Las locas

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(PC)

Normalmente no solemos ir al baño durante el recreo, preferimos pedir permiso durante alguna clase y así despejarnos unos minutos... Pero, ¡ya no aguantaba las ganas de orinar!

Le dije a Alex que ya volvía, y me dirigí hacia los baños más cercanos al patio. Como era de esperarse, no había nadie, los tres cubículos estaban vacíos. Entre al del medio y cuando salí me topé con una muy desagradable sorpresa, Tiffany y sus dos fieles seguidoras estaban paradas en la puerta.

- Miren a quién tenemos aquí, pero si es la defensora del pueblo - dijo de forma irónica - ¿Y ahora quién te va a defender a ti?

- Tiffany, no quiero problemas, quítense de la puerta - les dije lo más serena que pude, aunque en el fondo tenía terror ya que sabía que aquí nadie nos escucharía.

- Pero por qué te quieres ir tan rápido, creímos que querrías barrer un poco más el patio conmigo - dijo dando un paso en mi dirección.

- No sé quién inventó ese rumor, no es mi culpa, sabes cómo son en este colegio.

- Te equivocas, ese rumor no se hubiera iniciado si tú no te hubieras creído la heroína del momento, y eso no se puede quedar así.

Le lanzó una mirada a sus perras falderas y ellas se abalanzaron sobre mí tomándome una de cada brazo. Luché por soltarme de su agarre, pero era inútil.

- ¡Suéltenme! - grité de forma desesperada, sabiendo que nadie podría escucharme. En medio del forcejeo caí de rodillas al suelo, y ellas comenzaron a arrastrarme hacia uno de los cubículos. Aún no sé cómo lograron acomodarse en un espacio tan reducido, pero tenía a una a cada costado sujetando fuertemente mis brazos, y a Tiffany parada detrás mío. En ese momento, al quedar justo frente al inodoro, entendí su desquiciado plan.

- ¡Esto es para que no te vuelvas a meter donde no te llaman! - dijo Tiffany empujando mi cabeza dentro del excusado. Los segundos se hicieron eternos, sentí que perdía las fuerzas para seguir luchando por salir de ahí, sentí que en cualquier momento perdería la razón, y cuando estaba por resignarme escuché un grito.

- ¡SUÉLTENLA! - No reconocí la voz, fue tan potente que las tres locas me soltaron a la vez y salieron del cubículo. Yo saqué la cabeza del inodoro y me dejé caer en el suelo del cubículo respirando aún con dificultad. Grande fue mi sorpresa al ver a Alex parada en la puerta, su mirada estaba completamente diferente a como la conocía, sus ojos echaban fuego, estaba tan molesta que debo admitir que hasta a mí me asustó.

- Pero miren a quién tenemos aquí - dijo Tiffany - Pero si al parecer se turnan para defenderse.

- Lárguense - dijo Alex señalándoles la puerta, pero ninguna de las tres se movió. Alex caminó a paso firme hacia Tiffany y, como si no le costara ningún esfuerzo, la levantó del cuello de la blusa y la pegó contra la pared - Dije que se larguen, y pobre de ustedes si le vuelven a poner un sólo dedo encima a Piper - al ver lo que hacía Alex con Tiffany las otras dos salieron corriendo del baño, hasta ahí llegó su lealtad. Alex soltó a Tiffany, quien cayó al suelo, y al verse sola no tuvo más opción que levantarse e irse corriendo también.

Al quedarnos solas Alex dirigió su mirada hacia mí, y luego de un parpadeo volvió la mirada limpia que yo conocía. Corrió hacia mí y me abrazo, y sólo en ese momento, al sentirme segura en sus brazos, pude romper en llanto y descargar todo.

- Ya pasó, ya todo está bien - dijo acariciando mi cabello mientras yo me aferraba más a ella escondiendo mi rostro en su pecho.

- Fue... horrible... Alex, fue horrible - le dije de forma entrecortada sin poder controlar el llanto. Jamás me había gustado llorar delante de nadie, de hecho sólo lo hacia delante de mi mamá, pero al estar en sus brazos no pude evitarlo, se sentía tan bien, tan familiar... era como si ese fuera mi hogar.

- Ellas no volverán a hacerte daño Piper, te lo juro - dijo sin dejar de abrazarme.

Nos quedamos así hasta que logré tranquilizarme, y luego de insistir un rato Alex logró convencerme de que debíamos ir a hablar con la directora del colegio, las cosas no se podían quedar así. Lo que me hicieron había puesto mi vida en peligro, si Alex no hubiera llegado a tiempo quién sabe lo que hubiera podido pasar. Ellas habían cruzado la línea.

Sin dejar pasar más tiempo nos dirigimos a la oficina de la directora y le explicamos todo lo sucedido, comenzando por el episodio de hace un par de días cuando intentaron botar a Alex de la banca y culminando con lo que pasó en el baño. Los ojos de la directora se abrían cada vez más por la sorpresa ante lo que le estábamos diciendo, y ni bien terminamos de hablar llamó a su asistente y pidió que vaya a traer a las tres locas de inmediato.

Obviamente las locas intentaron negarlo todo, pero no contaban con las cámaras del patio que grabaron lo que pasó con Alex, ni las que están fuera del baño que grabaron el momento en que entraron minutos después que yo. Dentro del baño no habían cámaras, por obvias razones, pero con lo que vio la directora fue suficiente para saber que no mentíamos. Irremediablemente tuvieron que llamar a nuestros padres, quienes tan solo media hora después llegaron al colegio.

Al ver a mi mamá llegar no pude evitar correr a sus brazos y colgarme como una niña pequeña, dejando escapar un par de lágrimas. Le conté todo lo que había pasado, y ella junto a la mamá de Alex, a quien Alex también había puesto al tanto de todo, pidieron la expulsión definitiva de las locas, caso contrario nos sacarían del colegio. Las mamás de las locas intentaron negociar la sanción, pero nuestras mamás no aceptarían menos, y la directora no tuvo que pensarlo mucho para acceder. ¡Por fin nos habíamos librado de ellas!

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¡Hola! ¿Qué tal su domingo?
Aquí les dejo un capítulo más, que espero les guste.
¡Gracias por el apoyo, por los votos y comentarios!
Ustedes son el motor de esta historia 😉

-Vonny-

MI ÚNICO AMORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora