Volví a mirar la hora en mi celular por quinta vez.
¿Por qué las clases eran tan lentas hoy?
Me dejé caer sobre el mesabanco de mi asiento, e hice un puchero con mis labios.
La maestra Ami hablaba inglés en todas las clases sin excepción. Según para ''acostumbrarnos'' al acento.
Pero, yo seguía frustrada al oír su voz chillona hablando inglés, y verla tirar el borrador a uno que otro compañero que caía dormido en su lugar.
Los exámenes habían pasado ya. Y para suerte mía, había sacado una buena nota.
Como siempre.
Len por su parte no reprobó, pero sus calificaciones no eran algo para alabarle.
Mis padres le habían dado órdenes de estudiar más, sino quería que sus salidas con amigos disminuyeran.
Y obviamente, me pusieron a cargo de sus estudios. Igual con una amenaza de nada de tecnología por un mes sino cumplía.
¡Que culpa tenia yo! Len era el estúpido, no yo.
Pero jamás me perdería ni un capitulo de Rick and Morty. Jamás.
Solté un bufido de molestia, y Miku volteó a verme con el ceño fruncido.
— Sé que odias las clases de Inglés, Rin. Pero no eres la única. — dice hacia mi, evidentemente molesta.
— Odio el Inglés. — gruño — Ni siquiera se hablar mi mismo idioma y quieres que aprenda otro.
— Solo estas molesta porque debes enseñarle al idiota de tu hermano.
— Vamos Miku, déjala. — habló Teto, quien se había mantenido callada todo este tiempo.
— También. ¿Quién lo manda a ser tan cabeza hueca? Apenas y se enteró que las ballenas no ponen huevos.
— Exageras.
Si, claro. Si tan solo supieran de lo tonto que es.
Recuerdo como ayer emocionado me contó que las ballenas no ponen huevos. Terminé diciéndole que era un idiota que trabajaría en el MC Donals.
Volví a casa al terminar clases, solo para darme cuenta que mis padres no estaban.
Era normal, ellos llegaban tarde a causa de su trabajo.
— ¡Ya volví! — aviso mientras entro a la sala. — ¿Hay alguien?
Mi voz hizo eco hasta desaparecer. Y ahí supe que nadie estaba en casa.
Subí a mi habitación con la idea de darme una ducha y acostarme a ver alguna serie. Apenas y toqué la perilla de la puerta, cuando dos grandes manos se aferraron a mi cintura, y me pegaron a la puerta.
— Hola hermosa. — la voz pastosa de Len sonaba por mis oídos.
— ¿L-Len? — la calidez de su voz me hace flaquear en mi lugar. — ¿Qué haces?
— ¿Qué hago? — murmura, acariciando la piel expuesta de mi cintura — Nada, solo pensé que quizá tu y yo...
— ¡Ni lo Sueñes! — en un intento de zafarme de su agarre, termino dándome la vuelta y quedando cara a cara con él. Pude notar en él su mirada exitada, viéndome con puro deseo. — Len...
— Nero y nuestros padres no están. — se acerca a mi, y habla en un hilo de voz, que si no estuviéramos cerca no oiría — Mi cama es grande. O solo que quieras hacerlo en tu habitación.
Oh dios mio. Su voz era tan sensual.
Trago duro al notar que Len ascendía sus manos dentro de mi blusa.
Palpa la suavidad de mi piel blanca, y suelto un profundo suspiro.
Su aliento caliente choca contra mi rostro, el olor a menta inunda mi fosas nasales.
Sus dedos tantean la textura de mi sostén, y en un abrir y cerrar de ojos se deshace de el.
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Amor prohibido.
De TodoRin y Len son hermanastros; los dos se tienen un aprecio indescriptible, pero al pasar el tiempo ese amor fraternal se convirtió en otra cosa que no pueden describirlo, ¿Que les deparará su futuro?
