ARES
No sé qué busco en realidad, me paseo por los pasillos como si estuviera interesado en encontrar algo. La verdad es que solo me estoy haciendo el idiota, sé que la clase de Sophi está en esta misma sección de la universidad, de hecho ya la vi por el pedazo de ventana que no tapa el ploteo. Está sentada junto a Kyline en total silencio, mientras que la otra habla constantemente con un chico que está detrás de ellas, no lo conozco pero solo espero que no sea tan amigo de Sophia como lo es de Kyline, el chico no está mal ¿a quién voy a engañar?
Me recuesto contra los casilleros, esperando a que pase mi hora libre y la niña salga de una buena vez, entiendo que no le gustan este tipo de situaciones aunque se den más comúnmente de lo que se da que los conejos copulen. Y es un buen récord debo decir.
Miro mi reloj en total cansancio, solo quiero solucionar las cosas con Sophi, me he encariñado con ella y he decidido que de verdad quiero intentarlo, solo no le contaría nada a nadie más y seríamos ella y yo. Es hermosa y cada gesto me vuelve un poco más loco de lo que me tiene, no me ha gustado nada ver su cara llena de rabia y disgusto en la puerta de la universidad.
Cuando por fin toca el timbre me reincorporo y espero con los brazos cruzados a que salga, o tal vez, a que se quede última y la pueda encerrar en el aula. Definitivamente es la segunda opción, si la intercepto en el pasillo no podremos ni hablar y tiene demasiados puntos de salida. Así que espero hasta que sale la última persona y entro a la clase con toda la ansiedad acumulada.
Está aquí efectivamente, se le ha caído un lápiz debajo de la mesa e intenta recuperarlo. Aún no me ha notado, pero estoy seguro que en cuanto lo haga querrá salir corriendo del lugar.
Dicho y hecho. Enseguida que se levanta del suelo con el lápiz en la mano y una mirada victoriosa, que me provoca ternura, y levanta la vista, se sorprende y mete rápidamente el objeto en la cartuchera. Tira la misma dentro de su mochila, y la cierra a una velocidad estrepitosa. Bien, no quiere estar aquí claramente.
-Espera, Sophi, espera-le tomo la mochila que lleva en las manos cuando intenta evadirme por un lado para salir, ella forcejea un poquito pero sabe que tengo esta pelea ganada- Debemos hablar, debo pedirte perdón.
Parece un conejito asustado, su nariz está roja y sus mejillas coloradas por un rosita claro. Me mira con cautela, como si quisiera ser amenazante pero no lo logra por el aspecto que tiene.
-¿Debes o quieres?- me mira dudosa y mira la mochila que aún agarramos entre los dos, la tironea con calma y comprendo que está dispuesta a escucharme, al menos por cinco minutos. Abraza su bolso contra su pecho, como si fuera un osito.
-Conejito- me río y ella arruga el entrecejo. Oh, mierda.
-Estás chiflado de remate- parece seria y todo.
-¿Te molesta que te diga Conejito?- me río de ella aunque esté en zona de peligro, es su nuevo apodo, definitivamente.-Pues lo haré todo el tiempo, tu nariz se pone rojita muy seguido. Y más cuando te enojas o te avergüenzas.
-Al grano y si me llamas Conejito de nuevo, te la haré pagar- me recrimina con el dedo, sigo opinando que se ve muy tierna hoy. Tal vez sea el frío o algo, pero la punta de su nariz se puso roja y ahora que está entre avergonzada y enojada, sus mejillas lo enfatizan.
-Está bien, cálmate... Conejito- le tomo el pelo, no se va a librar de eso.
-Te odio.
-Y por eso vine a hablarte, solo quiero arreglar las cosas. No estuvo para nada bien lo de Amelie allí afuera. No quiero que entiendas nada extraño, no volví con ella, solo fue un momento de confusión.-intento explicarme.
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OXÍGENO PARA MÍ ©
Teen FictionSer una más jamás me ha resultado bien, siempre me he sentido por fuera del mundo en el que viven los más cercanos a mí. Me he sentido invadida, agobiada y perdida, durante tanto tiempo... que simplemente esos sentimientos me consumen las energías p...