17. Corazón que llora

446 82 29
                                        

Sentir los celos de las voces, es como sentir cuando Darren me engañaba variedad de veces, o sea es una multiplicación de odio hacia Emmet. Aunque no tengo nada en contra de él, percibo como si quiera matarlo. Eso no tiene lógica. De hecho hace tanto que no tengo celos, que ya me había olvidado del sentimiento, es que Maik nunca ha hecho nada como para que yo piense algo que no es.

—No vayas —le digo a Nyx mientras presiono los dientes y entonces ella se cruza de brazos.

—Dile a tus amiguitas que cuando decidan volver, hablamos —me contesta enfadada y se dispone a retirarse.

Abre uno de esos portales oscuros que tiene y se va. Las voces maldicen por habérselo enseñado, pero las luces dejan de parpadear, volviendo la calma. Aunque llega el silencio incómodo, al quedarme sola con Maik.

Desde que me volví un chico, no hemos hablado casi nada, se siente tan distante.

—¿Cómo te fue en el trabajo? —Intento entablar una conversación mientras él guarda su maletín y su bata de médico —¿Qué te gustaría cenar hoy? Quizás podamos pedir algo, yo estoy cansada —opino.

—Lo normal, pacientes por todos lados —responde a mi primera pregunta sin mirarme y cuando va a contestar lo otro, me observa un segundo pero luego deja de hacerlo —. No tengo mucha hambre.

"Le sacaste el apetito al mastodonte ja, ja".

Estas voces no ayudan. Malditas, quieren que me deprima más.

"Claro, es nuestro trabajo".

Veo como Maik se sienta en el sillón y de manera disimulada abre un libro, para ignorarme.

"Si fuéramos tú, lo matamos".

"Ah no espera, en este momento somos tú".

"Un segundo, no podemos matarlo, que te haga indiferencia es muy divertido ja, ja".

Malditas.

Camino hasta Maik y me siento a su lado, se sobresalta un poco pero continua con su libro.

—¿Está interesante? —digo seria.

Traga saliva.

—¿Estás enojada?

—Que bueno que lo notes.

Cierra el libro despacio y lo apoya en la mesita que tiene al lado, aun así sigue sin mirarme.

—Lo siento —se disculpa —no fue mi intención hacerte sentir mal, es que no sé cómo comportarme —Pone su mano en la nuca y luego la baja en un movimiento lento.

—Me tratas como un parásito —digo directo.

Frunce el ceño.

—Claro que no.

—Claro que sí —Le clavo la mirada —los parásitos no se tocan ni miran, a ver si te infecto ¿No te recuerda a alguien? —Lo señalo —Seyn por ejemplo, seguro que te acuerdas que te conté que trataba a Darren de fenómeno. Creí que éramos una pareja sólida —me quejo —¡¿Qué te pasa?! —Alzo la voz y me sobresalto cuando al fin gira su rostro a observarme.

—No sé qué estás esperando de mí —confiesa.

Suspiro angustiada.

—No te estoy pidiendo que seas cariñoso conmigo, pero al menos... —Me levanto del sillón y él hace lo mismo —. Mejor, déjalo —Me giro en dirección al cuarto —me iré a dormir temprano.

Va a detenerme, pero termina por no tocarme, baja su brazo, así que por la rabia freno y doy la vuelta a verlo enfadada.

—¡¡Es a eso a lo que me refiero!! —le grito señalando su mano —¡¡No soy un parásito, lástimas mis sentimientos!! —Mis ojos se humedecen —¿No puedes tratarme como una persona normal?

—No es que lo haga a propósito, no llores —Me mira angustiado —. No eres cualquier persona, por eso estoy confundido.

—¡¡Tu confusión me está irritando!! —grito otra vez pero en esta ocasión me giro para irme en serio.

De repente siento su mano agarrar mi brazo y me sorprendo, acto seguido me empuja hacia atrás dándome la vuelta. Sin darme cuenta ni cómo ocurre, termina por abrazarme, percibo como mi corazón se acelera y continúo mi llanto mientras mis lágrimas siguen mojando mi rostro.

Crisálida #6Donde viven las historias. Descúbrelo ahora