42. Crisálida

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Despierto oyendo las sirenas de una ambulancia, pero no pienso que sea eso lo que me ha regresado el sentido. Mi cuerpo me duele mucho, de hecho me doy cuenta que he vuelto a ser mujer. No quiero admitirlo, por lo que pueda suceder después, pero estoy en trabajo de parto.

Me llevan en una camilla a un consultorio, todavía tengo los tatuajes en mi cuerpo, lo que me preocupa mucho, más que mis dolores. Además estoy atemorizada, porque no sé cómo llegué hasta aquí. Encontrarme sola en esta situación, me preocupa, a pesar de que ya no oigo a las voces en mi cabeza.

—¡Puja! —me dice la partera y yo niego moviendo la cabeza.

No puedo pujar, no quiero, si saco a mi bebé de ahí, sin saber que es él, puedo estar perdiéndolo, no quiero.

—Relájate —me aclara —no tengas miedo, cuando tengas la contracción, pujas, ¿de acuerdo?

¡No es por eso!

No puedo decirle que unos monstruos se quieren apoderar de mi bebé ¡Iré al manicomio!

Prefiero ser la crisálida de una araña por siempre, a entregarles mi bebé a esas malditas cosas.

Me sobresalto cuando la puerta de la sala de partos se abre de repente y llega Ace, así que frunzo el ceño, más cuando toca la cabeza de la mujer, la cual se desmaya.

—¡Volviste a ser el lacayo de las voces, maldito! —grito irritada.

Sonríe.

—Calma, disminuye ese estrés, todo se resolverá pronto, mira —Abre su camisa y me muestra una herida de color negro que tiene en uno de los costados de su clavícula —¿Ves? Se han ido.

Observo que también tengo ese agujero cerca de mi pecho. Aunque sinceramente no me puedo concentrar con las contracciones.

—¿Por... ¿Por qué desmayaste a los médicos? ¡¡No ves que estoy en trabajo de parto, ay!! —Me duele.

—Porque no queremos que la gente normal nos vea.

—¿A quienes? —Alzo una ceja —¿Me quieres confundir? —expreso indignada —¡¿Por qué hablas en plural?! —Me toco el vientre adolorida —¡Maldición!

—¡¡Ya llegué!! —grita Darren entrando en su forma masculina a la sala —¿Todo listo? —Mira a Ace.

El adivino le responde.

—Estamos esperando a Aradia.

¿Qué todo el mundo está aquí? ¡¿Qué pasa?! ¡¡¿Soy la madre y soy la última que se entera?!!

—¿Alguien me puede explicar qué sucede? —expreso nerviosa.

—Las voces se fueron, pero no de ti, ya que tú tienes a las principales, pero por suerte Aradia consiguió descifrar el hechizo a tiempo —explica Ace muy tranquilo.

—¡¡Ya lo tengo, lo tengo!! —Viene la brujita con el grimorio abierto mientras corre —¡¡Juro que lo haré bien!! —expresa animada.

—¡¡Espera!! —dice Darren y sale corriendo fuera del cuarto.

¡¡Yo no puedo esperar más!!

Voy a estallar ¡¿Y quién rayos va a agarrar al bebé si sale ahora?!

—¡¡Maldita sea, llamen a un médico!! —grito desesperada.

—¡¡Ya estoy aquí!! —Entra Maik corriendo y se me acelera el corazón.

Darren viene detrás de él.

—Un doctor y apoyo emocional, la mejor combinación —Me guiña el ojo el restaurador.

Aradia comienza a recitar algo y esto ya parece una película de terror. Espero que no salga ningún demonio de entre mis piernas, porque me está matando. Las luces parpadean, hay viento en la sala, las paredes se resquebrajan. Del agujero que hay en mi clavícula, sale una especie de vapor frío, mientras continúo con la contracciones del parto. Actualmente tengo dos dolores insoportables en mi cuerpo.

—Puja —me dice Maik de repente y me doy cuenta en donde tengo que concentrarme.

Grito intentando sacar a mi bebé, mientras la herida en mi pecho crece y los dibujos de mis brazos desaparecen, mientras se quitan es como si ardieran. Tengo mucho calor por el desgaste físico, pero por otro lado tengo frío, la herida en mi clavícula sigue en aumento. Una masa negra sale de allí, es como el líquido que vomité antes, pero más espesa. Entonces mi estrés disminuye cuando oigo el llanto de mi bebé y Maik sonríe. Aradia corre a mirar, haciéndome una seña de que el bebé no tiene nada.

—Está sanito —Me lo acerca mi pareja —es tan bonito como su madre.

Agarro a mi bebé.

—Es precioso.

—¡Es hermoso! —expresa Darren y luego mira a Aradia —¿Para cuándo mis hechiceritos?

—Creí que Jovan te lo había contado —expresa sorprendida la brujita y luego se da dos palmaditas en el vientre —. Ya vienen en camino.

—¡¿Qué?! —exclama alterado —¡¿Y yo por qué no me entero?! —Me mira —¡¿Lo sabías?!

Me río.

—Claro que sí, soy la amiga de la infancia de Jovan, es obvio que me lo va a contar.

—¡¡Tramposos, no los invitaré más a mi casa a comer pizza!! —exclama bromeando y todos nos reímos a la vez. Excepto Ace —¿Qué te pasa?

—La luz sigue parpadeando —expresa el adivino al notar que es lo único paranormal que ha permanecido en la sala, ya que las paredes han dejado de romperse y no hay más viento en el lugar —aunque no presiento ninguna energía —Sonríe —. Debe ser un error.

—¿Ya terminaron? —expresa Blake entrando a la sala, que es el que calculo llamó a la ambulancia, para que me trajeran aquí.

—Veo que... —opino notando que tiene una bufanda, tapando su piel cortada —tu experimento no funcionó.

—Era obvio —Se acomoda los lentes —materializar magia negra no va a curar una herida —explica —. De todos modos esa se destruye —Mira la masa en el suelo.

—Han... ¿Muerto? —pregunto.

—Pues si no tienen un cuerpo donde meterse, supongo que sí, además eso ni se mueve. Como sea, ya hice mi investigación aquí, ya me largo entonces —Se gira.

—Te acompaño, alguien debe cuidar esas heridas —dice Ace y lo sigue, pero Blake lo ignora.

Se cierra la puerta y acto seguido observo a mi bebé.

—¿Y ahora qué?

Darren sonríe.

—A ser feliz, ya has dejado de ser una crisálida, no hay oscuridad, es momento de disfrutar de la luz que traerá ese niño a tu vida —Mira a Maik —a sus vidas.

Mi pareja toca la manita del bebé, luego me da un beso, y entonces le damos la razón al restaurador, es hora de ser felices.

Crisálida #6Donde viven las historias. Descúbrelo ahora