8. Broma de mal gusto

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Maik

Mi turno en el consultorio ha terminado, saludo a mi último paciente, reviso un rato las planillas médicas para mañana tener todo listo y me levanto de mi asiento, preparándome para salir, guardando los papeles en el maletín.

—¿Doctor Weber? —Abre la puerta una enfermera y alzo la vista a observarla.

—Dime Miranda —Sonrío.

—Te acordaste de mi nombre —Hace una risilla nerviosa —. Digo, ¿ya ha terminado?

—Sí, ya me voy —Me quito la bata de médico y agarro el maletín.

—¿Le gustaría comer algo? —Revolotea sus pestañas.

Se nota que me está coqueteando, ni disimula esta mujer.

—Lo siento, mi hijo y mi chica me están esperando.

Veo como se desilusiona, pero no es mi problema.

—Bueno, para la próxima —Fuerza una sonrisa y alza las manos —. No quiero que lo malinterpretes, solo como amigos.

—No creo, tengo mucho trabajo, pídele a alguien más ¿Me dejas pasar? —pregunto ya que me bloquea el camino y se nota que es intencional.

¿Qué la gente ya ni sabe fingir?

—¡Lo siento! —Se mueve pero me agarra el brazo.

Que fastidiosa.

—¿Qué pasa? —Bufo.

—¿Por casualidad tu chica se llama Tania?

Alzo una ceja al oír el nombre de mi ex.

—No ¿Por qué?

—Llamó a la clínica y le corté —dice avergonzada —¿Era una paciente? Me quiero matar ¡Perdóname! —dice alterada uniendo sus manos a modo de ruego.

¿Tania llamó? Pensé que ya había desistido.

—¿Por qué atiendes el teléfono de la recepcionista? —Aunque me sirvió eso está mal.

—Es que no había nadie en recepción —dice sin importarle.

Frunzo el ceño.

—No lo vuelvas a hacer. Ahora discúlpame, pero me tengo que ir —Abro la puerta y me retiro.

¿En serio Tania llamó? No oigo de ella hace años, fue una relación que terminó muy mal ¿Por qué buscarme?

Subo a mi coche y comienzo a conducir. Sonrío pensando que el pasado ya no importa y que mi hermosa y tranquila familia me está esperando en casa.

Al llegar, dejo las cosas en el auto, voy a abrir la puerta de mi casa y la cierro detrás de mí, pero me quedo tildado.

—¿Por qué tanto grito? —expreso desconcertado viendo a Darren, Emmet, Rein y a un chico que no conozco, todos discutiendo —¿Qué pasa aquí?

—Su culpa —Señala Rein al cobrizo que se encuentra totalmente pálido al mirarme.

—Más allá de quién tenga la culpa o no, en esta casa hay una mujer embarazada que tiene que hacer reposo, así que dejen de hacer tanto ruido.

—Buena aclaración —dice mi hermano y vuelve a mirar de mala manera al desconocido —¿Qué hiciste con el bebé? Monstruo.

—¡¡Los monstruos serán tus amiguitas!! —le contesta enfadado.

—Nos calmamos —dice Darren —ellos tienen que hablar —señala al chico y a mí.

Alzo una ceja.

Crisálida #6Donde viven las historias. Descúbrelo ahora