— Entonces, solo intentabas atraparlo porque se burló de tu estatura.
— Eso fue lo que dije.
— Y al muy imbecil le pareció buena idea cruzar la calle, aun sabiendo que los carros pasan aún en la noche.
— Por favor Len, dejemos de hablar de esto.
— ¡El tipo es un completo imbecil! — exclama aturdido, acabando con mi paciencia — Le hubiera pateado su albino trasero... ¡Auch! Más cuidado Rin.
— Te mueves mucho— me quejo — No seas llorón, es solo agua oxigenada.
— Duele mucho sabes. — chilla al momento en que paso otro algodón sobre sus heridas.
Seguí con la tarea de tratar sus heridas. La tenue luz de la luna se colaba por las ventanas, y una lamparita de noche era lo único que nos iluminaba. Len estaba sentado sobre la cama de su habitación, y yo estaba junto a él.
Apreté los labios al sentir una punzada en mi pecho; Len me había salvado, y ahora estaba lastimado por mi culpa. Con cuidado pasé mi pulgar sobre la zona herida. Sentí la textura rasposa y sangrienta de su codo y parte de su antebrazo.
— ¿Te duele? — pregunté en un hilo frágil de mi voz.
— No. — musita — En lo absoluto.
— Perdóname.
— No hay nada que perdonar, Rin.
Sentí las lágrimas amontonarse en mis ojos, ya habia llorado lo suficiente y aún así no dejaba de sentirme estúpida.
Él deja salír un suspiro, y siento como me toma de la nuca y me acerca hasta su pecho.
Los latidos de su corazón era la melodía más bonita del mundo.
— Todo está bien, no me duele nada. — dice muy cerca de mi oído, haciendo que mi piel se erice.
— Hace un momento habías dicho que dolía.
— Digo muchas cosas, la mayoría mentiras.
Me dejé embriagar por su olor. Me dejé llevar, aunque sea un momento.
Quién sabe si algún día estemos así de nuevo.
Len hizo a un lado el botiquín que nos separaba, y lo dejó en la mesita de noche. Me acercó hasta él, y permití que me abrazara.
Mis manos se aferraban a la fina tela de su camisa, y mi cabeza descansaba sobre su pecho.
— Tuve miedo de perderte. — dice luego de un rato.
No dije nada al respecto.
El sonido de los grillos se oían desde afuera, y las ranas se unían a ellas en un coro.
Me separé de Len, aunque no lo suficiente. Sus manos seguían aferradas a mi cintura.
Sentía mi cuerpo arder, mis mejillas sonrosadas revelaban mi inquietud.
— Len, yo... — ¿iba a decirle? ¿estaría bien decirle lo que siento de una buena vez?
— Yo, yo...
— Hmm, ¿tú qué? — murmura, dibujando una media sonrisa.
— Quería decirte que desde hace tiempo... Bueno, ya sabes. — desvío la mirada — Yo... Tu me-me gus..
— Mírame. — sentencia, toma mi mentón y me obliga a verle. — Mírame cuando me hablas.
Su rostro serio y neutro me hizo sentir avergonzada, no me había dado cuenta de lo sexy que era.
Decidida, veo directo a sus ojos y aprieto los labios.
— Tú me g-gustas.
En ese mismo instante, mi mundo entero explotó, creando un caos en mi mente y cuerpo.
Cierro los ojos y vuelvo a desviar la mirada, avergonzada ante lo que acababa de decir.
Len no decía nada, no se movía y eso empezaba a asustarme.
Abro los ojos y lo veo. Su expresión calmada seguía siendo la misma, como si lo que dije hace poco jamás pasó.
El miedo empezó a consumirme, quizá y piensa que soy asquerosa.
— ¡Es broma! — me atrevo a decir — Digo, que cosas pasan. Deberías ver tu cara de menso... — me carcajeo lo mejor que puedo, pero aún así me veo incomoda.
Len agacha la mirada.
— ¡Oh, mira la hora que es! Creo que debería ir a mi habitación, mañana hay escuela. — intento parecer divertida, pero aún así fallo.
Quiero morir, quiero irme.
Acabo de hacer una estupidez, la mayor que he hecho en mi vida.
Trato de safarme del agarre de Len, sin embargo este no cede ni un poco.
— Len, debo ir a dormir — suelto una risa nerviosa — Su-sueltame por favor — mi hilo de voz se quebró en la última oración.
De repente, siento como todo mi cuerpo es empujado hacia abajo. La mullida cama hizo de mi caída menos dolorosa.
Cierro los ojos ante esto, y siento mis manos aprisionadas en cada muñeca.
Miro hacia lo que tengo delante mía, y observó a Len con el flequillo cubriendole el rostro, y los labios apretados. Tenía mis muñecas encarceladas, y su cuerpo encima mío.
— ¿Te parece gracioso? — su ronca voz hizo mi piel erizar, y un cosquilleo se presentó debajo de mi estómago.
— Decirme que te gusto, justo ahora cuando no puedo contenermeñ después de ver esa expresión tuya. — aprieta su agarre, aunque sin llegar a lastimarme — Decirme que te gusto justo cuando se me hace difícil verte sin saltar encima tuyo y hacerte mía, y solo mía — atrapa mis dos muñecas con solo una mano, y las sube encima de mi cabeza — Justo ahora cuando ando tan loco por ti, que siento que moriría. Justo ahora cuando lo que más odio es verte con cualquier otro chico que no sea yo. — doy un respingo al sentir el frio tacto de sus yemas recorrer mi vientre con lujuria — No sabes la bomba que haz causado, Rin. No sabes lo loco que estoy por ti, no sabes cuanto he sufrido por no tenerte. No sabes cuanto he anhelado estar dentro de ti, o los sueños eroticos donde solo recitas mi nombre con esa dulce voz que tienes.
Me quedé callada en mi lugar. Todo lo que Len decía era como un balde de agua fría para mi. ¿Le gustaba a Len?
Las caricias de Len siguieron por mi vientre, llegando hasta mis costillas.
Delinia el contorno de mi labio inferior con la yema de su pulgar.
— Eres preciosa. — el aliento cálido de su voz chocaba contra mi rostro. Y un dulce olor a menta recorre mis fosas nasales.
Besa mi nariz, seguido de mi frente y mejillas. Repartía besos cariñosos por mi rostro. Hace un camino desde mi mentón hasta la comisura de mi labio inferior.
Antes, Len me observa buscando de mi aprobación, a lo que yo asiento con la cabeza y me dejo embriagar por sus labios.
El beso empezó tan dulce, como si fuera el primer beso que los dos hubiéramos dado. Seguí su ritmo con lentitud, y el parecía esperar a que me acostumbrara a su forma. El sonido de nuestras bocas chocar inundó la habitación, dándole un toque erótico al ambiente.
El beso se prolongó sin dejar de ser dulce y lento. Tanto él como yo teníamos sentimientos que guardamos durante muchos años.
— Hmn... — dejé salir cuando me quedo sin aliento y me separo de Len unos centímetros.
Nuestras miradas enrojecidas se encontraron, un hilo de saliva aún nos conectaba dejando en evidencia lo que acababa de ocurrir.
Habíamos pecado.
—¿Puedo hacerlo de nuevo? — dice como súplica, y yo siento que mi corazón bombea más de lo normal.
— Si.
🐥
Hola que tal :) aquí se reporta la que sube capítulo cada que quiere.
Sorry, diría que fue porque estoy en exámenes ;) pero hoy no tengo clases y no había más excusa.
Los quiero mucho, soy mala escribiendo cosas melosas TnT sorry.
Esta vez no se si haya faltas ortográficas, si es así háganmelo saber <3
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Amor prohibido.
AléatoireRin y Len son hermanastros; los dos se tienen un aprecio indescriptible, pero al pasar el tiempo ese amor fraternal se convirtió en otra cosa que no pueden describirlo, ¿Que les deparará su futuro?
