Desnudez

369 16 19
                                        

6:00 de la mañana, las suaves sábanas tapaban la mitad de mi cuerpo, dejando mi torso descubierto.
La alarma resonaba en mi habitación para avisarme que había de ir a clases.
Como odio levantarme temprano.

Me siento en la cama mientras tallo mis ojos, recorro un mechón de pelo que me estorba, al otro lado de la habitación veo la cama de mi hermana.
Nuevamente los recuerdos me invaden, un sonrojo se posa en mis mejillas, puedo sentirlo.

¿Qué estupidez estaba por hacer ayer?

Si Neru no me hubiera llamado hubiera seguido mi camino hasta los labios de Rin.

Me doy unos golpes en mi rostro intentando inútilmente olvidar aquello, me levanto de la cama.
Mis pies tocan el frío suelo, y me pongo mis pantuflas.

Hora de despertar a quien no quiero ver.

—Rin— hablo casi inaudible, ella solamente hace una mueca y se voltea dandome la espalda.

—Rin—esta vez hable más fuerte.

Al no ver reacción la tomo del hombro y la muevo—Rin, te hablo.

Siempre es una lata despertarla.

—Vamos a llegar tarde —esta vez la nuevo más fuerte, espero que despierte pronto.

—Hnm—musita ella medio dormida.

Se voltea hacia mi y me alcanza con sus delgados brazos recorriendo mi cuello para atraerme hacia ella, me recuesto en la cama, es mi única opción.
Ella sigue aferrada a mi, amo que haga eso. Sus brazos se posan en mi cintura y pega su rostro a mi pecho, olfateaba mi esencia.

Yo me limito a tocar su cabello, ella me pone siempre las cosas difíciles.

—No quiero ir—susurra, su aliento caliente choca contra mi pecho.

—Debemos de ir, Rin—le contesto, acerco mi rostro a su cabeza, huele a shampoo de vainilla.

Si, definitivamente una de las cosas que más amo hacer es despertarla.

—Len.

—¿Si?

— Te quiero.

Me quedé congelado.

Si, era normal que Rin me dijera que me quiere, pero ya tenía tiempo que me lo decía. Aunque ahora no era el momento para decirlo, no ahora que intentaba apenas ayer besarla.

Bueno, pensándolo bien, ella es mi hermana...
No exactamente mi hermana de sangre pero...

¡Len, deja de pensar estupideces!

—Yo... Yo también — excelente, lo único que se ocurrió decir— Vamos, debemos ir a la escuela.

Me levante de la cama y me dirigí al baño, Rin me veía irme aun recostada.

Bien... Esto no es normal.
Ayer casi intento besar a Rin solo porque me sentía un poco molesto que estuviera con Nero.
Ahora no puedo ni verla a la cara.

Me di un largo baño, el agua tibia recorría mi cuerpo desnudo.
El baño era una forma de olvidarme de todo. Después de un rato salí con una toalla en mi cintura, mi cabello escurrian gotas de agua que caían al suelo.

Rin estaba cepillando su cabello en el tocador. De reojo me ve por el espejo.

—¿No vas a cambiarte? —preguntó.

— No es que vaya a ir así a la escuela—Suelto un pesado suspiro, mis pulmones respiran el frío aire— Si, me cambiare, y tu debes ir a tomar un baño.

Amor prohibido.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora