Capítulo 22: Peligro inminente

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"Quédate otra vez. Quédate toda la vida"

(Morat)


Sábado 28 de Octubre de 2017

—Quiero que sea de Enredados, mami.

—Enredados es una bonita historia. Es lindo, me parece bien —opinó Melina, mientras llevaba el carrito de supermercado por el pasillo de lácteos, con Alfonsina dentro de el. Estaban con los preparativos del cumpleaños número siete de la pequeña y la niña se había entusiasmado en elegir la temática del festejo. Para Mey solo bastaba con un par de globos, un pastel y ya, no entendía muy bien la nueva moda de tematizar los cumpleaños con personajes, películas o lo que fuese para gastar grandes sumas de dinero—. ¿Serás Rapunzel?

—Sí, seré Rapunzel —meditó la niña y río, ante las muecas graciosas que hacía su tío Eneas. Como la tarde era lluviosa, hacían las compras del mes en el supermercado y Melina se replanteaba si había tenido una buena idea en invitar a Eneas. Lo cierto es que no quería ir sola y cargar todo ella al coche, le daba cierta pereza, así que lo llamó para que la acompañara en plan de amigos y dedujo que no había tomado una buena decisión. En realidad nunca tomaba buenas decisiones—. ¿Me regalarás un camaleón, mami?

—¡¿Un camaleón?! No, cielo, esa no es una mascota.

—Pero Rapunzel tiene uno de mascota —Mey negó, sonriendo, mientras Alfonsina hacía un puchero y juntaba las palmas de su mano a modo de súplica. Melina puso los ojos en blanco, suspiró y volvió a decirle que no. ¿Dónde demonios iba a comprar un camaleón? Además eso no era una mascota. Hay que dejar la fauna en el lugar que corresponde—. Entonces un hermanito para Apolo.

—Tío Eny te regalará un hermanito para Apolo, caramelito de miel. Si mi sobrina me pide la luna, el tío Eny le trae la luna. Si mi caramelito de miel quiere el mundo entero, el tío Eny le dará el mundo entero. Si mi princesa quiere un perrito, entonces no tendremos más remedio que adoptar un cachorrito.

—Tío Eny no regalará ningún perrito y no prometerá tonterías —aclaró Melina, fulminandolo con la mirada. Porque Eneas era capaz de darle a Alfonsina el mundo entero si quería y la educación que le daban con Giovanni a Alfonsina con respecto a las cosas materiales, es que todo se consigue con esfuerzo, buenas notas escolares y portándose bien—. El departamento es pequeño y no hay lugar para otro perro.

—Entonces vayámonos a vivir con papi que tiene una casa más grande y un patio hermoso.

—Oh, fantástica idea, princesa —opinó Eneas, riendo a carcajadas. Melina lo volvió a fulminar con la mirada—. ¿Qué?

—Deja de complacerla con palabras.

—Mi sobrina es una reina que merece que cumplan todos sus caprichos.

—Pues debe saber que todo no se cumple. En la vida, todo, lamentablemente, tiene un precio y un costo.

—¡Mata ilusiones! —La acusó Eneas y Melina puso los ojos en blanco, mientras seguían caminando por el supermercado—. Oye, hablando en serio, ¿dónde le festejarán el cumpleaños? ¿Qué tal me ves disfrazado de payaso? Soy bueno animando fiestas, no infantiles, claro, pero siempre es bueno incursionar en un nuevo rubro.

—Giovanni propuso que sea en su casa y no, ahórrame el mal momento de verte disfrazado.

—Okey, okey —musitó Eneas, poniendo los ojos en blanco—. Yo le regalaré la decoración.

—Pues llegas tarde porque Giovanni contrató una especie de partyplanner.

—¿Qué tan atractiva es la partyplanner?

Miradas eternasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora