Capítulo 6

10.4K 1.2K 111
                                        

—¿De verdad crees que es buena idea seguirla? — cuestiona deteniéndose un poco.

—Date prisa, Rafael, no estamos para perder el tiempo.

—¿Y si es una trampa?

—¿Qué tipo de trampa podría ser? Esto es mejor que nada, confío en que saldremos.

Continúo caminando deprisa detrás de la luz que va moviéndose para guiarnos fuera de aquí.

Esto es extraño hasta para mí, pero en estos momentos no me queda más que aprovechar la oportunidad que se me presenta y esperar que realmente funcione.

—Si nos está sacando eso significaría que íbamos hacia la dirección correcta — inquiere Rafael.

—Casi, estábamos abriéndonos demasiado, seguro terminábamos en otro lugar.

Quiero ir más rápido, pero tal vez no sería una buena idea, no sé cuánto más falte, pero correr seguramente nos cansaría demasiado para cuando logremos regresar.

Por un lado, el cielo oscuro me relaja, ahora estamos en el camino correcto con tiempo suficiente para llegar.

Pero aquí sigue la constante sensación de inquietud que me provoca el no saber qué está ocurriendo en el palacio.

Puede que todo siga igual.

O puede que la rebelión haya comenzado.

Pero cómo podría yo saberlo.

La luz parece palpitar mientras flota en el aire, no tiene una forma real, sin embargo logro verle redondeada mientras parece dejar un rastro azul tras ella.

La curiosidad por saber qué es exactamente me distrae un poco de mi tensión, pero supongo que me hace falta demasiado por aprender de este mundo...

Y de el resto también.

(...)

—Está amaneciendo — anuncia mi hermano confirmando lo que quise ignorar.

—Deprisa — presiono más para nuestro guía que para nosotros.

La luz parece entenderme y anda más deprisa, permitiéndonos correr sin dejarla atrás.

—¿Qué tan cerca estamos? — pregunta Rafael.

—Hmm... — intento tocar y mirar el tronco de los árboles sin dejar de correr —, estamos cerca — contesto cuando confirmo que la madre no tiene musgo y parece estar seca.

La luz se detiene y se pone frente a nosotros a forma de pararnos también.

—¿Qué pasa? — pregunta Rafael.

—¿Qué ocurre? ¿Por qué nos detenemos? — pregunto muy dudoso sobre seguir o esperar alguna señal.

La luz cambia de dirección entonces, desviándose completamente de como íbamos.

—Espera un segundo, no voy a caminar a otro lado — se queja Rafael.

La luz vuelve a ponerse frente a nosotros y se mueve agitada intentando convencernos.

—Creo que deberíamos seguirla — sugiero sintiendo cierta desesperación emanada de la luz.

—¿Estás loco? Nos llevaba por allá — señala hacia enfrente —, y ahora quiere desviarnos por allá, esto está mal.

La luz se acerca más a mí poniéndose a la altura de mi rostro, dejándome escuchar la forma en la que emana energía.

Enemigos — oigo un susurro por su parte.

Almas perdidasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora