—¿En que siglo vives o que?— le recriminó Ares— Creo que ha quedado bastante claro que a las mujeres se las respeta.
—Hermano, vamos, solo era una broma— ahora luce intimidado, Ares es más alto y más grande que él.
—¿Le ves cara de que se la esté pasando bien?— Ares me señala con el dedo pulgar y me dedica una corta observación.— Porque yo la veo a punto de llorar.
—Ella lo provocó— me señala el tipo arrugando el entrecejo— Se bajó los pantalones en medio de la vereda, si no quisiera atención no lo hubiera hecho.
Salgo de mi shock, y me encuentro con el hecho de que me enoja no poder defenderme ante él. Así que tomo las riendas.
—No me los bajé, mis pantalones están flojos y debía contestar una llamada, olvidé sujetarlos por un momento— avanzo para colocarme entre Ares y el tipo— Fue mi error, pero nada te dio derecho a seguirme toda la cuadra diciendo todo tipo de obsenidades créeme.
—Eres una zorra— escupe.
En solo un segundo me tiran hacia atrás y el chico está recibiendo un puño en toda su cara. Pero, a pesar de que Ares me está defendiendo en cierto modo, solo puedo pensar en el hecho de que si los chicos del auto se bajan, dejarían al mío hecho pedazos. Lo molerían a golpes.
Así que en cuanto asesta el primer golpe, tiro de su camiseta hacia mi y le indico el auto y luego la cara enojada del tipo. Ares entiende y se retira hacia atrás, pero en lugar de irnos, se dirige a los del coche.
—No, Ares, no— tiro de su brazo pero se suelta.
—¿Son imbéciles?¿Se creen hombres haciendo este tipo de cosas?— les dice por la ventana abierta— La próxima vez métanse conmigo si tanto les gusta ser idiotas. Es de cobardes y fracasados seguir a una chica asustándola y diciéndole cosas, si les gusta, cosa que no va a pasar porque es mía, deben ser más respetuosos.
El hombre del asiento del copiloto abre un poco la puerta para bajarse, pero Ares la patea con el pie y la presiona con él para cerrarla en su cara otra vez.
— Ahí te quedas.
—Vámonos, antes de que te desfiguren la cara por mi culpa— le pido tirando de la cinturilla de su pantalón.
—Que sea la última vez que hacen esta mierda con una chica— los señala— Podría ser su madre, o su hermana, o cualquier otro familiar. Piensen.
Entonces me toma la mano con la que tiro de él y me ayuda a cargar mis cosas, mientras corto la llamada con Lia, quien había estado histérica con mucha razón.
Los chicos no se ven para nada contentos con la situación. Por lo que Ares, al notarlo camina a paso acelerado por la vereda, me dice que no mire sobre el hombro y me arrastra camino a mi habitación. Creo que sabe lo que yo sé que va a pasar, tienen un coche, es fácil perseguirnos y son tres.
Escucho una provocación del tipo y luego como ruge el motor. En cero segundos el chico a mi lado tira de mí para empezar a correr, entiendo que es la cosa más sensata que hacer, no puede ganarles y tampoco se lo pediría porque yo tengo aún menos posibilidades de siquiera asestarles un puño doloroso. Sería un piojo con escarbadientes luchando contra perros rabiosos.
Nada lindo.
Ares tiene las piernas más largas que yo, aunque nos encontramos en buen estado físico, casi no le doy alcance la mayoría de las veces. Pero no me suelta la mano en ningún momento.
Es entonces, cuando siento el coche acercarse que logro divisar una pick-up negra con los faros prendidos justo doblando por la calle al final de la cuadra.
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OXÍGENO PARA MÍ ©
Fiksi RemajaSer una más jamás me ha resultado bien, siempre me he sentido por fuera del mundo en el que viven los más cercanos a mí. Me he sentido invadida, agobiada y perdida, durante tanto tiempo... que simplemente esos sentimientos me consumen las energías p...