Dos mamás

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(Emma)

Aunque trataba de que yo no me de cuenta, siempre notaba a mi mamita triste. No entendía por qué, pero a veces la encontraba llorando, o se despertaba gritando por las noches.

Cada noche, antes de ir a dormir, me contaba cuentos sobre "Alex", que era la persona más maravillosa del mundo. Y un día me contó que Alex era una persona real a la que ella amaba mucho, y me comenzó a contar toda su historia desde que se conocieron en el colegio hasta que por un error tuvo que dejarla.

Siempre me decía lo feliz que había sido cuando Alex estuvo en su vida, y yo quería que mi mamita vuelva a ser tan feliz como lo era en las historias que me contaba.

Quería llamar o buscar a Alex para decirle que mi mamita la necesitaba, sabía que si se lo decía ella vendría, pero no tenía cómo encontrarla.

Yo también tenía muchas ganas de conocerla, mientras todos los niños siempre me decían que querían conocer a Mickey, a Spiderman o a algún otro que sale en la televisión, yo sólo quería conocer a Alex.

Cuando por fin la conocí no podía creer que ella estuviera ahí, era tan linda como mi mamita me había contado, y fue muy tierna conmigo desde que me conoció. Amaba que me diga "princesita", me hacía sentir muy especial.

Durante todo este tiempo he podido ver a mi mamita cada vez más feliz, ya no se levanta por las noches, y ahora está casi siempre sonriente.  Además, ha comenzado a estudiar en la universidad, veo como se esfuerza y estoy muy orgullosa de ella.

Estaba jugando en mi habitación, hasta que me aburrí y decidí ir a la sala. Salí corriendo, y sólo vi a mi mamita.

- Mamita, ¿estás ocupada? - le pregunté acercándome al mueble donde ella estaba sentada leyendo algo.

- Para ti siempre tengo tiempo amorcito - me dijo dejando su lectura a un costado, sentándome en sus piernas y llenándome de besos. Me encanta que haga eso.

- ¿Dónde está Alex? - pregunté al no verla ahí.

- Ha ido un rato a casa de su mamá a ayudarle con algo. No debe tardar en regresar.

- ¿Se va a quedar con nosotras para siempre no mamita? - pregunté con miedo.

- Si hijita, Alex se va a quedar con nosotras - me dijo feliz - ¿Eso está bien para ti? - preguntó. ¿Cómo me podía preguntar eso? ¡Era un sueño hecho realidad!

- ¡Está más que bien! Yo no quiero que se vaya nunca - le dije abrazándola.

Me hacía muy feliz saber que Alex se quedaría con nosotras para siempre. Tenía miedo de que se vaya en algún momento.

- Mamita, en mi escuela hay un niño que tiene dos papás. ¿Alex va a ser mi otra mamita? - pregunté ilusionada con la idea de tener dos mamás, pero sobre todo que esa otra mamita sea Alex.

- ¿A ti te gustaría que ella también sea tu mamá? - preguntó sonriendo.

- ¡A mi me encantaría! - respondí emocionada - Pero no sé si ella querrá - dije luego mirando mis manitas.

- Estoy segura de que a ella también le encantaría ser tu mamita amorcito.

- ¿Y a ti no te molesta? - pregunté.

- Para nada, de hecho soy muy feliz de que quieras tanto a Alex, ustedes dos son lo mejor de mi vida y vamos a ser una hermosa familia - dijo dándome besitos.

La puerta de la casa se abrió, Alex entró y al vernos una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Yo bajé de las piernas de mi mamá lo más rápido que pude, y corrí hacia ella.

- Aleeeeex regresasteeeee - grité mientras me lanzaba a sus brazos. Ella me cargó y me llenó de besos.

- ¿Cómo está mi princesita? - dijo sin dejar de darme besitos y caminó conmigo en brazos hacia el mueble - ¿Ya lista para tu parcial de mañana mi amor? - preguntó a mi mamá mientras nos sentábamos a su costado y se acercaba a darle un beso a ella también.

- Sólo me falta repasar algunos temas, pero me daré un descanso para pasar tiempo con ustedes - le respondió.

- Me encanta esa idea. ¿Qué les parece si jugamos a las escondidas? - dijo Alex tapándose los ojos y comenzando a contar - 10, 9, 8... - me bajé lo más rápido que pude de sus piernas y corrí para esconderme, mi mamá también corrió atrás mío.

Estuvimos jugando un rato, hasta que fue hora de irme a dormir. Ya no había tenido tiempo de pedirle a Alex que sea mi mamá, pero mañana volviendo de la escuela hablaría con ella.

A la mañana siguiente fui a la escuela como siempre, y a la hora del recreo saqué mi lonchera y fuimos con una amiguita al patio. Cuando ella vio el pan que me habían mandado me propuso que le de la mitad y ella me daría la mitad del suyo, y yo acepté.

El recreo terminó y fuimos de regreso al aula, pero mi barriguita me comenzó a doler mucho. Traté de aguantar el dolor, pero cada vez me dolía más, y cuando ya no aguanté más levanté la mano y le pedí a la profesora que por favor llame a mi mamá porque no me sentía bien.

Me llevaron a otro lado para esperar hasta que lleguen por mí, no me gustaba llorar delante de nadie, excepto de mi mamá, así que estaba aguantando las lágrimas. Esperaba que llegue rápido, ya no quería estar ahí.

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¡Nuevo capítulo!
Espero sea de su agrado 😉

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-Vonny-

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