Cuestión, antes cuando era mujer, me metía al baño sin preguntar, de hecho eso jamás le ha molestado a Maik, pero esto es distinto. Así que, solo una miradita y me voy, ni se dará cuenta. De esta manera no le estoy haciendo el mal a nadie ¿o sí? O sea esto es muy normal.
Sería más normal si no fuera un hombre ¡Por culpa de la magia!
"Cállate, queremos ver nuestro porno".
¿Resultaron pervertidas ustedes o que les pasa? No sabía eso.
"Sentimos la excitación de otra manera pero... Sí, sí lo somos".
"¡Ahora danos nuestro porno!"
¿Qué porno si a Maik en esta forma le cuesta hasta mirarme? ¿Y por qué mierda estoy discutiendo esto con ustedes?
"Todos caen al final, hasta los más santitos".
"Hemos visto tantas cosas".
"Y discutes con nosotras porque no puedes evitar escucharnos ja, ja".
"Estamos en tu mente, eres estúpida, ¿no?"
No me refería a eso y de todas formas si hablan tanto, ¿cómo es posible ignorarlas?
"Lo que digas ¿Vas a mirar o qué?"
—Cállense —susurro a regañadientes.
Estoy dentro del baño.
"Bien, la ducha está por ahí".
Ruedo los ojos y miro la bañera.
"¡No podemos ver nada, esa cortina es un estorbo!".
Me muerdo el labio inferior y oigo como mi corazón golpetea fuerte. Avanzo despacio, noto que está de espaldas, por eso no me ha visto. Hay mucho vapor, quizás tengo suerte y no me ve, aunque eso no me hace inviable. Me siento una delincuente, a pesar de que he entrado al baño antes cuando él se ha bañado otras veces.
"¡Simplemente abre la cortina, nos estresas!"
No voy a entrar a la ducha ¿Están locas o qué? Seguro quieren que se enoje conmigo.
"Nosotras lo hubiéramos hecho".
"Y tienes razón, disfrutamos el enojo ja, ja".
Déjenme aclararles algo, no hay porno cuando el otro se enoja.
"Eso depende ja, ja".
Toco la cortina despacio, intentando ignorar a las voces otra vez y la muevo tan solo un poquito. Me dará algún tipo de infarto, me estoy sofocando, entre la adrenalina de mirar y que no me vean. La piel mojada de Maik siempre me ha gustado, me excita mucho. De hecho, hablando de eso, tengo un problema ahí abajo con ese asunto. Concéntrate. Niego moviendo la cabeza, aunque no puedo ignorar que algo que no conozco sucede entre mis piernas.
Que verguenza.
Retrocedo y me choco contra la pared, lo que hace que me tropiece, entonces por acto reflejo, intentando agarrarme de algo, tomo la cortina y como no puede sostener mi peso, esta se rompe.
—Auch —expreso adolorida.
—¿Eliza? —Maik se gira sorprendido y se queda un segundo tildado, mirándome antes de reaccionar —¿Qué haces en el suelo?
—Esto... yo... —Me sonrojo por la vergüenza de haber sido descubierta.
"Oh cielos, eso sí que es..."
"Eliza, eres un desperdicio, estás desperdiciando ese buen y gran regalo, dáselo a la sociedad".
—¡¿Qué miran?! —grito levantándome indignada.
"De hecho miramos con tus ojos".
Maik me observa un segundo confundido y luego a su entrepierna, después vuelve a alzar la vista extrañado.
—¿Qué? No es como si no me hubieras visto antes —Se rasca la cabeza —¿Y ahora qué hice? —se queja y va camino a agarrar su ropa —. Necesito un manual para entenderte —Bufa.
—No, es que... —Mis labios tiemblan —las estúpidas voces, me ponen histérica —Río nerviosa.
"No olvides tu cuerpo masculino, tu cuerpo masculino también".
"Como que... sigues teniendo un problemita ahí abajo ja, ja".
Ojalá que se las coma un demonio.
"Auch, golpe bajo".
"Mejoro sus insultos, punto para ella".
"Uno chiquitito, corrección para él".
Ríen como desequilibradas, ya no las soporto más.
