POV's NATALIA
Siempre había escuchado que existían días maravillosos, que nunca se te borran de la memoria. Hasta ese momento, sólo había sentido tres: el primero, cuando mi mamá accedió a pagar mis lecciones de guitarra. El segundo, cuando nació mi hermano Santiago. El tercero, cuando conocí a Alba.
Pero venía un día que nunca olvidaría, y estaba segura de ello.
Siguiendo los planes hechos de manera improvisada la noche anterior, Alba me acompañó con mi familia al día siguiente. Al principio dudé que fuera la mejor de las ideas, pues no estaba segura de cómo sería mi reacción luego de ese tiempo de no ver a mis padres ni a mi hermano. Tampoco estaba segura de que ellos ya no estuvieran molestos conmigo, o peor; que yo no siguiera molesta con ellos.
Inicialmente, tuve mucho miedo. Principalmente de la reacción de mi madre.
Aunque sabía que me amaba, también era consciente de que había cosas que nunca me podría perdonar; una de ellas, que me gustaran las chicas. No la culpaba, considerando que fue criada dentro de una de las familias más conservadoras de España. Tampoco le guardaba resentimiento por no poderme aceptar del todo. Ese poco tiempo en el colegio, y conociendo a Alba, me habían hecho darme cuenta de que todos pensamos de forma diferente, y hay que respetar incluso las opiniones equivocadas.
Entonces, decidí que lo mejor para mí, era que mis padres se dieran cuenta de que me hacía bien estar ahí, a pesar de mis pronósticos iniciales. También había decidido que lo que sentía por Alba era demasiado bonito para mantenerlo oculto, y que, de ser necesario, lo expondría ante ellos si me permitían hacerlo.
Estaba dispuesta a arriesgarme por ella, porque cada parte de mi cuerpo y de mi mente me decían que valía la pena.
Cuando por fin llegaron mis papás, sentí que un poco de mi alma volvía a mi cuerpo. Ya no sentí rencor, ni desesperación. No me sentía enojada, porque no tenía razones para estarlo. No me sentía confundida, ni ansiosa por olvidarme de nada. No me sentía triste, y eso me llenaba de tranquilidad.
- Hola, Nat. Espero que estés mejor ahora...- me dijo mamá mientras deshacía el abrazo que habíamos hecho apenas nos vimos. –Te extrañaba tanto... - escuché la sinceridad en sus palabras, y me di cuenta de que siempre habían sonado así, pero yo nunca las había apreciado hasta ese momento.
- Hola, hija...- saludó mi papá, quien tenía algunas lágrimas en los ojos. Siempre había sido más cercana a él, al ser su primera hija, y por la afinidad de carácter que teníamos.
- Hola, papá- respondí dándole un beso en la mejilla.
- ¿Cómo te sientes aquí?... Hemos recibido muy buenas noticias de los profesores...
- Todo va bien, pa. Este lugar es maravilloso... A excepción de una profesora que no me tiene mucha fe, pero por el resto... Todo perfecto- respondí con sinceridad. Mis papás lógicamente se sorprendieron un poco, pues por lo general yo siempre me quejaba de todo.
- Me alegra saber que estás bien, hija- dijo mi mamá, con sinceridad.
- Gracias, ma... Por cierto, quiero presentarles a Alba... Ella es mi guía en la escuela y puedo decir con seguridad que es gracias a su paciencia que las cosas me han resultado bien- confesé rascándome la cabeza, tratando de pensar si hice correctamente la elección de mis palabras. Ella se pasó delante de mí, un tanto ruborizada por lo que acababa de decir.
- Hola, Alba, mucho gusto- dijo mi mamá, estrechando su mano.
- Igualmente, señora...- respondió sonriendo.
ESTÁS LEYENDO
Serendipia (COMPLETA)
Fiksi PenggemarSerendipia: Hallazgo afortunado que se produce cuando se está buscando otra cosa. UNIVERSO ALTERNATIVO A OT.
