Mis manos jugaban con impaciencia sobre mi regazo, intentando inútilmente controlar el ritmo de mi corazón. Mis ojos veían una y otra vez el reloj, sintiendo que éste nunca movía sus manecillas y torturandome de poco en poco.
Sábado.
Era ya el tan esperado sábado, en el cual Piko y yo tendríamos un intento de cita.
Yo me moría de nervios, sentada sobre el sofá que está en la sala.
Aún faltaban algunas horas para nuestro encuentro, y aún así los nervios me carcomían desde muy dentro de mi.
Volví a mirar el relor; 9:00 am. Me encontraría con Piko a las 3:00 pm, aún faltaban seis horas.
La ropa que utilizaría estaba lista, tendida sobre mi cama esperando que la vistiera.
Teto insistía en venir a mi casa y peinarme, pero me había negado a eso, yo sola podía hacerlo.
- ¿Por qué estás tan impaciente? - una voz se escuchó a mis espaldas, a lo que doy un respingo, asustada.
Voltee a ver directo a esos ojos azules que me observaban con detenimiento y de una manera calculadora que me erizaba la piel.
- Espero a que la telenovela empiece- miento con lo peor que pude, y rápido me arrepiento.
Una sonrisa burlona se forma en los delgados labios de Len. Él me conocía lo suficiente como para saber que esa fue mi peor mentira.
- Se muy bien que odias las novelas - espeta, dirigiéndose a un lado mío para sentarse y prender el televisor- Y por si fuera poco, empiezan en la tarde.
Trago duro, sintiéndome vulnerable ante las palabras de Len.
Me quedo callada algunos segundos, viendo el programa de caricaturas que había puesto Len en el televisor, Ranma 1/2.
- ¿No me dirás con quien vas a salir? - el tono ácido de su voz era tangible, y me di cuenta que no le prestaba atención al televisor en todo este tiempo.
- ¿Debería decírtelo?
- No me contestes con otra pregunta- bufa molesto.
- No, no te diré con quien- me levanto de mi lugar, y volteo a verlo directo al rostro - No es tu asunto, no debo decírtelo.
Intento seguir mi camino directo a mi habitación, pero Len lo impide tomándome del codo y atrayendome hasta él.
Sus brazos -los cuales antes eran delgados y flácidos- ahora eran un poco más rellenos y fuertes. Pude sentir su respiración sobre mi cabeza, intentando inhalar un poco de mi olor.
Su agarre en mi cintura era suave y a la vez posesivo, teniendo cuidado de no lastimarme.
¿Quién era éste chico?
¿Desde cuando Len creció más de la cuenta?
Mis manos se aferraron a su pecho. No me atrevía a levantar la mirada y ver a Len al rostro, se daría cuenta del posible rubor formado en mis mejillas.
- No vayas. - su voz, suave y a la vez gruesa sonaba afligida.
Me tensé al oír su voz tan cerca de mi. Tan cerca que podía sentir como sus palabras se incrustaban en el lugar más recóndito de mi ser.
-No vayas, no salgas con Piko. - repite, ahuecando su rostro entre mi hombro y mi cuello.
Mi vello corporal se erizó al sentir su respiración acariciar mi piel, como si pasaran una delgada pluma por todo mi cuerpo.
Solté un suspiro reprimido, su cabello cosquilleaba en mi rostro y traté de contar hasta diez mentalmente para calmarme y reprimir las ganas que tenía de saltar hacia él y besarlo.
Vamos Rin, no caigas en sus juegos.
- Len, yo...- las palabras intentaban salir de mi boca, pero se quedaban atrapadas en la punta de mi lengua.
Len aprieta suavemente el agarre en mi cintura, y me atrae más a su masculino cuerpo.
- No puedo, Rin. No puedo soportar que estés con él. - murmura en mi oído, su voz endulzaba mi corazón, y tuve miedo que saliera disparado de mi cuerpo.
- Ya hice una promesa. - hablo firme, intentando alejar a Len de mi, lo que provoca que refuerce su agarre - Len, debo ir. Piko me invitó, no seas egoísta.
- Rin, tú no quieres a Piko.
- Pero eso no significa que no pueda salir con él - intento empujarlo más fuerte, es un imbecil si cree que caería fácil con eso - Mira, Len. No se que tienes ahora, pero eres tonto si crees que caeré a tus pies con esa técnica que seguramente usas con todas.
Len me suelta de manera brusca, y se aleja de mi aun viéndome a los ojos.
- No se que estas pensando, Rin - su voz dolida no me pasó desapercibida - Pero yo, jamás en mi puta vida te he tratado como cualquier persona.
Reí sin gracia y acidez, endurecí mis facciones haciendo notar que estaba molesta.
- Eres un idiota Len, siempre lo fuiste. - Sonreí de modo ostil y a la vez lastimada- No me vengas ahora a tratar así, cuando apenas hace unos días me veías como una desconocida, como si te diera asco mi simple presencia.
- No sabes mis razones, Rin. No te atrevas a juzgarme. - aprieta su mandíbula, una vena resaltaba en su cuello como si estuviera a punto de explotar.
- ¿Acaso hay una buena razón como para que me trates como mierda?- las lágrimas en mis ojos picaban rogando por salir, pero me absuve a llorar por él, nunca volvería a hacerlo.
Len se quedó callado unos segundos, y eso me incitó a seguir.
- Eres un imbecil. No tienes porque tratarme como mierda, Len. No tienes derecho, no después de todo lo que hemos vivido - mi voz subía de tono, las palabras quemaban en mi pecho. Len me observaba callado, con la mirada enrojecida y la tristeza teñia su rostro.
- Tú... No sabes nada, Rin. - se limita a decir, mordiendo su labio inferior con fuerza. - No sabes porque hago todo esto, así que cierra la puta boca.
Me quedo unos segundos. Unos segundos apreciando su rostro dolido y su lánguida mirada observandome. Unos segundos en los que mi corazón fue estrujado con tanta fuerza dentro de mi pecho, quebrandose en miles de pedazos que se enterraban en mi piel.
Huyo de ahí sin hecharle una última mirada, sin siquiera despedirme.
Me encierro en mi habitación sin prender la luz. Y me desplomo en la cama en la que duermo todas las noches.
Mis manos sudorosas se aferraban a las sabanas. La almohada callaban mis gritos de desesperación, gritos que venían desde muy, pero muy dentro de mi.
Gritos que eran de dolor y odio.
Me hago ovillo en la cama. Mis pulsaciones retumban detrás de mis oídos, y solo era capaz de escuchar mi respiración agitada.
Definitivamente le demostraré a Len que él no es el único en quien puedo pensar. Le demostraré que puedo enamorarme de otra persona.
Le demostraré que no es tan especial como piensa.
🐥
Ay, Len me da tanta ternurita TnT
Vamos, entiendan un poco a Len :( el pobre solo piensa en no lastimar a sus padres adoptivos u.u
Por cierto, ahora que lo veo tendré que cambiar la portada de la historia xD, hace poco me cambié el nombre de mi usuario y pues así no se puede.
Hasta la próxima amigos ;v
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Amor prohibido.
RandomRin y Len son hermanastros; los dos se tienen un aprecio indescriptible, pero al pasar el tiempo ese amor fraternal se convirtió en otra cosa que no pueden describirlo, ¿Que les deparará su futuro?
