Una despedida, un adiós a la eternidad
Recordaba todo lo que hizo por callar su conciencia atribuyendo que su amor era más fuerte que el de aquella mujer a la que no volvió a ver y así se lo hizo saber a la Rubia pecosa con su sacrificio. Para mitigar el reclamo constantemente afirmaba que si Candy lo había dejado tan fácilmente es porque no lo amaba tanto como lo amaba ella. Sin embargo entre sus destellos de compasión hacia Terry comprendía que el amor de Candy arrastraba también sacrificio cuando lo abandonó amándolo tanto. Eso es el verdadero amor. Lo sabía, pero no lo aceptó nunca. Muchas veces la tristeza de Terry le calaba el alma, pero su egoísmo por tenerlo a su lado era más importante que todo y todos.
Transcurría el tiempo frágil y doloroso mientras ella seguía luchando por su vida allí dentro, las voces que escuchaba tan lejanas y confusas, entre su delirio, entre su desvarió pedía perdón, pero nadie podía escucharla, un perdón ahogado, un perdón que se perdía.
El ritmo se detuvo, la vida ya no era y con ella se llevaba al ser de sus entrañas, ninguno de los dos llegarían a conocerse nunca jamás
Terry echó una mirada hacia la puerta gruesa que permanecía inerte. Franco también continuaba en el mismo lugar. Los intentos de Larissa por sacarlo de allí no volvieron, no tenía caso ya, el saber que su hija se encontraba mal era lo más importante en ese momento.
Sucumbió ante su desesperación por saber que pasaba con Susanna y en un impulso por entrar falló, no fue necesario.
-¡Lo siento mucho! ¡hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos!
-¿Qué...quiere decir?- su voz entrecortada y un dolor profundo en su corazón sintió al ver el semblante apagado del médico.
-Hicimos cuanto pudimos, pero fue en vano.... su corazón se detuvo, tratamos de recuperarla, pero no, no fue posible...
-¡No!... no, ¿Qué me está diciendo?
- ¡Ellos murieron!... ¡Lo siento mucho!
-La mujer sintió desfallecer hundiéndose en abismo profundo y oscuro al escuchar esa dura noticia, estaba destrozada, deshecha, el único motivo de su vida ya no vivía y tomando fuerzas pidió verla.
-¡Doctor....!
-¡Lo siento Señor Granchester!...-Terry no podía asimilar el que Susanna estuviese muerta cuando hacía varias horas la habia cargado en sus brazos.
-¡Todo por culpa suya!- Franco que iba tras ellos se apartó al sentir sobre él la fuerza de la furia por el dolor de Larissa Marlowe- por su culpa mi hija....
-¡Por favor Señora!... este no es un buen lugar para reproches-Las palabras del castaño le calló la boca.
-Mi hija....mi hija se me fue....mi nieto, ya no los veré nunca- .... ¡Quisiera morirme!...Ya nada tiene sentido para mí.
-Debe ser fuerte y enfrentar la vida Señora Marlowe, porque de ahora en adelante le tocara recorrer el camino por sí misma. Los médicos hicieron todo lo que en sus manos estuvo. No tengo más palabras....-Franco se mantenía al margen viendo el semblante serio, duro y triste de Larisa Marlowe. Observaba fijamente la cama donde yacía el cuerpo de la mujer que amó y ahora recién se enteraba que el hijo de Susanna era suyo. Era eso lo que ocultaba. Un par de lágrimas salieron furtivas recordando la noche en que ella se había entregado a él, las palabras de amor, los besos apasionados, la fragilidad y el brillo de esos ojos que no verá nunca más. Su sangre sentía que de ese amor había algo que no podía descifrar y ahora ese algo no existía más. Tantos sueño había formado y tristemente los mantenía únicamente vivos para él, fueron esparcidos y disueltos en el viento. Ya no existían más.
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Vuelve a mis brazos
Roman d'amourLa noche en que Candy y Terry se despidieron se habían entregado a su amor. ¿Qué pasara después en la vida de cada uno de ellos? Historia con fines de entretenimiento.
