Capítulo 7

1.6K 82 1
                                        


NARRA NATALIA


Tardé poco menos de un día en enterarme que, contrario a lo que había pensado, Alba no estuvo con Julia durante su ausencia de nuestra habitación. En otras circunstancias, habría dado saltos de gusto, pero luego reflexioné: si no estaba con su novia, ¿entonces dónde o con quién podría estar?

Lo primero que pensé, y que me rompió el corazón de mil maneras, fue que quizás se encontraba con la chica que le gustaba, pues llegó a la habitación casi a las 03:00 am

Casi me quedo dormida sin verla, pero eso resultó imposible, porque llegó en un pésimo estado, como nunca me imaginé verla: ¡ebria!

Entró casi a hurtadillas al cuarto, o eso intentó, pero tropezó con su buró y cayó en su cama con fuerza. No pudo evitar soltar una risita torpe y solo se tapó la boca para que yo no la escuchara.


Me molesté al ver esa escena, y fue entonces cuando comprendí la molestia de mis padres cuando me veían llegar así. Me moría de rabia de pensar que seguramente Julia tendría la culpa de sus problemas, pero eso quedó descartado durante la tarde, cuando Julia reclamaba furiosa afuera del baño que no había acudido a verla, a lo que Alba solo le respondió que estaba ocupada.

Julia estaba fuera de sí, y empezó a preguntarle si estaba conmigo (no es que yo las estuviera espiando, pero cualquiera se queda a escuchar si escucha su nombre acompañado de un par de groserías en una conversación ¿no?)


Alba le contestó en tono frío algo que me dolió mucho, pero que me hizo despertar del sueño que me había creado por lo que pasó una noche antes.


Sus palabras exactas fueron: "Ya te dije que con Lacunza sólo tengo una relación por la escuela". Al escucharla, Julia la miró dudosa mientras yo preferí dejar de hacerme daño y me fui de ese lugar. Nunca hubiera esperado que ella declarara su amor por mí, o siquiera que mencionara que tenemos una amistad cercana, pero después de la plática que habíamos tenido, por lo menos hubiera sido bueno mencionar que tenemos un trato cordial o algo por el estilo.


Cuando llegó al cuarto, me miró por un momento y tenía ese gesto de querer decirme algo, pero no se lo permití, ya que no estaba relacionado con los asuntos escolares, y por lo tanto, sobre pasaría la relación "asignado"- "guía" que ella decía que había entre nosotras.


Un día después, las cosas con Alba no iban mejor. No podría justificar mis acciones provocadas por las circunstancias, pero hice algo de lo que no me sentí orgullosa; ¡leí su diario!

Sí, yo sé que no fue ético, pero ya no aguantaba más estas dudas que tanto me atormentaban, aunque no so supe si las respuestas eran las que yo buscaba, o si estaba lista para conocerlas.
Aproveché la salida habitual de Alba para escribirle una nota y dejársela entre el libro negro que siempre tiene junto a su escritorio. Lo abrí y me di cuenta de que no era un libro, sino más bien una "bitácora" por decirlo de algún modo.

Curiosamente estaba escrita solo desde el día que llegué, lo que se me hizo en extremo curioso, así que empecé a leerlo, sin poder detener la curiosidad que me estaba matando. Nunca me imaginé que sería capaz de hacer algo así, pero tampoco me había sentido de esta forma por nadie. Era la peor excusa, pero no logré evitarlo.

No tengo una memoria fotográfica, pero recuerdo bien lo que decía:


"Hoy me encontraba en la clase de matemáticas cuando la dra. me mandó llamar, así que acudí inmediatamente a su oficina. Cuando llegué me informó que por fin había llegado al Instituto una alumna nueva de la cual yo tenía que ser guía. Al principio me sentí asustada, pues mi capacidad para dirigir estaba pasando por una crisis, pero después me dije : "Alba, es tu momento" y acepté la "misión".

Serendipia (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora