Tú tienes el control

978 112 92
                                        

(PC)

Estos meses viviendo con Alex han sido los mejores de toda mi vida. Despertar a su lado cada mañana, ver cómo cuida de Emma, pasar los días juntas, verla dirigiendo la empresa, admiro y amo cada una de sus facetas.

Sin duda es la persona más maravillosa del mundo, y con el corazón más grande que existe. Soy muy afortunada de tenerla a mi lado, de contar con su apoyo, y sobre todo de contar con su amor.

Hoy, aprovechando que la mamá de Alex cuidaría de Emma, retomamos nuestras citas de viernes. Fuimos a cenar a un restaurante bastante costoso y, como siempre que estoy con Alex, la pasé increíble.

Lamentablemente cuando íbamos de salida una tipa súper confianzuda se nos acercó, y aunque Alex supo darme mi lugar en todo momento no pude evitar pensar que ellas habían estado juntas en algún momento.

Fui todo el camino de regreso torturándome con eso, al igual que me pasaba cada vez que le llegaba un nuevo mensaje a Alex. Tenía miedo de que en algún momento se canse de la situación y que termine dejándome.

Alex no es de piedra, por supuesto que quiere llegar más allá aunque no me lo diga, y en más de una ocasión, creyendo que yo no me daba cuenta del motivo, Alex ha ido a darse duchazos de agua fría.

Por mi parte también quiero hacerlo con ella, ¿quién no querría?, pero sólo de pensar en ello un enorme terror me invade, y necesitaba vencer eso de alguna forma u otra.

En un arrebato intenté llegar más allá aunque no me sintiera preparada, pero por supuesto Alex no me lo permitió. Ella siempre me pone a mí en primer lugar, y eso solo logra que me enamore cada vez más.

Me sugirió ir poco a poco, y aunque no entendí muy bien a qué se refería con eso acepté.

- ¿Confías en mí? - preguntó poniéndose de pie y extendiéndome su mano.

- Con mi vida entera mi amor - respondí sin dudar tomando su mano.

Me ayudó a ponerme de pie y fuimos tomadas de la mano a la habitación. Tomó su celular de la mesita de noche, la miré algo extrañada mientras ella sólo sonreía y hacía algo en su celular. Segundos después una canción comenzó a sonar.

- ¿Bailas conmigo? - preguntó extendiéndome su mano nuevamente. Le sonreí embobada por sus ocurrencias y tomé su mano aceptando la invitación. Ella sabe que me encanta bailar, y ahora que lo pienso no bailamos desde la fiesta de promoción del colegio.

Sonó todo tipo de música... bailamos, cantamos, reímos. No sé cuánto tiempo estuvimos así, simplemente disfrutando de ese tiempo juntas.

Hasta que una canción lenta comenzó a sonar. Alex me abrazó por la cintura, y yo la abracé por el cuello. Estuvimos así, perdidas en la mirada de la otra, hasta que Alex acarició mi mejilla con una de sus manos.

- Podría pasar la vida entera mirándote - dijo dejando un tierno beso en mi frente, y volviendo a conectar nuestras miradas - Te amo con locura Piper Chapman, y cada día te amo más.

- Y yo te amo a ti Alex Vause, amo absolutamente todo de ti - le dije besando sus labios.

El beso era pausado y tierno. Inconscientemente comencé a retroceder abrazada a ella, hasta que sentí la cama justo detrás de mí. Al darme cuenta de eso no pude evitar sentir un cierto temor.

Por un momento creí que Alex me recostaría, pero lo que hizo fue girarnos de forma que fuera ella quien quedara de espaldas a la cama.

- No va a pasar nada con lo que no te sientas cómoda mi amor - dijo sentándose en la cama y ayudándome a sentarme sobre ella, con mis piernas a sus costados - Tú tienes el control de todo, y puedes pedirme que paremos en el momento que quieras.

- ¿Cómo puedes ser tan tierna y paciente conmigo? - pregunté acariciando sus mejillas.

- Porque te amo. Tú eres lo más importante para mí preciosa, siempre serás mi prioridad - dijo derritiéndome por completo.

No pude evitar el impulso de volver a unir nuestros labios. Alex dejó que fuera yo quien guiara el beso. Poco a poco fui agarrando confianza y subí la intensidad, mientras mis manos comenzaban a pasearse por la espalda de Alex.

Ella comenzó a acariciar suavemente mis piernas, y cuando sentía que me tensaba detenía sus movimientos y se dedicaba a besarme y decirme lo mucho que me amaba.

Cuando sentía que me calmaba retomaba sus movimientos, todo por encima de la pijama, en ningún momento intentó ir más allá, lo que me ayudaba a relajarme.

Estuvimos así por no sé cuánto tiempo, simplemente besándonos y acariciándonos de forma tímida, hasta que decidimos que era momento de ir a dormir.

Las noches siguientes fueron similares. Luego de acostar a Emma íbamos a nuestra habitación, Alex se encargaba de recalcarme que yo tenía el control de todo y que podíamos parar cuando quisiera, y cada vez todo fluía un poco más.

Siempre dejaba que yo me siente encima de ella para que sienta total libertad, las caricias eran cada vez menos tímidas, yo me tensaba menos, y las ganas de ir más allá iban en aumento.

Una de esas noches mis manos comenzaron a cobrar vida, y aunque todavía era todo por encima de la ropa, comencé a explorar zonas que antes no me había atrevido a tocar.

La respiración de Alex se comenzó a acelerar mientras mis manos paseaban por sus pechos, y poco a poco comencé a recostarla en la cama. Las manos de Alex también comenzaron a recorrerme con mayor fluidez, y mi respiración también se comenzó a acelerar.

Nos giré hacia el costado para mayor comodidad, Alex se separó de mis labios para comenzar a besar mi cuello, y la mano libre de cada una seguía recorriendo todo el cuerpo de la otra.

El hecho de estar vestidas me ayudaba a disminuir los nervios y dejarme llevar, conozco a Alex y sabía que ella no tomaría la iniciativa para quitar ninguna prenda, sino que esperaría a que yo me sienta lista para eso.

Me fui perdiendo en sus besos y caricias, y poco a poco recosté mi espalda sobre el colchón. Alex seguía apoyada sobre su costado izquierdo, y su mano derecha comenzó a descender por mi cuerpo hasta llegar a mi intimidad.

Di un pequeño brinco al sentirla. Dejó su mano ahí, inmóvil, y volvió a unir sus labios con los míos. El beso fue subiendo de intensidad, y mi cadera comenzó a moverse de forma inconsciente. Alex entendió lo que necesitaba, y comenzó a mover su mano de forma suave, despertando una serie de sensaciones que me hicieron olvidar hasta mi nombre. Por más que intentaba no podía controlar los sonidos que comenzaban a salir de mi boca.

- No te contengas, sólo déjate llevar - susurró en mi oído, y el movimiento de su mano se comenzó a acelerar.

Juro que toqué el cielo, no tenía otra explicación para lo que sentí. Simplemente acariciándome sobre la pijama, Alex había logrado hacerme terminar.

No podía ni imaginar lo que sería cuando llegáramos más allá, cuando literalmente hiciéramos el amor, pero puedo decir que esta noche lo hicimos con la ropa puesta.

- Te amo preciosa - dijo Alex besando mi mejilla, mientras yo intentaba recuperar el aliento. Me jaló suavemente para que la abrazara y acarició mi cabeza y espalda, el cansancio me fue venciendo y poco a poco mis ojos se fueron cerrando - Descansa mi amor - dijo besando mi cabeza, y sin darme cuenta me fui quedando dormida.

—————————————————————————

¡Para cerrar el fin de semana!
Y me iré lentamente 🚶🏻‍♀️

Si están disfrutando la historia, no dejen de votar 🌟 y comentar 📥 Muchas gracias por el apoyo.

-Vonny-

MI ÚNICO AMORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora