37. Preocupaciones

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"¡Cállense! Hagan silencio, al fin tendremos nuestro porno je, je".

El beso se intensifica mientras ignoro a las voces, aunque en realidad luego de aclarar eso, se quedaron mudas.

—Espera... —le digo cuando mi espalda se inclina hacia atrás en el sillón.

—¿Qué? —Me mira fijo a los ojos, estando a centímetros de mí, puedo sentir su respiración todavía —¿Me vas a decir otra vez que me estás exigiendo algo?

—Bueno, no, pero...

—Lo hago porque quiero, no te preocupes por mí.

—Sigue siendo raro —opino.

—Lo sé —Se ríe y entonces yo también lo hago, acto seguido volvemos a besarnos.

Mi espalda choca contra el colchón del sillón y me abrazo a su cuello. Sea hombre o mujer, siempre debajo de Maik soy una enana y eso que soy una persona alta, pero él supera el límite de cualquiera. Desata los botones de mi camisa y noto mi respiración entrecortada, cuando toca mi piel. Hace tanto que no sentía sus dedos acariciarme, que parece un sueño.

Yo también desabotono su ropa y él tira su chaqueta al suelo. Me muerdo el labio inferior al ver y tocar su torso, pero me avergüenzo un poco, porque tengo problemas técnicos ahí abajo, así que acerco mi rostro al hueco de su cuello, para no pensarlo mucho y sentir su esencia, su aroma. Por suerte tengo el pantalón aún, sino estaría todavía más apenada. Es difícil concentrarse cuando tu cuerpo siente las cosas de manera diferente. Aunque desearlo, también es un sentimiento, incluso más fuerte que el anterior.

Respiro con agitación cuando baja mi pantalón y lo quita, ahora sí que debajo de esa ropa interior masculina, no puedo ocultar nada.

—Es tan raro, lo sé —opino cuando se queda quieto sin hacer nada.

—De hecho... —Agarra la tela de mi bóxer y un rubor crece en sus mejillas —tus genitales no son los que me preocupan.

—¿Eh? —expreso confusa.

—Me preocupa el mío —confiesa y suelta mi ropa interior para luego sentarse.

Yo me quedo recostada mirándolo confundida.

—¿A qué te refieres? —Que yo sepa ese está bastante bien.

"Y que lo digas ¡Es la estrella del show!"

—Ustedes no hablen —susurro a regañadientes, quejándome, ya que estaba agradecida de que no hubieran comentado nada.

"No es nuestra culpa, nos quitaron el porno, así no nos podemos divertir ¡Es una estafa!"

Luego de un rato en silencio, Maik al fin me responde.

—Ya lo intentamos antes y no salió muy bien, ese espacio es pequeño, no entra, y lo sabes —Me mira de costando, ya que no puede observarme directo aclarando lo que ocurrió hace un año, cuando probamos una posición por detrás.

"¿Así que ustedes hacen poses y no nos enteramos?"

"Se lo tenía bien guardado el doctorcito, ¿eh?"

Crisálida #6Donde viven las historias. Descúbrelo ahora