Mereces mucho más

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(PC)

Aún no podía creer que Alex me haya buscado. Cuando la vi en el restaurante casi me desmayo de la impresión, pensé que después de la forma en que desaparecí ella tendría algún tipo de resentimiento contra mí, o incluso que me odiaría.

Jamás pensé que tendría oportunidad de volver a verla, y aunque moría de ganas por lanzarme a sus brazos, estaba inmovilizada por el temor que me daba tener que enfrentarla. Quería huir de ella, evitar a toda costa tener que contarle el motivo de mi desaparición tan repentina.

Cuando le dije que había alguien más en mi vida no lo hice con la intención de herirla, es sólo que no sabía cómo contarle de la existencia de Emma. Sin embargo, por su reacción pude notar que me mal interpretó completamente.

La forma en que me besó, a pesar que en el fondo sentía que lo merecía, me dolió. Aunque mis labios respondieron por inercia a los suyos, el beso era muy diferente a los de antes, en los que siempre lograba transmitirme mucho amor. Pero esta vez el beso fue vacío, sólo una brusca unión de nuestros labios.

Me fui de ahí confundida, intentando controlar el llanto que se hizo presente. Tenía que recoger a Emma de casa de mi mamá y no podía dejar que ninguna de ellas me viera en este estado.

Hoy desperté pensando que quizá lo había alucinado todo, pero un mensaje de Stella preguntando por lo ocurrido me devolvió a la realidad. Intenté no darle más vueltas al asunto, y disfrutar que era domingo, mi único día libre en el restaurante y el que dedico a pasar enteramente con mi pequeña.

Decidimos ir al parque para que jugara, y a pesar de mis esfuerzos lo único que podía hacer mientras la observaba era pensar en lo ocurrido el día anterior.

Cuando se apareció Alex en el parque me preocupé mucho, Emma estaba a sólo unos metros, y yo no sabía qué hacer. Pero al final todo había resultado mucho mejor de lo que pensé. Alex no sólo no se molestó por la existencia de Emma, sino que muy por el contrario mostró emoción al verla.

Intenté a toda costa que Emma no hablara de más, pero cuando nos vio besándonos fue inevitable controlar esa boquita tan habladora que tiene, y en cuestión de minutos le contó a Alex todo lo que yo le había dicho sobre ella. Alex parecía maravillada con todo lo que escuchaba, y al verlas abrazadas no pude contener más las lágrimas que se habían acumulado en mis ojos.

Alex nos invitó a comer helados, luego al cine, y para cerrar el día llevamos a Emma a los juegos mecánicos. Pasar tiempo con ellas era mágico, se sentía como la familia que siempre soñé formar con Alex, pero que por mi estupidez se había echado a perder.

- Emma, cariño, es hora de ir a casa - le dije a mi pequeña que ya mostraba signos de cansancio.

- Si mami, ya tengo sueñito - respondió sin soltar la mano de Alex - ¿Tú irás a casa con nosotras no Alex? - preguntó mientras bostezaba y frotaba sus ojitos con su mano libre.

Pude notar que Alex no sabía qué decirle, ya que volteó a verme como preguntando qué responder. Y como a mi hija no se le escapa nada, volvió a hablar.

- Mami dile que si puede ir con nosotras por favor - dijo estirando sus brazos para que Alex la cargara y haciéndole un puchero al que obviamente no se pudo resistir.

- Por supuesto que iré con ustedes princesita - respondió cargándola y dejando un beso en su mejilla. Emma rodeó el cuello de Alex con sus bracitos y se recostó en su hombro. Estaba tan cansada que a los pocos minutos se quedó dormida.

Caminamos hacia el auto de Alex e intentó entregarme a Emma para que vaya conmigo mientras ella conducía, pero mi hija se negaba a soltarla. Me daba tanta ternura verlas así.

- Hija, Alex debe conducir, ven conmigo - le dije sobando su espaldita.

- No, yo quiero ir con Alex - decía algo sonámbula.

- Princesita, sólo será mientras conduzco. Te prometo que no iré a ninguna parte, yo misma te echaré en tu camita hoy - le dijo Alex dejando besitos en su cabecita, y volvió a tratar de entregármela. Esta vez Emma accedió y subimos a la parte trasera del auto. Antes de cerrar la puerta Alex acaricio mi mejilla y dejo un besito en mis labios.

Le indiqué a Alex que ruta tomar, y cuando llegamos a casa fue a recostar a Emma en su camita como se lo había prometido. Amé ver la ternura con que la recostó, arropó y besó su cabecita muchas veces antes de salir de su habitación.

Fuimos a la sala y nos sentamos en el mueble. Sabía lo que se venía, y no estaba preparada para tener esta conversación.

- Pipes, debemos conversar - dijo Alex tomando mi mano - Yo necesito que me cuentes lo que pasó, prometo no juzgarte, pero necesito saberlo.

- Alex por favor, ya no quiero remover ese tema - le dije poniéndome de pie.

- Mi amor... - dijo y volteé a verla algo sorprendida. Se pausó por un par de segundos, pero luego continuó hablando - Si, "mi amor", eso eres para mí, nunca dejaste de serlo - dijo tomando mi mano y jalándome para quedar sentada en sus piernas - quiero saber todo de ti, y que tú sepas todo de mí.

- Al, yo no estoy lista para hablar sobre eso - le dije agachando la mirada. Suspiró profundamente y colocó su mano en mi mejilla para que vuelva a mirarla.

- Y yo no quiero presionarte, lo hablaremos cuando estés lista... pero no puedes evitar el tema siempre, quiero que confíes en mí - dijo acariciando mi mejilla - Te amo Piper, a ti y a Emma que por el sólo hecho de ser un pedacito de ti ya me ha robado el corazón. Y no hay nada que quiera más en el mundo que formar parte de sus vidas.

- Al... Tú... Tú mereces mucho más de lo que yo te puedo ofrecer - dije intentando volver a apartar la mirada, pero ella no me lo permitió.

- Nunca vuelvas a decir algo así. Yo lo único que necesito es que seas parte de mi vida. Todos estos años he estado incompleta Piper, me has hecho mucha falta. No tienes idea de lo feliz que me haces con el simple hecho de estar aquí conmigo - dijo dejando un besito en mis labios.

- Tú también me has hecho mucha falta Al, no tienes idea de cuánta - dije volviendo a unir nuestros labios, necesitaba saber que ella era real, que estaba ahí conmigo, que no la había perdido, y aunque en el fondo temía que en cualquier momento se aburriría de la situación, quería aprovechar cada segundo a su lado.

Estuvimos ahí, besándonos tiernamente un rato más, transmitiéndonos todo el amor del mundo, hasta que me acurruqué en su pecho como Emma había hecho horas antes en el parque, y sin darme cuenta me quedé profundamente dormida.

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¡Les dejo el capítulo 30!

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-Vonny-

MI ÚNICO AMORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora