NATALIA'S POV
El rostro me dolía, literalmente, a causa de haber reído tanto durante esa tarde.
Alba tenía un sentido del humor que me sobrepasaba; en un momento era como una bebé adorable que daban ganas de abrazar hasta el cansancio, y de pronto salía con una serie de malas palabras perfectamente aplicadas y dichas en el tono más ácido posible.
Alguna vez había leído que una de las cosas de más valor en una relación era compartir el humor, o al menos ser capaz de entenderlo, y hasta ese instante me había dado cuenta de que era verdad. También lo comprobaba cuando decía cualquier cosa sin sentido y escuchaba su risa, estridente, sincera y contagiosa, como si yo fuera la mejor comediante que hubiera pisado el planeta.
Después de casi dos horas en aquel sitio, compartimos uno de los atardeceres más bonitos. Los tonos naranjas del sol hacían que el platinado del cabello de Alba resaltara de una forma casi mágica, y sus ojos se notaban en un color más cercano al verde que a su miel habitual, quizás por el reflejo del agua.
Alba se abrazaba a mí de una forma que me hacía sentir completa. Nunca me había sentido tan cómoda sosteniendo a alguien. De fuera seguramente se notaba todo lo que sentíamos la una por la otra, por la intensidad con que sobábamos nuestras espaldas y clavábamos nuestros dedos, recorriéndolas. Era como si un abrazo fuera la mejor forma que tuviéramos de decirnos "Estoy contigo, aquí y ahora".
Ella había pasado gran parte de ese tiempo tomándome fotografías, insistiendo en que ese tipo de clima y escenario me sentaba muy bien. Sólo paró en el momento en que su móvil se quedó sin batería, y tuvo que hacer la confesión de que tenía casi tres días que no lo había cargado.
Tras jugar un poco, entre besos prolongados en la mejilla y caricias en mi rostro, por fin accedió a enviarme las fotos en algún momento.
Casi a las 19:00 horas, salimos de aquel sitio, con la promesa de volver en algún momento, mejor preparadas. Noté que con ello, Alba se refería específicamente a llevar alimentos. Y lo noté porque dijo, al menos en tres ocasiones, el hambre que tenía. Aunque me preocupé por la situación, también encontraba adorable la forma en que formando un gesto casi infantil, reflejaba "tristeza" y una exigencia silenciosa de que encontráramos un sitio para comer cuanto antes.
Así, comenzamos un viaje en carretera para volver. Yo recordaba un lugar donde tenían una variedad grande de ensaladas y postres, así que considerando las especificaciones de la comida que consumía la rubia, decidí llevarla ahí, para no complicarnos más la existencia.
Cerca de 20 minutos después, nos detuvimos en el sitio de comida, donde pasamos casi dos horas. Alba era la mujer perfecta, pero nunca me había percatado de lo mucho que tardaba en comer. De verdad, era demasiado.
Sin embargo, no tuve problema con ello, pues la contemplaba, todo lo mona que era cogiendo la comida con las manos cuando el cubierto no le acomodaba, lo mucho que masticaba sus bocados, y cómo se detenía entre una cucharada y otra para contar alguna anécdota o recuerdo.
Francamente, la hubiera podido acompañar toda la noche si me lo hubiera pedido.
Tras comer, y con un mejor humor, emprendimos el regreso hacia el centro. El plan era muy sencillo y nada podía fallar; sólo había que andar cerca de media hora más por la carretera y todo estaría listo.
Pero como debí suponer, las cosas se complicarían apenas 5 minutos después de empezar a viajar; tras salir de una curva, comencé a notar que la motocicleta no respondía de la misma manera, dando leves jalones al momento de cambiar las velocidades. No entré en pánico, pues aquello solía ocurrirle al vehículo de María, sin embargo los tirones se hicieron cada vez más fuertes y me vi obligada a detenerme en un acotamiento.
ESTÁS LEYENDO
Serendipia (COMPLETA)
FanfictionSerendipia: Hallazgo afortunado que se produce cuando se está buscando otra cosa. UNIVERSO ALTERNATIVO A OT.
