—Eres mi último recurso — digo casi agitado.
—Hmm... pues dime — acepta Raziel dando la vuelta para quedar de frente a mí.
—He pasado todo este maldito tiempo desde la guerra hasta ahora, buscando a alguien.
—¿A quién? — pregunta enarcando una ceja.
—No sé quien sea — confieso desesperanzado por ello —. Nunca en mi vida la había visto, nunca había sabido de ella, y no sé quién es, sólo puedo describirla...
—¿Una ángel? — inquiere mirándome con un gesto confundido.
—Ni yo me lo creo, pero así es.
—Vaya... no sé cómo podría ayudarte yo a encontrar a alguien de quién ni siquiera sabes el nombre.
—No creo que sea tan difícil, por lo menos estoy seguro de que era la única chica en la guerra, eso es un gran avance.
—Sí... puede ser.
—Era alta — comienzo la descripción.
—¿Como tú?
—No, bastante más baja. Ojos verdes, cabello oscuro, piel un poco pálida... y sus alas son negras.
—Luzbel — comienza suspirando, cosa por la que creo que ya tiene a alguien en mente.
—¿Lo sabes? ¿Sabes quién es? — pregunto esperanzado.
—Escucha, no creo que debas buscarla — comienza —. No es precisamente lo que a ti te agrada.
—¿Qué? ¿Por qué no? — inquiero ansioso por conseguir lo que necesito.
Uriel pasa junto a nosotros, nos mira rápidamente y se sigue sin decir nada.
Raziel le mira un momento antes de volver a verme a mí.
—Bien — acepta —, dejaré que ella te lo explique.
Emoción crece en mi pecho y casi brinco de la felicidad.
—¿Dónde la encuentro? — pregunto más ansioso aún.
—Pon atención — pide poniéndose junto a mí no muy convencido de darme la información —. Sales de aquí, vuela hasta río, cuando llegues a el síguelo en dirección al bosque... ya sabes. Justo ahí, donde el bosque empieza encontrarás sus aposentos.
—Gracias — digo con una sonrisa imposible de quitar —, de verdad no sabes cómo te lo agradezco — termino comenzando a correr fuera del castillo.
Mi corazón late arrítmico de la emoción que siento, luego de tanto por fin he conseguido información de ella.
Pensé que sería imposible, incluso comenzaba a creer que sólo la había imaginado, aun cuando eso era imposible.
Vuelo veloz hasta llegar al río que no está tan lejos del palacio, me detengo un momento y miro en dirección a donde Raziel me ha dicho.
Desde donde estoy no se ve nada, sin embargo aún me falta bastante por recorrer.
Continúo volando sobre el río, a muy poca distancia de el, tan bajo que podría tocarlo si estirase la mano.
Cada vez me alejo más de todo, y me resulta bastante extraño que el lugar donde se supone que vive está tan lejos de todo, tan aislado...
¿Esto es real?
Raziel y yo jamás hemos tenido problemas, nos llevamos demasiado bien, eso mismo me impide sospechar de que me haya engañado y me mandara aquí para hacerme algo...
ESTÁS LEYENDO
Almas perdidas
Paranormal*Libro cuarto. El encuentro en el bosque aquella tarde de Halloween no fue el inicio de la historia, sólo fue el reencuentro entre el pasado y el presente de dos almas con muchos sucesos olvidados en el tiempo. La realidad puede ser muy diferente a...
