Portaminas

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Atención:
Favor de leer la descripción al final. Dicho esto, disfruten. ❤️


El reloj marcaba las 5:00 am, junto con su característico sonido del tic-tac que lo acompañaba cada segundo transcurrido.
Las clases empezaban a las 7:50
¿Qué hacían los hermanos Kagamine a esa hora?

En el suelo se atisbaban papeles de varios colores, con distintos estampados que lo adornaban, pegamento, tijeras, moños decorativos de distintas formas y tamaños, y una caja que parecía tener algo dentro de ella.
Rin y Len se encontraban a un lado de todo ese desastre.
Rin pedía los materiales y Len obedientemente se los daba.

— Pásame la cinta — murmuró la rubia mientras hacia los últimos dobleces.

Len obedeció a sus palabras y se la da, y se volvió a concentrar en hacerle el olan al moño rosa que acunaba en sus manos.

— Y... Listo — musitó Rin al tener el paquete embuelto en aquel papel estampado con corazones de distintos colores — Ahora puedes darme el moño.

— ¡Yo lo pongo! — habló el más alto mientras ponía el moño en medio del regalo.

— ¡Que lindo! Seguro que a mamá le gustará — sonrió entusiasta metiendo el regalo bajo la cama — Ahora a esperar cuando volvamos a clase para dárselo, ¿no?

— Por supuesto —sonrió el chico — recogamos todo esto primero, no queremos que se de cuenta.

Recogieron todo el desorden con rapidez y decidieron dormir por una hora más, después de todo, la escuela solo estaba a una cuadra.

°°°

— No puedo creer que Kaito este todo el día pegado a la profesora Meiko. — la peli azul rechinó sus dientes molesta, apretando la lata de zumo que tenía en su mano.

— Tranquila, no creo que le guste.

Intentó tranquilizar Rin con cierta gracia al notar los celos de su amiga

— ¿Tu que sabes Rin? — suspiró con pesadez — Tu único amor se fue hace años cuando apenas entrabas en el kinder, no creo que hayas querido a alguien más aparte de... él.

— No, no he querido a nadie más. — sonrió con cierta melancolía.

— Como sea... Me las pagará Kaito — intentó cambiar el tema dándose cuenta de la densa atmósfera que se había creado.

— Ni siquiera sabe que te gusta, Miku — inquirió Teto, quien desde hace rato no decía palabra alguna al tener comida en su boca.

— ¡Debe saberlo! Creo que soy lo suficiente obvia.

— Miku... — dice Rin con molestia — Lo tratas como si lo odiaras, es idiota pensar que cree que le gustas cuando lo tratas como basura.

— E-eso es porque me pongo nerviosa, aparte de que su sonrisa me pone furiosa, siempre ríe como un bobo maniático por el helado.

Las dos contrarias sueltan un suspiro, viéndose mutuamente cayendo en cuenta que Miku era un caso perdido. Y que su amor secreto de hace años que sentía hacia Kaito no se haría realidad con su actitud.

Después de unos largos minutos de receso, se dirigieron hasta el salón juntas, después de todo, iban en el mismo.

Rin se dirige hasta su asiento, que es detrás de Miku y a un lado de Teto.

Amor prohibido.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora