Bajo mi cuidado

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Habían dos mellizos abrazados por el frío en la sala de la cabaña. Sus tíos no regresaban y las horas avanzaban cada vez más rápido. Dipper y Mabel Pines, con tristes miradas no querían creer la peor de las suposiciones, que sus tíos se habían perdido o habían muerto.

-Dipper... podemos cuidarnos solos por mientras, solo hasta que lleguen -decía la castaña mientras se abrasaba las piernas por el frío- ellos volveran.

-Mabel, solo tenemos 12 años -bajó su mirada- ellos eran nuestra única esperanza, recuerda que ya no tenemos familiares, solo eran ellos... no hay nadie quién nos cuide o ayude -apretó sus labios con temor y tristeza.

-Dipper... -susurró su hermana mientras gateaba hacia el castaño y lo abrazaba, el le correspondió el abrazo- me tienes a mi, soy tu hermana y nunca te voy a abandonar, no tengas miedo.

Las semanas transcurrían, sus tíos no volvían y la cabaña, al estar tan lejos del pueblo, fue olvidada, era conocida como "la cabaña del misterio", la cual parecía estar en ruinas.

Los habitantes olvidaron la existencia de los niños junto a la cabaña, los dieron por muertos y nunca se supo más de ellos...

Pero quizá un habitante entre todos ellos, un extranjero con semblante burlesco y sombrío, por casualidades de la vida... se topara con la cabaña y de ser así, también con los niños.

.

En una cantina, en el pueblo de Gravity Falls, un hombre de unos aparente 26 años se encontraba rodeado de unos hombres robustos, con bebidas y cigarrillos encima de la mesa de madera.

-Cipher, tenemos un trato, ¿Lo recuerdas? Necesitamos a tres jovenes para venderlas, las necesitamos vírgenes -el rubio le miró con seriedad- son negocios -bebió un sorbo de su bebida- ¿Donde están?

-mm ustedes me dijeron que consiguiera a tres muchachas de unos 18 a 20 años humanos, ese era el acuerdo ¿Verdad? -los tres hombres, los que notablemente lideraban a los demás, asintieron- pero ustedes no me dijeron para que las querían y mucho menos a quién se las daría

-¿Qué? Entonces ¿Que hiciste? ¿Y las mujeres? -dejó su bebida en la mesa.

-Si las conseguí -extendió su mano- necesito mi pago

-¡Hey! ¿Nos ves caras de estúpidos?, necesitamos verlas para saber que no mientes -le dijo con voz grave haciendo que el rubio le mirara con seriedad.

-Bien, están detrás de esa puerta -señaló a una puerta cercana del bar- son tres hermosas jovenes, ahora, dame el dinero y anda a ver a las humanas -sonrió. El hombre robusto volteó a ver a la puerta y luego al rubio- pirmero les diré a uno de mis hombres que vean si dices la verdad.

-Como digas -bebió un sorbo de licor para después ver a los 6 hombres que lo tenían rodeado. Observó a los alrededores de la cabina, era pequeña y y no había mucha gente, era sencillo empujar a uno y salir corriendo por la puerta o romper de un salto la ventana y escapar, en eso uno de los hombres lo miró con frialdad- ¿Tan guapo soy? Lamento decirte que no siento atracción por los hombres- sonrió con burla, el hombre con una mirada amarga le iba a decir algo sino fuera por el líder del grupo, quién regresaba con una expresión de tranquilidad y alivio.

-Que bueno que cumpliste, Cipher, toma -le da un fajón de billetes- ahí están tus 5 mil dolares, fue un gusto hacer negocios.

-No es nada, más bien el gusto fue el mío -se levantó del asiento hasta llegar a la puerta principal del local- enserio que fue mucho más el mío -abrió la puerta para luego mirarlos con una sonrisa burlesca- ¡Oh cierto! En el acuerdo, tu no me dijiste que podría hacer con ellas, dile a tu jefecito que ya las estrené y que las marcas que les dejé son temporales, nada personal

one shot -- MABILLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora