Piper Chapman

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(AV)

- Alex, cariño, es hora de levantarse - escuché decir a mamá, y muy en contra de mi voluntad abrí los ojos y la vi parada en la puerta de mi habitación - No me frunzas el ceño, renegona. Ya tengo que irme al trabajo, tu desayuno está servido. Éxitos en tu primer día hija - terminó de decir acercándose a la cama para dejar un beso en mi mejilla y luego irse.

Nos acabábamos de mudar a la ciudad, a mamá le ofrecieron un mejor trabajo y decidió que nos viniéramos a vivir acá. Hoy comenzaba clases en mi nueva escuela, no puedo creer que ya esté en secundaria. Tomé una ducha rápida y fui a desayunar, debía apurarme para poder llegar a tiempo.

Mi mamá tiene que trabajar mucho para poder mantenernos a ambas, ya que quien la embarazó decidió desaparecerse del mapa cuando se enteró que yo venía en camino, por lo que nunca lo conocí. Mi mejor forma de ayudarla fue, desde muy pequeña, aprender a hacer mis cosas sola, de forma que ella pudiera ir a trabajar tranquila sabiendo que yo estaría bien.

Terminé mi desayuno, cogí mi mochila e inicié mi breve caminata al colegio. El fin de semana habíamos repasado el camino con mamá varias veces, nos habíamos mudado lo más cerca posible para poder ir y volver caminando.

Al llegar al colegio me dirigí a la dirección, una profesora me haría un recorrido antes de ir a mi primera clase. Luego de absolver todas las dudas que se me ocurrieron, me acompañó a mi salón y le indicó a la profesora que estaba ahí que a partir de hoy yo me incorporaría a su clase.

La profesora volvió a entrar al aula y yo entré detrás de ella, jamás me había gustado estar al frente de todos siendo observada, por lo que me escondí detrás de ella, pero fue inútil, a los minutos me puso delante de ella y me presentó con todos.

- Chicos, quiero que le den la bienvenida a su nueva compañera. Ella es Alex Vause - mantuve la mirada pegada en el suelo, odiaba sentirme evaluada por todos.

- Bienvenida Alex - dijeron en coro.

- Puedes tomar asiento Alex - me dijo la profesora, y alcé la vista sólo lo suficiente para ver un lugar vacío en la primera fila. Tomé asiento ahí, y la profesora dio inicio a su clase.

En mi anterior escuela era el primer puesto, mi mamá trabajaba arduamente para darme un buen futuro y lo menos que podía hacer es esforzarme. Lo que más me gustaba eran los números, no es por ser creída pero era bastante buena en ello.

Las primeras clases pasaron rápido, los profesores se apiadaron de nosotros y por ser nuestro primer día decidieron no dejarnos tareas. Pronto llegó la hora del recreo, fui a la cafetería a comprarme algo y me senté en una banca que encontré vacía. Estaba comiendo tranquila, cuando unas niñas se acercaron.

- Esa banca es nuestra - dijo la que estaba al frente, mientras las otras dos se colocaban a sus costados.

- Estaba vacía cuando llegué - les dije sin darles mucha importancia y devolviendo la vista hacia mi pan.

- Sáquenla - le escuché decir a la misma chica, y cuando alcé la vista las otras dos estaban caminando hacia mí y me tomaron cada una de un brazo para sacarme de la banca. En el forcejeo mis lentes cayeron al suelo, por lo que no podía ver bien lo que sucedía.

- ¡Tiffany haz que la suelten! - alguien más se había acercado, pero sin mis lentes no podía ver quién era - ¡Ya estamos en secundaria, maduren! Suéltenla o tendré que llamar a la profesora, una expulsión más no les haría mal para ver si por fin aprenden a comportarse.

- Suéltenla - dijo resignada la tal Tiffany, y las muy obedientes me soltaron. Oí sus pasos alejándose, y suspiré frustrada por no haber podido hacer nada.

- No te lleves una mala impresión del colegio por culpa de ellas - dijo la niña que me había ayudado, mientras tomaba mi mano para entregarme mis lentes - Menos mal no le pasó nada a tus gafas.

Me coloqué mis lentes, por fin podía ver de quién se trataba, era una niña rubia y de ojos azules.

- Gracias por la ayuda - le dije con una media sonrisa por compromiso, y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro - ¿quiénes eran esas niñas? - le pregunté por curiosidad.

- Unas locas que se creen dueñas del colegio, Tiffany es la que lidera ese grupito, les puede decir que se paren de cabeza y las otras dos lo harán gustosas. Son las alumnas con mayor récord de suspensiones en todo el colegio.

Vaya, al parecer no será la última vez que tenga problemas con ellas, no cabe duda que están locas y además pueden llegar a ser muy agresivas.

- En serio gracias por la ayuda, cualquiera hubiera preferido no meterse e ignorar lo que estaba pasando.

- No hay problema, no podía permitir que se salgan con la suya, además no merecías que te hagan eso y menos en tu primer día.

Nos sentamos en la banca y estuvimos conversando, me contó del colegio, los profesores, y algunas cosas de ella, mientras yo le contaba sobre mi reciente cambio de ciudad y mi colegio anterior. Usualmente no me gusta conversar con nadie, soy bastante solitaria, pero por alguna razón esta niña me inspiraba mucha confianza, de hecho era la primera vez que me sentía tan cómoda conversando con alguien.

Terminó el recreo y antes de volver al salón me di cuenta que en todo este tiempo no le había preguntado lo más importante de todo.

- Por cierto, ¿cómo te llamas? - una risita escapó de ella, era increíble todo lo que habíamos conversado y yo recién le hacía esa pregunta.

- Soy Piper Chapman - respondió con una enorme sonrisa - será mejor que vayamos al salón - terminó de decir y comenzó a caminar en dirección a las aulas.

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¡Les dejo el 2do capítulo! 😊
Espero sea de su agrado.

Y no puedo dejar de aprovechar la oportunidad para saludar a nuestra queridísima Vanne, que el día de hoy está de cumpleaños 🎁 🥳
Que pases un extraordinario día y que este nuevo año esté lleno de muchísimas metas cumplidas y pocos motivos para renegar 🙄🤣

-Vonny-

MI ÚNICO AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora