Pesadillas

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(AV)

Fui a acostar a Emma en su habitación. La arrope, dejé un beso en su frente, y cuando estaba por dejarla para que descanse su vocecita me detuvo.

- Alex - dijo en un tono casi inaudible. Regresé los pasos que había avanzado para sentarme en el borde de la cama y preguntarle qué pasaba.

- Dime princesita - le dije acariciando su cabecita.

- ¿Te puedes echar conmigo un rato? - preguntó haciendo ese adorable puchero con el que estoy segura podría convencerme de hacer lo que sea. Sólo pude sonreír como boba mientras asentía.

Me recosté a su costado y ella se abrazó a mí acomodándose sobre mi pecho. Pensé quedarme ahí con ella mientras se quedaba dormida, pero quien terminó durmiéndose primero fui yo.

Horas más tarde desperté asustada al escuchar unos gritos. No entendí cómo Emma podía seguir plácidamente dormida sobre mi pecho. Con el mayor cuidado que pude la recosté en la cama y salí casi corriendo hacia la habitación del costado, que era de donde provenían los gritos.

Al parecer Piper estaba teniendo un muy mal sueño, se movía y gritaba en su cama, pero no lograba comprender lo que decía. Me acerqué y comencé a moverla suavemente para que despertara.

- Pipes, mi amor, despierta. Es sólo una pesadilla, despierta corazón.

Se sentó de golpe en la cama agarrándose el pecho al despertar. Su respiración aún era agitada, y al verme se aventó a mis brazos como escondiéndose en ellos.

- Sólo fue un mal sueño, todo está bien - le dije abrazándola - Todo está bien mi amor, aquí estoy.

- Ya no quiero seguir soñando con eso - logró decir casi en un susurro. Aún seguía temblando, y me extrañaba que un sueño la haya podido poner así.

- ¿Qué soñaste preciosa? - pregunté besando su cabeza.

- No quiero hablar de eso por favor - respondió abrazándose más a mí - Sólo... sólo... no te vayas.

- No iré a ninguna parte preciosa - le dije acariciando su espalda.

Estuvimos ahí abrazadas mientras Piper se tranquilizaba, y cuando la sentí relajarse me acomodé con ella en la cama para que pudiéramos descansar. Vigilé su sueño por un rato, hasta que el sueño me venció a mí también.

A la mañana siguiente desperté antes que ella. Estaba completamente aferrada a mí, como si hubiese existido la más mínima posibilidad de que yo hubiera podido irme a alguna otra parte.

Luego de unos minutos sentí que comenzaba a moverse, y poco a poco fue abriendo sus hermosos ojos para observarme. Las sonrisas, como siempre, aparecían automáticamente en nuestros rostros.

- Buenos días preciosa - le dije acariciando su mejilla.

- Buenos días hermosa - respondió acercándose a dejar un besito en mis labios.

- ¿Ya no volviste a tener sueños feos?

- No, tú espantas todas mis pesadillas Al. Contigo a mi lado no existen los malos sueños - dijo con una sonrisa divina.

- Me alegra saber eso - le dije embobada - Lo único que yo quiero traer a tu vida son muchas alegrías, y haré mi mayor esfuerzo por evitarte toda tristeza y espantar todo mal sueño.

- Ya haces todo eso y mucho más por mí y por Emma. En sólo un par de días has logrado cambiar tanto nuestras vidas Al. Te amo - dijo volviendo a unir sus labios con los míos.

Era un beso tierno, pausado, lleno de todo el amor que nos tenemos. Sólo nos separábamos para respirar y nos dedicábamos una que otra mirada cómplice.

Sin romper con el beso, y de forma delicada, comencé a intercambiar nuestras posiciones, de forma que fuera ella quien estuviera debajo de mí. Me separé sólo unos segundos para volver a conectar mi mirada con la suya, acaricié su mejilla y hablé.

- Te amo tanto Pipes. Eres lo mejor que me pasó en toda la vida - dije volviendo a besarla.

El beso continuó por un rato más, y mi mano derecha comenzó a acariciar el costado izquierdo de Piper. Al llegar al borde de la chaqueta de su pijama la sentí tensarse, y de golpe cortó con el beso.

- No puedo, no puedo, no puedo - comenzó a repetir una y otra vez mientras buscaba la forma de salir de donde se encontraba.

- Mi amor, tranquila - intenté calmarla sin entender muy bien su reacción, pero ella se giró dándome la espalda y cubriéndose el rostro con los brazos.

- No puedo y nunca voy a poder - seguía diciendo desde su nueva posición.

- Mi amor, ¿estás bien?, ¿hice algo que te molestó? - pregunté intentando entender lo que estaba pasando, pero no me respondía - Pipes, háblame por favor, me estas asustando - insistí.

Luego de unos minutos por fin volteó, pero se volvió a esconder en mis brazos como había hecho la noche anterior luego de tener su pesadilla.

- Yo... yo... lo siento Al. Perdóname por favor - ahora comenzaba a disculparse, y yo seguía sin entender nada.

- Perdonarte por qué preciosa si no has hecho nada malo. Discúlpame tú a mí si hice algo que te incomodara.

- Es que... yo... yo no puedo Al - volvió a decir.

- No pasa nada si aún no quieres hacerlo mi amor - dije asumiendo que ese era el problema.

- No es que no quiera Al... es que no puedo - dijo en tono frustrado. En todo este tiempo no había salido de su "escondite" abrazada a mí.

- No te entiendo preciosa, habla conmigo por favor - dije tomándola del mentón para que me mirara.

- Yo... yo nunca... - no podía completar su frase.

- ¿Nunca lo has hecho con una mujer? - pregunté tratando de adivinar lo que quería decir.

- Yo... yo nunca lo he hecho... con nadie - logró decir con mucho esfuerzo, y luego de esas palabras entendí aún menos.

Eso es imposible, Emma no puede haber nacido de la nada. Mi cerebro estaba intentando organizar las ideas, y al parecer ella entendió mi confusión porque cerró los ojos y volvió a hablar.

- Es decir... yo... - suspiró profundamente - yo nunca lo he hecho... voluntariamente.

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¡Les dejo un nuevo capítulo!
Espero que sea de su agrado ☺️

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-Vonny-

MI ÚNICO AMORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora