NATALIA'S POV
Cuando abrí los ojos, la habitación ya estaba completamente iluminada. No tenía noción de la hora que era, pero estaba segura de que pasaba del medio día.
Estiré mi mano para tomar mi teléfono móvil, pero antes de alcanzarlo, unas pequeñas garritas me tomaron por el brazo, impidiéndome llegar a mi objetivo. A pesar de que el contacto fue suave, sentí de inmediato aquellas uñas clavadas en mi piel, buscando un juego que no me sentía en las mejores circunstancias de jugar justo en ese momento.
- Ahora no, Queen- dije, para recibir un maullido como respuesta, seguido de un ronroneo de reclamo, y ver a la pequeña gata color gris alejándose con elegancia, como si se hubiese ofendido ante mi negativa. – Eres igual a tu madre...- grité, procurando ser escuchada.
- Oye, con mi gata no, ¿eh?...- respondió Alba, desde el cuarto de baño. Su voz ronca me indicó que tampoco llevaba mucho tiempo levantada, y supuse que tenía aquel humor raro de cada mañana. Aquel humor que lejos de alejarme de ella, me empujaba a darle besos hasta que cambiara su ánimo y volviera a ser el solecito que alegraba a todas las personas que le rodeaban.
Sintiendo mi diaria necesidad de contacto con ella, me levanté de inmediato de la cama, dirigiéndome hacia donde se encontraba. Su cabello era un desastre, levantado y revuelto como pocas veces, pero lucía tan adorable que me hizo sonreír.
- Buenos días, Alba Rechenstein... - le dije, haciendo alusión a una broma que ella misma había hecho hacía tiempo, en uno de nuestros viajes. Antes de que pudiera reclamarme cualquier cosa, la tomé de la cintura, la coloqué frente al espejo, y apreté sus caderas con bastante entusiasmo. Su cuello de inmediato me abrió paso, y mirándonos frente al espejo, coloqué besos que recibió con naturalidad.
- Hola, bebé- respondió, con un tono cariñoso que me hacía querer comérmela a besos cada vez.
- ¿Dormiste bien?...- pregunté cuando dejé de besarla. Ella sonrió y giró hacia mí.
- La hora que pude dormir gracias a tu inspiración nocturna, sí. Muy bien...- reclamó, aunque yo sabía que en realidad estaba dando las gracias. Todos sus gestos de la noche anterior me lo hacían saber, y la forma en que se entregaba cada vez que estábamos juntas.
- Mejor no me provoques, que puede que tenga un poco de inspiración matutina, y te va a ir mal... - sugerí, alzando las cejas para enmarcar mis palabras.
- Eso no será posible. Mi gata recibió maltratos psicológicos propiciados por ti, ¿crees que olvidaré tan fácil?...- interrogó, haciendo referencia al rechazo que claramente había escuchado.
- Bah... Tu gata es rara. Pide más cariño que cualquier gato que haya conocido en mi vida.
- No es rara, es única – argumentó. – Además tú fuiste quien la eligió en el refugio, así que no puedes reclamar tanto... - respondió. Aquello era cierto. En cuanto pudimos comprar nuestro propio piso y salirnos de aquel que rentábamos y no permitía animales, el primer regalo que se me había ocurrido hacer era una gata que le hiciera compañía en aquellas mañanas donde pasaba todo el tiempo encerrada en su habitación, haciendo sus cuadros artísticos, que se habían convertido en su fuente de ingresos.
- Tengo buen ojo para elegir seres raros a los cuáles amar- le dije, picándola un poco.
- Lo raro va a ser que volvamos a tener sexo, después de ofendernos de esa manera a mi hija y a mí- aseguró, separándose de mi abrazo y mirándome de forma amenazante a través del espejo.
ESTÁS LEYENDO
Serendipia (COMPLETA)
FanfictionSerendipia: Hallazgo afortunado que se produce cuando se está buscando otra cosa. UNIVERSO ALTERNATIVO A OT.
