Capítulo 5

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NARRA NATALIA

No tenía idea de qué le sucedía a Alba respecto a mí: a veces era distante, a veces se acercaba como si tuviera mil palabras para decirme , pero cuando le preguntaba por cualquier cosa para comenzar una conversación al menos algo decente, ella se arrepentía en ese mismo momento, cambiaba el tema o simplemente salía de la habitación.


Un día casual me sucedió algo que no esperaba; me encontraba en el baño después de las clases, en el receso de 30 minutos que los docentes acostumbraban darnos. Acomodaba mi cabello, mientras me miraba al espejo, cuando noté que entró la chica rubia que siempre estaba con Alba.

Me miró de arriba hacia abajo, con una mezcla de expectación y desprecio... Ese tipo de mirada siempre me pareció tan incómoda, que sin pensarlo demasiado le pregunté qué sucedía. No me agradaban los problemas, y gran parte de la razón por la que estaba en esa escuela era precisamente que me había metido en muchos, pero la forma en la que me miró me hizo sentir tan mal que no tuve más opción que confrontarla con el fin de saber qué sucedía.

-¿Puedo ayudarte en algo?- pregunté con sarcasmo.

- No lo creo... - respondió en tono grosero. – Tú eres la famosa Natalia, ¿no?...

- No creo ser famosa, pero sí, soy Natalia. ¿Tú quién eres?...- pregunté. Ubicaba su cara y estaba acostumbrada a verla siempre como una sombra de Alba, pero no quería hacerlo notar.

- Julia- respondió restándole importancia, pero sosteniéndome la mirada.

- ¿Y puedes decirme por qué me miras así, y por qué estás siendo tan hostil conmigo, Julia?- pregunté directamente. No estábamos para niñerías.

-Porque no te quiero cerca de Alba. No sé que estés haciendo, pero mejor aléjate de su lado. ¿Está bien?- Fingí sorpresa, pero me molestó el hecho de que tuviera el valor de pararse frente a mí para exigirme cualquier cosa, más si aquello era en nombre de la chica que me tenía vuelta loca.


- No sé a que te refieres, no sé nada de la vida privada de Alba, ni mucho menos de la tuya, pero a mi no me jodas con ese tipo de cosas. Debo estar cerca de ella porque es mi guía, así que lo siento, pero no te voy a anteponer a mi estancia tranquila en este lugar- respondí segura de mí misma.


- Solo te advierto- y sin más se salió del baño. Me quedé sorprendida, pero no quise hacer más grande la situación, así que regresé a mis clases sin poderme concentrar del todo, y finalmente llegó la tarde.

Fui a recostarme a mi cama, sin más por hacer pues ya había adelantado labores los días anteriores. Solo estaba esperando a Alba, que no llegaba por alguna razón. Decidí tomar uno de los libros que alguna vez me había ofrecido, pues estaba un poco aburrida. Me llamó la atención uno de color azul que parecía no tener mucho tiempo de uso.


Lo tomé y lo iba a abrir, pero resbaló de mis manos y fue a dar al suelo. En el momento se abrió, y salió de él algo parecido a un separador, que llamó mi atención. Le di la vuelta y empecé a leerlo.


"Para la niña más hermosa del planeta". Terminé de leer el mensaje, y me molesté sin poder evitarlo. Aún estaba yo con el separador en la mano cuando entró Alba al cuarto. No me dio tiempo de guardarlo, por lo que opté por solo hacer como si no lo hubiera leído.


- Lo siento, tomé este libro.


- No te preocupes, yo misma te dije que los tomaras- respondió queriendo sonar natural, pero su tono era algo triste. Metí el separador, esperando que Alba no me viera, pero mi maniobra fue descubierta por el nerviosismo que sentía en ese instante.


- ¿Leíste lo que decía? – me preguntó mirándome a los ojos. Pensé en mentirle, pero su mirada es tan cristalina que me lo impidió.


- Sí. Lo siento- dije apenada.


- No importa, pero espero que nadie más lo sepa, ya sabes como son las reglas en esta escuela. Si se enteran de esto, puedo tener problemas fuertes- dijo fingiendo indiferencia. Dio la vuelta e iba a salir del cuarto, eran las 10 en punto. Algo dentro de mi me obligó a detenerla, por lo que le dije; "Pero tú no tienes novio, ¿verdad?..." Escuchó esa frase y tal vez no le tomó importancia, por que siguió caminando. Desesperada y en un momento de ofuscación, un impulso me obligó a decir casi en un grito: "Sé lo de Julia".

Esta vez las cosas funcionaron, ella se detuvo en seco, y volteó a verme, sorprendida. Regresó a donde yo me encontraba, y suspirando en silencio, sostuvo su mirada en mí.

CONTINUARÁ... 

Serendipia (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora