Un trato beneficioso

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En una casa, muy enorme por lo visto, se encontraban dos jovenes en una habitación, una tomaba té y la otra devoraba las galletas. En eso la chica rubia escupe el té y del susto la castaña se atraganta con las galletas. Unos minutos de agonía, según ellas, la rubia le miró con incredulidad.

-Mabel, no se que piensas hacer pero se que a tu hermano y a tus tíos no les agradará la idea -suspiró una joven rubia mientras observaba a su amiga castaña quien le miraba con suplica- esta bien, te ocultaré de ellos, aun no entiendo para que quieres invocar a Bill, sabes que es un peligro para todos.

-te equivocas... bueno lo fue antes pero ahora es diferente, al menos conmigo -bajó la mirada- le quiero confesar mis sentimientos, se que me rechazará pero debo arriesgarme.

-¡¿Te confesarás?! Mabel, escucha, lo que me estás diciendo es loco pero es aún más loco la idea de que ya han pasado tres meses que te gustaba y no puedo oponerme... -la castaña sonreía avergonzada- hay que ir al bosque, ahí nadie nos verá.

Decididas, las jovenes se encaminaron hacia el bosque. La rubia vestía un vestido celeste con un chaleto de seda blanco, mientras que la castaña vestía un vestido rojo con bobos de color negros en los bordes inferiores. La castaña saca el diario reescrito por su hermano de su mochila de gatito, dice el conjuro sin temor alguno mientras que la rubia retrocede dos pasos por seguridad. Poco después una luz brillante apareció para dejar ver al demonio de los sueños.

-¿Mm? -observó el demonio triangular a las dos jovenes, para luego sonreir con su ojo- que sorpresa la mía, dos humanas que conozco me han invocado ¿¿Que desean, bolsas de carne??

-A mi ni me mires, pirámide genocida, yo solo acompaño a mi amiga -dirigió su mirada a Mabel.

-Entonces, la pequeña estrella fugaz desea algo ¿No? -miraba a su nueva compañera de bromas y juegos, su mirada abandonó esa aura burlesca para cambiarla a tranquilidad y calma- te escucho, Pines.

-Quiero ir contigo... por hoy -la rubia se sobresaltó.

-¡Mabel! Eso no me has dicho, no ibas a-

-Necesito ir contigo, Bill, quiero decirte algo importante -sus mejillas se encendieron.

-Para eso, tendremos que hacer un trato, querida -sonrió con confución.

-Mabel, no -dijo la rubia.

-Esta bien, ¿Que pedirás a cambio?

-¡Mabel Pines! ¿Te estás escuchando? -gritó la rubia en protesta a lo que presenciaba.

-Silencio Llama, no te metas en los asuntos de otros -le dirigió una fría mirada- dejame pensar, dado a que tu quieres quedarte conmigo por un día, es decir hoy, haré lo mismo pero en papeles invertidos -sonrió- me quedaré contigo un día en la cabaña, el día que quiera ¿Trato?

-Cipher estás que cabas tu propia tumba -bufó con molestia la rubia.

-Acepto -juntaron sus manos para que poco después sean envueltas por llamas azules- Pacifica, ocultame, no le digas a nadie por favor, confió en ti -le miró suplicante a su amiga y ex enemiga.

-Mabel, esto es una locura... triángulo decrépito -el demonio le miró con molestia- no le hagas daño, por favor -bajó la mirada.

-Su seguridad no forma parte del trato, pero me cae bien así que solo jugaré con ella, no correrá mucho riesgo -sonrió para luego agarrar el brazo de la castaña y desaparecer del lugar.

-Maldito demonio infernal -gruñó con fastidio, poco después la rubia se encaminaba a su hogar con un semblante preocupado, la noche de chicas se postergara para otro día.

one shot -- MABILLHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora