Abro los ojos y lo único que veo son árboles debajo de mí.
Vamos en vuelo aunque yo apenas y estoy consciente.
Me quedo un momento pensando en lo que pasó, pues mi cerebro está en blanco mientras intenta comprenderlo todo.
Miro hacia mi lado y veo que Belial lleva a Rafael de la misma forma que me llevan a mí, y aunque podría iniciar una pelea ahora que están distraídos no lo hago porque mi hermano sigue inconsciente.
—¿Aquí? — pregunta Belial.
—Un poco más — contesta Belcebú.
Miro tanto como puedo sin tener que mover la cabeza, y por lo que logro ver estamos muy alejados de todo, lo que hay debajo es el bosque y no veo nada más que eso.
—Creo que ha sido suficiente — inquiere Belial.
—¿Suficiente? ¿Para estos dos? Ni loco los dejo tan cerca.
—No me digas que los crees muy capaces de todo, porque vamos, no son nada, un par de ángeles que aún no tienen por lo menos un título...
—Aunque odie admitirlo, Luzbel es capaz de salir sin problemas...
—No me hagas reír, Belcebú, Luzbel es la torpeza en persona, ni siquiera se defiende contigo porque cree que está mal dañar a "sus hermanos".
—No es torpeza, a eso se le llama nobleza, y por muy estúpido que resulte así es él. Su libre pensamiento le hace tener consciencia de cierta forma de que está mal lastimar a sus hermanos... no lo culpo, de ser mentalmente igual a los demás sería demasiado fuerte... ademas, es un pequeño aún, tal vez ya tenga alas, pero es demasiado joven como para entender la vida real de este lugar... ya irá aprendiendo si es que logra ser fuerte para salir de esto.
Las palabras del ángel me molestan. Me toma por un estúpido que no soy...
¿O lo soy?
En ningún momento he querido lastimar a mis hermanos, no por miedo... sólo he pensado que estaría mal hacerle daño a uno de los míos.
Sin embargo eso se ha acabado, ya me di cuenta que todo es una mentira y a nadie le interesa incluso provocarle la muerte a uno de los suyos. ¿Por qué tendría que importarme a mí?
—Hagámoslo — vuelve a hablar Belcebú, y antes de que logre iniciar un forcejeo me suelta.
Voy a abrir las alas, pero algo me lo impide y apenas me doy cuenta de que me envolvieron el cuerpo con una soga. Forcejeo un poco, pero no logro liberarme a tiempo para cuando comienzo a adentrarme en el bosque.
Me voy chocando con cada rama de los árboles golpeándome todo el cuerpo, sigo intentado liberarme hasta que por fin siento la cuerda aflojarse.
Continúo cayendo hasta que quedo completamente liberado, sin embargo no me sirve de mucho porque no puedo ni siquiera intentar volar.
Una rama me da en la cara haciendo que mi cuerpo cambie de dirección, voy girando con cada golpe hasta que los árboles parecen soltarme por fin, caigo unos cuantos metros más hasta aterrizar en el piso.
Mi codo es lo primero que toca tierra, y lo siento romperse cuando el resto de mi peso cae sobre el.
Me quedo donde estoy mientras intento analizar cada cosa herida de mi cuerpo. Y al mismo tiempo oigo algo más caer, sin embargo sé que es Rafael.
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Almas perdidas
Paranormal*Libro cuarto. El encuentro en el bosque aquella tarde de Halloween no fue el inicio de la historia, sólo fue el reencuentro entre el pasado y el presente de dos almas con muchos sucesos olvidados en el tiempo. La realidad puede ser muy diferente a...
