Recuperando la esperanza en el amor
Sus esperanzas habían sido rotas y su malhumor era algo que ni ella misma podía soportar. A raíz de la muerte de Susana pensó que daría un tiempo y pondría todos sus esfuerzos por conquistarlo, pero conocer de repente que se había casado no lo podía digerir. Fue un golpe bajo, así lo sintió, cuando tenia conocimiento que su pasado matrimonio se resumió en un papel, un compromiso y un deber que cumplir. Sabía que Terry no amaba a Susanna y esperaba junto a él, que algún día pudiera verla de forma distinta.
-¡Por favor Aurora!...¿Que está sucediendo contigo?. tienes que concentrarte, no es la primera vez que hacemos esta escena...- sugirió Robert furioso al ver que a la joven se le olvidaban sus líneas y la calidad de su interpretación no era la misma.- vamos de nuevo.
-Estoy cansada... ¿Puedo tomarme unos minutos?, no, no me siento bien- dijo echando un vistazo al lugar donde se encontraba Terry ensayando con los demás.
-¡No hace mucho tuvieron descanso!...pero, esta bien...solo espero que cuando vuelvas no tengamos más contratiempos y decidas poner todos tus esfuerzos y concentración.
El resto de la tarde todos siguieron con sus ensayos, pero de Aurora no se supo después. Robert estaba furioso más aún por su actitud irresponsable y al dia siguiente no se escapó de una llamada de atención del Director, de repetir esa falta se estaría exponiendo su carrera y dejó en claro que es mucho dinero invertido lo que pone en cada ensayo y en cada presentación. Los días posteriores fueron cruciales y los ensayos muy intensivos. Una invitación llegó a las manos de Robert para él y su compañía, una invitación importante que daría pase después de la obra efectuada por las esposas y algunos miembros del Estado que consisitia en una recepción y posterior una cena en el Times Square. Obvio que estarían personalidades importantes, medios de comunicación, figuras del ámbito artistico y grandes empresarios, entre otros. Sería un evento importante.
-¡Espero que asistas conmigo a la recepción! Sé que no te gustan este tipo de invitaciones y te aseguro que a mi mucho menos, pero debemos ir Candy- se encontraban en el momento del desayuno- No puedo declinar ésta invitación...Además...
-Además es algo bueno e importante para tí Terry... ¡Lo sé! tu carrera, tu fama, esa invitación...¡Descuida!...estaré lista- dijo sin un apice de ánimo.
-¿Pasa algo Candy?
-No, no pasa nada...bueno sí, es solo que será la primera vez que me verán contigo en público después de la boda...todas esas personas se me acercaran a preguntarme cosas.
-Candy...tú solo debes actuar natural y espontánea... Estoy seguro que podrás. Los Cornwall y Albert estarán contigo.. No estarás sola mientras atienda algunas cosas que requieran mi atención...Necesito que estés conmigo.
-Supongo que, no tengo alternativa.
-No pretendo hacerte sentir que te obligo, pero necesito que estés conmigo Candy...Eres mi Esposa.
-¡Claro! la prensa podría hacer especulaciones, el por qué el actor de Broadway, un hombre recién casado no le acompañe su esposa...entiendo tu punto- dijo irónicamente.
Obviando sus palabras dijo: -Es momento de irme...subiré a despedirme de mi hija...hasta luego.
Desde el lugar donde se encontraba lo había visto rodeado de todas esas mujeres, algunas con sus años encima y otras muy jovencitas que parecían querer comérselo con los ojos, coqueteos unos disimulados otros muy descarados a los Terry no les tomó importancia. !Definitivamente! -pensó- sigue siendo el mismo hombre que conocí
Las hijas jóvenes de los magnates empresarios agasajaban sus ojos con una mirada de ese bello hombre y aunque lo sabían casado con la bella chica rubia con quien lo vieron llegar aferrada de su brazo, no era impedimento. El que fuera actor y deberse a sus admiradoras les daba carta blanca. Una de ellas dejó una nota en su saco la que deshizo sin saber su contenido. Candy en una mesa en una mesa finamente adornada compartía lugar con los Cornwall, Albert y Sofía Gallagher una mujer de 30 años de cabellos castaños y ojos grises, la hija del empresario Douglas Gallagher. Se habían conocido en una de las frecuentes reuniones de negocios que el Padre de ella sostenía con el Rubio y al verla de nuevo días atrás, extendió la invitación de acompañarle a Nueva York. La Tía abuela estaba contenta, pero su sobrino se encargó de dejarle en claro que tan solo era una amistad. La anciana no dijo nada y dejaría que el tiempo hiciera su labor, solo esperaba que no fuese por mucho.
ESTÁS LEYENDO
Vuelve a mis brazos
Roman d'amourLa noche en que Candy y Terry se despidieron se habían entregado a su amor. ¿Qué pasara después en la vida de cada uno de ellos? Historia con fines de entretenimiento.
