma?-Nany se había quedado un poco apartada mientras daba mimos a su mascota. 

-Solo somos 4, por si no lo habías notado. ¿Qué pueden hacer 4....5, -rectificó Rears mirando al animal.-contra dos bandos?.

-Pues llamaremos a más gente, pero no vamos a dejarles tirarse de cabeza a una trampa.-Santo se había puesto al lado de su amiga Nany, su fuerza y ganas de luchar se le habían clavado a él también en el alma.

-¿¡Cómo!?-el joven cada vez estaba más alterado. 

-Llamaremos al resto de grupos que se habían ocultado del peligro. Ahora les necesitamos para luchar.-todas las miradas se clavaron en ella. Sabían que podía leer las mentes, pero no se imaginaban como eso les podía servir para comunicarse con el resto de compañeros.- Puedo mandar un mensaje telepático al resto de grupo. En todos se buscó que por lo menos hubiera una persona con ese poder para poder estár comunicador sin tener que hacer uno de los móviles. 

Tras unos instantes de duda, fue Santo quien tomó la decisión por todos ellos, quienes aún tenían sus dudas sobre pedir ayuda y obligar al resto a luchar en una pelea que en el fondo, no era la suya. 

-Hazlo.

La chica asintió y pareció sumirse en un extraño sueño. Uno a uno fue pasando el mensaje a todas las mentes como la suya. Cuando hubo recibido la respuesta de cada grupo, se la dijo a sus amigos:

-Dicen que en unas horas, como mucho, estarán el lugar donde nos encontramos, que les esperemos y... que lucharán hasta la muerte si es necesario.-por la mejilla de la joven se escaparon un par de lágrimas de emoción.

-Solo nos queda esperar por lo que veo.-Rears ahora se mostraba alegre y su rostro estaba adornado por una sonrisa de oreja a oreja. 

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⏰ Última actualización: Jan 22, 2016 ⏰

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