Lluvia y compañía

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Una nuve de vaho se desprende de mis labios, hasta desaparecer entre toda la espesa neblina que lamia los edificios y casas de la ciudad.
Buscaba calor inútilmente en los bolsillos de mi abrigo, mis manos congeladas temblaban a causa del frío.

Seguí mi paso de manera lenta. El aire gélido me cortaba el rostro como cuchillas, y entonces maldije por no haber traído una bufanda conmigo.
No nevaba, pero si había un gran manto grisáceo sobre el cielo, avisando una posible tormenta.

Dejé que mi retina absorbiera el paisaje digno de Sailent Hill, y entonces vislumbré mi hogar.
Las luces apagadas me dieron a entender que no había nadie en estos momento, y entro.
El ambiente carente de sonido y vida me hizo confirmar mi teoría. Subo a mi habitación y me quito el pesado abrigo.

Suelto un suspiro, Len me había dicho que no podría venir conmigo. Y estaba bien, no tiene que acompañarme siempre a casa.

A los pocos minutos, varias estelas de agua aparecen y chocan en mi ventana. Estaba lloviendo.
El aguacero comienza a hacerse más fuerte, más espeso. Y me doy cuenta que estoy en una mala situación.
Odio las tormentas, odio los rayos.

Soy una miedosa y cobarde. Desde pequeña tuve miedo a todas esas cosas que les parecen linda a los demás.
Al demonio, me dan miedo los fuertes estruendos, y eso me hacía cobarde.

En mi cabeza me pregunto cuento tiempo debe pasar para que alguien llegue. Y entonces, el sonido de mi celular me saca de mis cavilaciones.
Lo tomo sin siquiera ver el número, y contesto.

— ¿Rin? — la ronca voz de Len suena del otro lado de la línea, y un alivio me recorre el cuerpo.

— Hola. — contesto risueña, mientras mis pies juguetean sobre la cama.

— ¿Todo bien? Mamá me llamó hace un rato, y me dijo que no estarían en casa. — dice. Entonces me pregunto porque no me dijeron a mi también — Lo siento Rin, llegaré en unos minutos ¿puedes esperar por mi, nena? — un latido resuena detrás de mis oídos al escuchar aquel apodo cariñoso, inconsienteme sonrió.

— Por supuesto. — contesto intentando no parecer nerviosa, pero aún así fallo en ello.

— Te veo luego, pequeña.

Y entonces cuelga.

Dejo caer mi rostro sobre la almohada, y un grito de emoción se escapa de mis labios.

Esto era salir con alguien.

Me doy un baño caliente para quitarme el sereno. Al terminar, prendo la televisión, y busco el canal de caricaturas para esperar a que Len vuelva.
Siento mis párpados pesar, y cierro los ojos hasta quedarme dormida.

Unas pequeñas caricias se presentaban en mi rostro, unos dedos acariciaban mis mejillas y nariz con dulzura.
Pestañeo lentamente, intentando acostumbrarme a la tenue claridad que se colaba por la ventana, y a la figura que estaba frente a mi.

Como respuesta, estiro los brazos y los en rollo alrededor del cuello de aquella persona y la atraigo hacia mi.

— Hey... muy cariñosa eh. — susurra en mi oído, y entonces sonrío.

— Un rato más...

— ¿Dormirás más? Acabo de llegar solo por ti.

No contesto, y lo atraigo más a mi, hasta acostarlo a un lado mío y pegarme más a su cuerpo. Su perfume inundaba mis fosas nasales y me dejé llevar un rato.
El sonido de su corazón bombear se convertía en una hermosa y relajante melodia que podría escuchar por siempre.

Una risita sale de sus labios. Y entonces me acurruca entre sus brazos para impartir caricias en mi cabeza.

— Muy cariñosa, princesa. — murmura contra mi cabeza — Creí que me esperarías.

— Te esperé ...

— Claro. Dormida. — ríe nuevamente.

— Tenía mucho sueño... — bostezo, y abrazo a Len — Te quiero mucho, Len.

Un cambio repentino en su corazón pasa, y este empieza a acelerarse.

Estaba con tanto sueño, que ni siquiera me daba cuenta de lo que decía.

— ¡Ay! Mi vidaaa — exclama bastante feliz — Hey hermosa, ¿no me darás un beso? Acabo de llegar.

Alzo la vista para encontrarme con una gran sonrisa adornando su lindo rostro. Sonrío igualmente antes de alzarme en mi lugar, y dejarme caer encima de él.
Pegó mis labios con los suyos, y dejo que el guíe el ritmo del beso.

Mis manos se aferran al material de su camisa, y el me sostiene de la cintura.

El sueño empezó a esfumarse poco a poco. Entonces, empiezo a moverme sobre mi lugar, y un gruñido sale de sus labios.

Se despega de mi, para así tomar fuerzas y hablar.

— Si haces eso yo...

Lo callo volviendo a unir nuestros labios, y seguir contoneando mis caderas sobre su regazo.
Entre besos, una sonrisa se escapa por parte de los dos.

— Creí que tenias sueño. — dice al momento de despegarnos para así recuperar el aire perdido.

— Me lo haz quitado. — sonrió con picardia, antes besar su cuello.

Dejo una estela de besos por su cuello hasta llegar al borde donde empieza su camisa. 

— ¿Resulta que ahora soy el pasivo? — ríe. Y siento mi rostro enrojecer.

¿Qué diablos hago? Yo no soy así.

¡Me he convertido en una pervertida!

Bajo la mirada avergonzada, e intento quitarme de encima suyo. El me detiene apretando su agarre en mi cintura, y lo miro con reproche.

— Quiero bajar.

— No me molesta que seas así. Me encanta que quieras tener el control, te vez tierna.

— Haces sentirme idiota — chillo, y dejo caer mi rostro sobre su cuello.

— ¿Entonces piensas dejarme en este estado? Mira lo que provocas en mi. — hace un puchero, haciendo pequeñas caricias sobre mi piel expuesta.

Un bulto se presenta debajo de mi.

Sonrío antes de volver a tomar sus labios, y empezar a descender mi mano por su torso aún vestido.
Llego hasta el borde de su pantalón, y siento a Len tragar duro.

El sonido de la entrada de la casa siendo abierta nos pone alerta.

— ¡Chicos ya llegamos! — se oye en la planta baja, y reconozco la voz de mi padre.

Me despego de Len, y los dos ponemos una expresión de horror. Nos miramos, y el me guiña un ojo.
Me da un rápido beso antes de salir de mi habitación e irse a la suya.

Diablos.

🐥

Que hay :3

Que creen, empezaron vacaciones y... Pues tendré más tiempo para escribir, supongo.

Coman bien, y tómense su chocomilk.

Bais 💕.





Amor prohibido.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora