NATALIA'S POV
Los últimos días de mis vacaciones, prácticamente se me habían ido de las manos sin que me diera cuenta, pero de una forma bastante positiva: la convivencia con mi familia era prácticamente mejor de lo que había sido desde hacía años, pues podíamos conversar sin iniciar una pelea, hablar de cualquier cosa, e incluso dedicarnos a ver películas, entretenernos con los juegos de mesa que solíamos tener cuando éramos niños, y salir a distintos lugares, todos juntos, como nunca debió dejar de ser.
Mis papás parecían bastante contentos y tranquilos con este cambio, y lo cierto era que yo también lo estaba. Me costó mucho asimilarlo, pero al final incluso agradecía todo lo que había tenido que suceder para que me sintiera mejor, y sobre todo, para que conociera a Alba.
El último viernes de esas vacaciones, había decidido pasarlo con María y Marta, como una forma de despedirme de ellas por el tiempo que dejaría de verlas por estar en el colegio. María había ofrecido su piso para reunirnos, y un plan de pizzas y películas se fue convirtiendo poco a poco en algo más completo, con birras incluidas.
A pesar de que tuve dudas al respecto, había decidido invitar a Alba de último momento. María y Marta querían conocerle, y yo tenía algo de curiosidad acerca de cómo era la rubia en un ambiente de ese tipo. Días antes del evento dudaba que fuera la mejor idea, pero esa tarde, mientras seleccionaba música para reproducirla más tarde en el nuevo equipo de sonido de Mari, me había quitado el miedo y la inseguridad, recordando que era mi propia amiga la que me había recomendado que luchara todo cuanto fuera posible.
El teléfono de Alba sonó un par de veces, pero ella no cogía la llamada y decidí dejar de insistir; lo que menos quería era agobiarla, por lo que me trasladé a casa de María para comenzar con nuestro festejo. Si tenía que ver a Alba en esas circunstancias, ya llegaría el momento.
Al llegar, bebí un par de cervezas a las que no logré resistirme, considerando la insistencia que mis amigas tenían con el hecho de que comenzáramos. María era la encargada de colocar la música, y Marta preparaba una botana que había visto en algún programa, mientras yo trataba de ordenar un poco la sala de estar, por si unas amigas de María terminaban uniéndose a nosotras, como solía suceder.
Media hora después, mi teléfono comenzó a vibrar, y respondí, a pesar de no haber reconocido el número.
- ¿Hola?... ¿Natalia?...- la voz era de Alba, y de inmediato sonreí de la forma más tonta, alejándome hacia la terraza para escucharla mejor.
- Hola, Alba... Sí, ¿qué tal?...
- Bien... Te estoy llamando porque vi que me llamaste hace unos minutos, pero no alcancé a responder, y ahora mismo no lo encuentro para devolverte la llamada...- explicó, y mi sonrisa se ensanchó, recordando todas las veces que la había visto buscar su móvil por toda la habitación, sin idea de dónde lo había dejado.
María me alcanzó unos segundos después en la terraza, y me ordenó con señas que colocara el altavoz. Después de hacerlo, comencé a hablar.
- Ya... No te preocupes, nena... Sólo te llamaba para decirte que mis amigas están organizando una fiesta de despedida antes de volver al colegio, y nos encantaría que vinieras... - solté rápidamente, esperando no haberme equivocado al hacer esa petición. Nos quedamos en silencio durante unos segundos y me arrepentí al instante, mientras María me miraba tratando de hacer menos fuerte la tensión. – Vale, que no es nada importante, sólo se me ocurrió invitarte, pero no hay problema si no puedes venir...
- No es eso- me interrumpió, quizás dándose cuenta del tono de disculpa de mi voz. – Es que en este momento no estoy en casa y... - durante unos segundos de silencio, escuché de fondo un poco de música, y la risa inconfundible de Julia. Contrario a cualquier expectativa, aquello no me había enfadado ni lastimado, sólo me sorprendió un poco, y modulé el nombre de Julia, mientras María asentía en señal de entendimiento– Estoy con algunos amigos en este instante. – me quedé callada pensando en qué decir.
- No te preocupes... Lo dejamos para después si quieres...- dije, antes de poder pensar en algo mejor.
- Nat... Que sepas que no es que no quiera verte. De verdad, sólo que los chicos nos invitaron, quizás también porque volveremos al colegio, y...
- No tienes qué explicarme nada, Alba- aseguré con sinceridad. Las cosas entre nosotras estaban demasiado claras como para comenzar un drama– De cualquier forma, nos vemos el lunes en la escuela, y planeamos alguna otra salida... -continué. María, quien escuchaba con atención, se acercó a mí y prácticamente me quitó el móvil de las manos. Por más que le pedí que me lo devolviera, no lo hizo, y por el contrario, se lo acercó a la boca y comenzó a hablar.
- Hola, Alba... Soy María, la mejor amiga de esta penca... ¿qué tal va todo?... – Tras unos segundos de silencio, Alba respondió.
- Todo guay, María, me alegra por fin escucharte, Natalia me ha contado un par de cosas de ti.
- Espero que sean buenas, porque si no me voy a enojar con esta cabrona...- bromeó, y escuché a Alba reír.
- Sí, me ha hecho ver que eres alguien muy guay, la verdad.
- ¿Tan guay como para venir a la reunión de esta tarde?...- preguntó mi amiga, y yo me quería esconder debajo de cualquier mueble.
- Le estaba diciendo a Nat que estoy con algunos amigos...
- Para, para... ¿Por qué no les pides a tus amigos que te acompañen?... Mi piso está muy céntrico y tenemos buen espacio para otras personas, además de que dicen que mis fiestas son épicas... - propuso mi amiga. Era obvio que deseaba con todas sus fuerzas que Alba y yo pudiéramos divertirnos en ese escenario, y aunque se lo agradecía mucho, no quería forzar la situación.
- Dame un segundo, por favor- pidió Alba, y luego se quedó en silencio unos segundos. Supuse que estaba consultando la información con sus amigos, así que sólo miré a María buscando explicaciones. Su única respuesta fue una sonrisa cínica y un guiño de ojos. - ¿María?...- rompió el silencio Alba.
- Dime...
- Un par de mis amigos no pueden ir, pero ¿está bien si llego solo con una persona?...- pidió. Aunque se estaba dirigiendo a María, sabía que esas palabras eran para mí.
- Sólo si es Julia, rubita- me tomé la licencia de responder. Escuché un suspiro de alivio al fondo, y sonreí. Era obvio que estaba con ella, y que no deseaba dejarla sola. Pero también era obvio que quería verme, así que utilice toda la civilización dentro de mi ser, y opté por no presionarla.
- Gracias, Nat... Entonces mándame la ubicación aquí, a este teléfono, y en cuanto encuentre mi móvil salimos hacia allá...- aceptó finalmente.
- Vale, te la envío en un segundo- dije, quitando el móvil de las manos de María y desactivando el altavoz.
- ¿Hace falta que llevemos algo?- preguntó en general, sin la certeza de si hablaba con María o conmigo.
- Ganas de pasarla bien, rubia- respondí. – Vienen con cuidado...
- Sí. Nat...
- Dime...
- Te quiero- dijo finalmente, para terminar la llamada, y dejándome con una sonrisa en el rostro, y la duda acerca si lo que había pedido era una buena idea.
CONTINUARÁ...
NA: Sé que es un capítulo más corto que los que subo usualmente, pero no quise alargarlo con todo lo que viene, porque está muy heavy... Lo subo al rato o mañana, depende de cuándo me lo permitan mis deberes de la escuela.
Gracias por leer, votar y comentar.
Saludos desde la tierra de La Llorona ♥
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Serendipia (COMPLETA)
FanfictionSerendipia: Hallazgo afortunado que se produce cuando se está buscando otra cosa. UNIVERSO ALTERNATIVO A OT.
