Interrogatorio

845 107 74
                                        

(AV)

Luego de ver a Piper entrar a su casa me fui a la mía. La felicidad no cabía en mi pecho, ¡tuve una cita con la chica más perfecta que existe!

Esa noche me costó conciliar el sueño, no podía dejar de pensar en todos los momentos compartidos con Piper desde que le di aquel inevitable primer beso. La forma cómo nos confesamos lo que sentimos la una por la otra, la charla que tuvimos hoy en el patio del colegio, aquel beso que me robó, nuestra primera cita, y sobre todo el beso de despedida que nos dimos. Había algo de lo que estaba completamente segura, y es que quería compartir muchísimos momentos más así con ella.

Al día siguiente, como nos advirtió la mamá de Piper, almorzaríamos las cuatro en su casa. Debo confesar que, aunque sabíamos que contábamos con el total apoyo de nuestras mamás, sentía algo de nervios por lo que pudieran decirnos.

Llegamos muy puntuales, tuve que estar apurando a mi mamá para eso claro está. La mamá de Piper nos abrió la puerta, nos recibió tan amable como siempre y nos hizo pasar a la sala mientras terminaba de acomodar la mesa.

Minutos después apareció aquella hermosa rubia que me quita el sueño. Me paré como un resorte y caminé a su encuentro.

- Hola Pipes - le dije casi en un susurro, porque ella tenía esa capacidad de dejarme sin habla. Dejé un tierno beso en su mejilla y me perdí en su mirada.

- Hola Al - respondió con esa preciosa sonrisa que adornaba su rostro - Señora buenas tardes - se dirigió a mi mamá, haciéndome recordar que no estábamos solas.

- Hola Piper, que gusto verte - le respondió mi mamá.

Sólo minutos después la mamá de Piper nos avisó que ya todo estaba listo y podíamos pasar al comedor. Nos sentamos Piper y yo de un lado, una al costado de la otra, y nuestras respectivas mamás al frente.

Comenzamos a comer, de rato en rato Piper y yo coincidíamos en voltear a vernos y nos sonreíamos, sin darnos cuenta dejábamos de comer por unos minutos hasta que una de las dos reaccionaba y volvíamos a prestar atención al plato. En una de esas oportunidades lo que nos hizo reaccionar fue escuchar unas risas del otro lado de la mesa, y ambas nos sonrojamos y dirigimos nuestras miradas a nuestras mamás.

- Gané la apuesta - dijo mi mamá, y Piper y yo fruncimos el ceño completamente extrañadas por su comentario.

- Si, si... Lo sé... - respondió la mamá de Piper, y nuestra confusión sólo aumentaba.

- ¿Qué apuesta? - pregunté dirigiendo mi mirada a mi mamá, ya que no podía más con la curiosidad. Nuestras mamás se miraron como meditando si decirnos o no, y al final en su lenguaje no verbal decidieron que no había problema en decirlo.

- Hace tiempo apostamos cuánto tiempo tardarían en darse cuenta de lo que sentían - respondió mi mamá - yo dije que antes que terminen el colegio, Carol pensó que recién en la universidad.

¿Qué acababa de decir? ¿Ellas ya lo sabían? ¿Hicieron una apuesta? Mis ojos se abrieron enormes, tenia muchas preguntas pero no podía articular ninguna.

- ¿Ustedes ya lo sabían? - fue Piper quien realizó la pregunta.

- Claro que lo sabíamos hija, somos sus madres - respondió su mamá como si fuese algo obvio.

- Lo sospechamos desde que se conocieron, aunque creímos que era sólo una idea nuestra porque antes no habían tenido una amiga tan cercana, pero con el tiempo fuimos confirmándolo y un día a modo de broma nos preguntamos cuánto tardarían en darse cuenta ustedes. Fue ahí cuando nació la famosa apuesta. Debo agradecer a los mocosos esos que llegaron este año a la escuela a activar sus celos, quizás sin su aparición no hubiera sido yo quien ganara - dijo mi mamá, y yo seguía en shock por lo que nos contaba.

- Y... ¿por qué nunca nos dijeron nada? - Piper era quien continuaba el interrogatorio.

- No nos correspondía a nosotras, no sabíamos si llegaría a darse algo, o si ese sentimiento mutaría con el tiempo. Eran ustedes quienes debían darse cuenta solas y decidir qué querían hacer - y era mi mamá quien seguía dando las respuestas.

Salieron algunas preguntas más como el cómo se dieron cuenta, y nos dijeron que la forma en que hablábamos la una de la otra era muy especial, la forma en que defendí a Piper de las locas fue muy rara en mí, la insistencia de Piper por que nos inviten a pasar tiempo con ellas los fines de semana, entre otras muchas cosas más. Y luego del interrogatorio de nuestro lado, vino el de nuestras mamás a nosotras.

- Bien, entendemos entonces que quieren comenzar a salir - dijo la mamá de Piper, y a pesar de la muy abierta y bonita charla que habíamos estado teniendo hasta ese momento ambas nos tensamos un poco al ver que los papeles se habían invertido.

- Carol, no las traumes - dijo mi mamá, y comencé a relajarme un poco.

- Ellas saben que cuentan con todo nuestro apoyo, pero deben tener claro que no pueden descuidar sus estudios - respondió la mamá de Piper, y es que a pesar de todo ella era un poco más estricta y sobre protectora con Piper de lo que mi mamá era conmigo.

Pude notar los nervios de Piper ante la seriedad que comenzaba a tomar la conversación, y tratando de pasar desapercibida tomé su mano por debajo de la mesa.

Soy consciente que soy más tímida que Piper, mucho más tímida de hecho, pero cuando la veía entrar en esos estados me salía un instinto protector que me hacía sentir la persona más valiente de todas. Así me pasó cuando la defendí de las locas, ayer cuando pedíamos permiso para salir, y en algunas otras ocasiones a lo largo de estos años. Y eso mismo estaba pasando justo ahora.

- No se preocupe señora, eso no pasará. Ninguna de las dos bajará su rendimiento en la escuela - respondí lo más segura que pude - de hecho, les tenía una propuesta. No se si sería posible que de lunes a jueves nos quedemos una hora más haciendo nuestros trabajos, para así poder tener los viernes libres - porque claro, yo y mi inevitable obsesión por organizar o proyectarme en todo no había podido evitar pasar gran parte de la noche pensando cómo podíamos hacer para poder repetir con más frecuencia la maravillosa cita que habíamos tenido.

- Te dije Carol, ellas son lo suficientemente maduras para organizarse y no descuidar otros ámbitos - dijo mi mamá mientras me dedicaba una mirada orgullosa.

- Está bien, me parece una propuesta muy razonable y viable - dijo la mamá de Piper, y pude sentir a Piper relajarse - pero de lunes a jueves harán los trabajos en la sala - terminó de decir

- No porque no confiemos en ustedes y pensemos que harán algo malo - comenzó a hablar mi mamá esta vez, parece que lo de hacer tareas en la sala ya lo habían definido juntas - pero sabemos lo fácil que les sería distraerse, bastó con verlas almorzando - dijo con una sonrisa burlona dirigiendo su vista a nuestros platos, ya que nosotras aún no habíamos terminado de comer.

La conversación se volvió fluida nuevamente, por momentos Piper y yo hacíamos un pequeño concurso de cuál de las dos se ponía más roja, era muy bonito poder tener conversaciones así con nuestras mamás, aunque por ratos no podíamos evitar avergonzarnos.

Entre las múltiples cosas que hablamos nos dijeron que no apresuremos las cosas, que disfrutemos de cada etapa, y no había nada que yo quisiera más que recorrer este bonito camino de la mano de Piper e ir descubriendo cada una de esas etapas con ella.

—————————————————————————

¡Hey!
Les dejo un nuevo capítulo para dar la bienvenida al fin de semana 😎 Ojalá lo disfruten.

Si les gusta la historia no olviden presionar la estrellita 🌟, seguirnos 🏃🏻‍♀️, recomendar el fic 📢 y por supuesto dejar sus opiniones 📥 ¡Me encanta leerl@s! 😍

-Vonny-

MI ÚNICO AMORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora